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¿Qué es la Historia? Una Perspectiva Filosófica

Nota del Autor

Pedro M. Rosario Barbosa, Departamento de Humanidades, Universidad de Puerto Rico — Cayey.

Quisiera agradecer al Depto. de Humanidades y al Círculo de Historia de la Universidad de Puerto Rico — Cayey por organizar la actividad ¿Qué es historia? Diálogo sobre el concepto de lo histórico, que se llevó a cabo el 30 de octubre de 2012 y donde este servidor expuso brevemente una perspectiva filosófica de la historia. Agradezco también el diálogo con los demás distinguidos colegas: la Profa. Anabel López del Depto. de Humanidades, la Dra. Janette Becerra del Depto. de Estudios Hispánicos y el Dr. Ángel Rodríguez del Depto. de Ciencias Sociales, todos de la Universidad de Puerto Rico — Cayey.

Cualquier correspondencia en relación con este artículo, por favor escribir a: prosario2000@gmail.com.


Es bien difícil para un filósofo resumir en 8 minutos su pensar en torno a cualquier tema, especialmente uno tan difícil como el de la esencia de la historia.  He aquí una breve exposición al respecto.

En primer lugar, la historia es una ciencia. Por ello, no quiero decir que la historia es, en cada aspecto, equivalente a la física, la biología o la química. No estoy diciendo que la historia es una ciencia natural, como lo han querido ver los cientificistas.1 La historia es ciencia en el sentido de la palabra “Wissenschaft” en alemán, un campo que provee conocimiento, específicamente del pasado de la humanidad.

La historia es una ciencia sobre verdades-de-hechos, no verdades-de-razón.2 No podemos inferir con seguridad lógica y a priori lo que verdaderamente ocurrió en el pasado a partir de los datos disponibles. Eso significa que la praxis de la historia parte de varios supuestos:

  • Primero, que ciertos eventos efectivamente ocurrieron y que podemos conocer, al menos, algunos de ellos. El referente de la investigación histórica son los “hechos”, en el sentido real y objetual del término. La palabra “hechos” en sentido real designa a ciertos objetos e individuos concretos y la manera en que se relacionan entre sí, incluyendo, relaciones temporales, grupales, políticas, económicas, culturales, espaciales y de otro tipo.3
  • Segundo, cada uno de estos hechos implica lógica e idealmente una gama de verdades, es decir, juicios que tienen a esos hechos como referentes. Por su naturaleza, los hechos pasados y su diversidad de verdades correspondientes son independientes de toda nuestra actividad mental, científica y cultural.4
  • Y tercero, la praxis de la historia parte de la premisa de la posibilidad de conocer algunas verdades referentes a hechos pasados.5

Quisiera elaborar un poco en torno al objeto de estudio de la historia. Los hechos sociales son por su naturaleza, altamente complejos. La humanidad es una interacción de individuos y grupos a diversos niveles, en diferentes estratos que emergieron a medida que la humanidad fue evolucionando. Estos estratos son biológicos, económicos, políticos, religiosos y culturales en general. Cada uno de ellos adquiere vida propia, lo que significa de que a pesar de que su autoría radica en los seres humanos, en cierto sentido, también se escapa de la voluntad de sus autores. Epistemológicamente hablando, este drama estratificado hace que sea imposible captar todas y cada una de las verdades referentes a hechos reales dentro de ese panorama, que se sigue haciendo cada vez más complejo a medida que pasa el tiempo.6

El segundo aspecto que quisiera resaltar es que la historia es una disciplina que se desarrolla mediante la discusión entre los historiadores y su diálogo con otras ciencias tales como las ciencias naturales, la lingüística, la psicología, y la sociología. Sin embargo, los historiadores se hallan dentro de un contexto social específico, lo que significa que su visión del pasado está comprometido por su conceptuación del mundo y por sus prejuicios en una época específica.

Todos estos factores objetivos y subjetivos (a nivel individual y colectivo) establecen un serio límite epistémico a la hora de conocer nuestro pasado. Por ende, la labor histórica no consiste en conocer todas las verdades de nuestro pasado. Como bien señalan los teóricos de la historia, el historiador tiene a su disposición ciertos datos y solo se pueden comprender bajo un ensamblaje conceptual y teorético. Solo bajo este armazón teorético, un dato se convierte en lo que podemos denominar “hecho histórico”, es decir, un “hecho” relevante para comprender nuestro pasado.7 Los hechos allá afuera tal y como ocurrieron es decir, en el sentido real del término, permanecen fuera de nuestro alcance. Por otro lado, los “hechos históricos” son reconstrucciones teoréticas. A partir de la teoría y de los datos disponibles, el historiador reconstruye el pasado. Desde esta perspectiva, el hecho realmente ocurrido no necesariamente corresponde al “hecho histórico” que ha sido reconstruido por el historiador y viceversa. El panorama histórico que se erige sobre estos hechos históricos también es una reconstrucción teorética.8

En este sentido, todo lo que conocemos de la historia es ficción, pero, como diría Husserl, es ficción cum fundamento in re, es decir, con fundamento en la cosa.9 ¿Qué cosa? Descubrimientos arqueológicos, paleográficos, geográficos, genéticos, documentales, literarios, entre otros. Los hechos históricos y la secuencia de acontecimientos hilados en base a ellos, son ficciones que aspiran a reconstruir el pasado lo mejor parecido a lo que realmente fue.10 Para eso, la historia, como toda ciencia, necesita de tres cosas:

  1. Primero, los recursos metodológicos desarrollados dentro de la historiografía y dentro de diversas otras disciplinas.

  2. Segundo, la imaginación del historiador, ya que no es posible establecer una ciencia sin imaginación. Este es un recurso importante, aunque no infalible para entender nuestro pasado.11

  3. Finalmente, hace falta el drama de la interacción entre los mismos historiadores, quienes sostienen puntos de vista y marcos teoréticos distintos. Este intercambio incluye, pero no se limita a la teorización a partir de ciertos armazones conceptuales, un renovado examen de teorías históricas, refutaciones de ciertas propuestas históricas con base en datos pertinentes, una reconceptuación crítica, un refinamiento metodológico y una continua revisión de supuestos teoréticos.

Esta breve y apretada descripción de lo que hacen los historiadores nos lleva a una respuesta tentativa de la esencia de la historia. La respuesta que ofrecemos aquí es imperfectamente análoga a la que la neurociencia ha propuesto en cuanto a nuestra facultad mental de la memoria. De acuerdo a los neurocientíficos, la evolución ha otorgado al ser humano la facultad de la memoria para recordar eventos pasados y darle un sentido de continuidad temporal a nuestra conciencia. Sin embargo, la memoria no es una grabadora que contiene todos los hechos que hemos vivido, sino que más bien guarda algunos patrones de lo que hemos experimentado y reconstruye el pasado a partir de una metodología adoptada por nuestros procesos mentales que han sido programados por la mano invisible y ciega de la selección natural. Por eso, normalmente nuestra memoria es falible, pero es útil para recuperar nuestro pasado.12

La historia no es otra cosa que una actividad social inteligente en el que nosotros los individuos, grupos, pueblos, naciones y la humanidad entera intentamos recordar nuestro verdadero pasado, aunque ese conocimiento sea falible y parcial. Por eso escogemos aquellos hechos históricos que nos son pertinentes para darle sentido a los datos que el pasado nos ha legado. Esto le otorga a la humanidad, compuesta por entes sociales y culturales, una dirección temporal a nuestra conciencia colectiva que nos permite comprender cómo del pasado llegamos a nuestro presente y nos señala nuestro curso a seguir en el futuro.

Muchas gracias.

Referencias

Appleby, J., Hunt, L., & Jacob, M. (1994). Telling the truth about history. NY & London: W. W. Norton & Co.

Berlin, I. (1970). Vico and Herder: two studies in the history of ideas. London: Chatto & Windus.

Carr, E. H. (2010). ¿Qué es la historia? Barcelona: Ariel.

Damasio, A. (1994). Descartes' error; emotion, reason, and the human brain. US: Penguin.

Damasio, A. (2012). Self comes to mind: constructing the conscious brain. US: Vintage.

Deacon, T. W. (2012). Incomplete nature: how mind emerged from matter. NY: W. W. Norton & Co.

Gazzaniga, M. S. (2006). El cerebro ético. Barcelona: Paidós.

Haskell, T. L. (1998). Objectivity is not neutrality: explanatory schemes in history. Baltimore & London: The Johns Hopkins University Press.

Hempel, C. G. (2005). La explicación científica: estudios sobre filosofía de las ciencias. Barcelona: Paidós Ibérica.

Hume, D. (1988). Investigación sobre el conocimiento humano. Madrid: Alianza Editorial.

Husserl, E. (1999). Investigaciones lógicas. 2 vols. M. G. Morente & J. Gaos (trads.). Madrid: Alianza Editorial.

Leibniz, G. W. (1981). Monadología. Oviedo: Pentalfa Ediciones.

Miller, D. (1994). Critical rationalism: a restatement and defence. IL: Open Court.

Pinker, S. (1997). How the mind works. NY: W. W. Norton & Co.

Popper, K. (1972). Objective knowledge: an evolutionary approach. Oxford: Clarendon Press.

Popper, K. (1994). Knowledge and the body-mind problem: in defence of interaction. London & NY: Routledge.

Ramachandran, V. S. (2011). The tell-tale brain: a neuroscientist's quest for what makes us human. NY: W. W. Norton & Co.

Tollinchi, E. (2008). La historia y el siglo inconsciente. PR: La Editorial Universidad de Puerto Rico.

Weber, M. (1994). Sociological writings. W. Hydebrand (Ed.). NY: Continuum.

Wittgenstein, L. (1974). Tractatus Logico-Philosophicus. London & NY: Routledge.

Notas Finales (Comentarios)

  • 1. Carr, 2010, pp. 123-151; Tollinchi, 2008, pp. 95-108.
  • 2. G. W. Leibniz y David Hume distinguieron metafísicamente entre “verdades-de-razón” (en términos humeanos relations-of-ideas) y “verdades-de-hecho” (en términos humeanos matters-of-fact). Una verdad-de-razón (relation-of-ideas) es un enunciado cuya negación implica necesariamente una contradicción y que se puede descubrir a priori. Una característica de las verdades-de-razón es que su prueba constituye certeza absoluta de verdad. Este es el caso de las ciencias formales tales como la lógica pura y las matemáticas. Una verdad-de-hecho (matter-of-fact) es un enunciado cuya negación es lógicamente posible y que solo puede descubrirse a posteriori, es decir, recurriendo a la experiencia (Hume, 1988, pp. 47-48; Leibniz, 1981, pp. 103-104).
  • 3. Básicamente estoy utilizando la palabra “hechos” (en su sentido factual) para significar lo mismo que el término husserliano Sachverhalte (estados-de-cosas). Para Edmund Husserl, los estados-de-cosas tienen dos componentes esenciales. El primero es el material, es decir, los objetos sensibles que son intuidos sensiblemente. El segundo componente es el formal, lo que llamaba Husserl “categorías formales-objetuales” o “categorías formales-ontológicas”, que relacionan los objetos sensibles objetual y objetivamente, y que son intuidos mediante intuición categorial (Husserl, 1999, pp. 201-207, 731-732). El objetivo de la historia es la totalidad de los estados-de-cosas del pasado. Husserl llama “universo” a la unidad objetual total de estados-de-cosas, muy semejante a la concepción de “mundo” de Ludwig Wittgenstein. En el lenguaje de Wittgenstein, el mundo es la totalidad de hechos, no de las cosas; en lenguaje husserliano, el universo es la totalidad de los estados-de-cosas reales (Husserl, 1999, p. 116; Wittgenstein, 1974, p. 5). Desde esta perspectiva, la historia tiene como objetivo conocer lo mejor posible el universo del pasado humano.
  • 4. Aquí se favorece una perspectiva platonista y husserliana de la verdad. De acuerdo con Husserl, un juicio es verdadero sea en virtud de su forma lógica (e.g. analíticos-a priori) o en virtud de referirse a un estado-de-cosas (e.g. sintéticos-a posteriori) (Husserl, 1999, pp. 698-702). Por su naturaleza, existe un número indefinido de juicios posibles verdaderos que pueden referirse a un estado-de-cosas. Desde esta perspectiva husserliana, la Verdad (con “V” mayúscula) no es otra cosa que la concatenación lógica de todas las verdades-de-razón junto a todas las verdades-de-hecho referentes al universo (la totalidad de estados-de-cosas factuales). Esta Verdad es una e independiente de cualquier evento temporal del universo físico o de nuestra capacidad de conocerla (Husserl, 1999, pp. 116-117). Véase también una versión semejante, pero no-platonista, en Popper (1994, pp. 42-43).
  • 5. Toda ciencia parte de las premisas implícitas de la posibilidad de conocer aunque sea una parte de la Verdad, y también de la verosimilitud, es decir, de la formulación de teorías que sean lo más cercanas posible a la Verdad (Popper, 1972, 52-60, 371-374; Popper, 1994, pp. 42-43). Aunque todavía no tenemos un modelo formal de verosimilitud, no por eso significa que se abandone el concepto, al menos a nivel intuitivo (Véase Miller, 1994, pp. 195-217). Historiadores que han profundizado sobre este tema, aunque no trabajen con el concepto de la verdad a nivel metafísico sino meramente a nivel funcional, reconocen que este concepto debe ser el supuesto de toda actividad histórica (e.g. Appleby et al., 1994, pp. 254-261).
  • 6. Se parte de una perspectiva evolucionista de la sociedad humana. Las ciencias naturales explican la evolución física y biológica del universo, pero la cultura, que es pensamiento compartido por los seres humanos, es resultado emergente de la evolución natural. Desde esta perspectiva, la cultura y la historia humana en general no son otra cosa que una continuación de la evolución biológica. Así como los organismos complejos emergen de la evolución física y biológica, formas culturales altamente complejas emergen a partir de la continua interacción entre los seres humanos mismos y de nuestra especie con su medio ambiente. Esta complejidad cultural surge de nuestra capacidad de resolución inteligente de diversos problemas que surgen a medida que pasa el tiempo (Popper, 1972, pp. 285-318; Popper, 1994, pp. 47-78). En cuanto al problema del grado de complejidad social que estudia el historiador o la historiadora, véase Appleby et al., 1994, p. 253.
  • 7. Carr (2010) distingue entre datos y hechos históricos. Los datos son todos los factores presentes que el historiador escoge y les da sentido de acuerdo a una serie de premisas y aserciones que presupone consciente o inconscientemente. Bajo ese cuerpo teorético supuesto, el historiador decide cuáles datos son pertinentes para sustentar su propuesta. Cuando eso ocurre, esos datos y los supuestos teoréticos fundamentan un hecho histórico (pp. 79-98). Véase también: Tollinchi, 2008, pp. 99-100.
  • 8. Nótese que aquí hago una distinción entre el hecho en calidad de estado-de-cosas factual y el hecho histórico como una reconstrucción teorética del pasado fundada en los datos.
  • 9. Husserl, 1999, p. 82. Husserl utiliza este término en el contexto de las leyes físicas que, de por sí, son postulados o hipótesis, pero que no tienen el mismo grado de validez absoluta que las leyes de la lógica o de las matemáticas. De aquí se infiere que, para él, toda teoría sobre hechos es ficción cum fundamento in re. Aunque sí se postulan teorías históricas, ninguno de sus componentes se puede caracterizar como ley en el sentido de leyes físicas. C. G. Hempel, pensaba que era posible postular leyes generales (leyes de cobertura) como medida para proveer una explicación a ciertos fenómenos de la historia, pero aún así Max Weber planteó decenas de años antes que la adopción de postura tan radical cientificista de la historia era un problema (Hempel, 2005, pp. 307-323; Weber, 1994, p. 254; ver también Carr, 2010, pp. 123-151; Haskell, 1998, pp. 11-21 y Tollinchi, 2008, pp. 129-133).
  • 10. Durante el diálogo e intercambio entre los panelistas, la Dra. Becerra me corrigió al señalar que yo realmente no quería decir “reconstrucción” del pasado, sino “construcción”. En tal caso, acepto la crítica, pero quisiera matizarla un poco. Desde el punto de vista de actividad de formulación de teorías que lleva a cabo todo historiador, la Dra. Becerra tuvo mucha razón en cuanto al hecho de que el historiador construye el pasado. Sin embargo, técnicamente hablando, desde un punto de vista factual humano, los estados-de-cosas del pasado son resultado de acciones humanas. Por lo tanto, el ser humano construye su pasado y el historiador trata de reconstruirlo.
  • 11. La imaginación es un requisito para toda ciencia, no solo para la historia (Popper, 1994, pp. 82-83). Los primeros teóricos modernos de la historia, tales como Giambattista Vico y Johann Gottfried von Herder, reconocieron la imaginación como el factor fundamental para descubrir y reconstruir nuestro pasado (Berlin, 1970).
  • 12. En cuanto a cómo funciona la memoria, desde un punto de vista neurológico y modular, véase: Damasio, 1994, pp. 83-113; Damasio, 2012, pp. 139-163; Gazzaniga, 2006, pp. 129-148. Para modelos evolucionistas del cerebro como órgano compuesto y de la interacción modular mental, véase: Damasio, 2012; Deacon, 2012; Pinker, 1997; Ramachandran, 2011.


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