Jump to Navigation

3.4. Posición de Pablo en Torno a los Judíos en la Carta a los Romanos

La carta a los Romanos (55 d.C.) es importante porque Pablo trata extensamente la relación entre los judíos y los helenistas dentro del cristianismo, a la vez que elabora su tesis de la fe y las obras de la Torah con más lujo de detalles.

En ella, Pablo reafirma la teología de su buena noticia, la que él recibió. De acuerdo con él, muchas de las disposiciones de la Torah (la Ley de Moisés) perdieron vigencia después de la muerte y resurrección de Jesús, el Mesías. Esto se debe a que la muerte de Jesús nos hace justos por gracia de Dios para todo el que cree en él. Es por eso que, desde ese momento en adelante, es la fe en el Mesías, no las obras de la Torah, lo que garantiza la salvación. A fin de cuentas, lo que resta de la Torah son las leyes morales que no solo aparecen escritas en ella, sino también en el mismo corazón de cualquier ser humano. Esto explica por qué los gentiles cumplen muchos aspectos de la Torah sin haberla leído (moral natural). En este sentido, los gentiles muestran que están circuncidados en su corazón, que es algo mucho más valioso que la circuncisión física.80

El pecado estableció su reinado debido a Adán, por lo que todos pecaron desde entonces. La Torah, como toda ley, estipula cuáles son las transgresiones hechas contra Dios, pero aún así, antes de Moisés reinó el pecado y con él la muerte. Es decir, como todos hemos pecado, heredamos la muerte con o sin la Torah.81  Por otro lado, la Torah provoca pecado. No es que la Torah sea mala, al contrario, fue la gran guardiana del comportamiento israelita por mucho tiempo antes de la llegada del Mesías. Sin embargo, debido a las prohibiciones de la Torah, nosotros nos sentimos más tentados a caer en lo que prohíbe, por lo que hacemos lo que no queremos hacer y no hacemos lo que queremos hacer. El beneficio de la Torah es que nos revelaba lo que era de por sí bueno, pero también lo que era pecado en nosotros. El pecado utilizaba nuestra naturaleza corrupta (σάρξ, σαρκός) para tornar lo que era bueno (las normas de la Torah) en contra nuestra.

Es por ello que Dios envía a su propio Hijo, el Mesías, para que compartiera la misma existencia humana, que estaba bajo el dominio del pecado. Él en sí mismo no tenía pecado, pero se convirtió, mediante la cruz, en víctima inocente. Su muerte y resurrección rompe, de una vez, con el dominio del pecado, por lo que toda persona que tenga fe en Dios y su Mesías es salvo del pecado y de la muerte. De esta manera el Mesías nos llevó a la culminación y cumplimiento de la Torah. Desde entonces, mediante la fe en el Mesías y la gracia otorgada por el Espíritu de Yahveh, somos llevados a las buenas obras. No estamos atados a la Torah nunca más, ya no somos sus esclavos, ahora somos libres en Mesías Jesús. Por el bautismo todos morimos al pecado y, en un momento futuro, resucitaremos como lo hizo el Mesías.

¿Y qué hay de los judíos? Dice Pablo, con mucho aprecio, que son el pueblo escogido de Yahveh y que son sus hijos adoptivos. Aunque ahora se escandalizan por la cruz de Mesías Jesús, Dios nunca abandona a su pueblo, ni se olvida de su Alianza con ellos. Contrario a lo que muchos sostienen de Pablo, en Romanos, él argumenta que la Alianza de Yahveh con su pueblo permanece vigente. Aún, a pesar de su continua infidelidad, es Yahveh el que atraerá a Israel denuevo para sí.

Debido a la fe en Mesías Jesús, la salvación no se restringe exclusivamente a los judíos en Palestina, sino que también se extiende al resto de la gentilidad que escoge creer en el Mesías. Bajo tales circunstancias, estos gentiles se hacen hijos de Abraham por virtud de su fe, por lo que ellos se integrarían al pueblo elegido de Yahveh. Aquí, Pablo no está expresando desprecio al judaísmo, sino más bien señala el hecho de que el judaísmo se extiende a nivel mundial gracias a la fe en Jesús crucificado y resucitado.82  Cuando Yahveh sea revelado mediante la fe en el Mesías a la totalidad de la gentilidad, entonces los judíos aceptarán al Mesías. Gracias al bautismo, ya Dios no establecerá distinción entre judío y gentil, porque todos son uno en Mesías Jesús. Por esta razón, ser judío no tiene ventaja sobre el gentil, porque los primeros estarán circuncidados fisicamente, pero estos últimos están circuncidados en el corazón una vez que aceptan al Mesías y obran según el Espíritu de Yahveh.83

Finalmente, la carta a los Romanos se escribió justo cuando Pablo estaba a punto de llevar la colecta para ayudar a la comunidad de Jerusalén. Él estuvo sumamente preocupado por la reacción de los "falsos hermanos" de la comunidad y el impacto que eso tendría en sus líderes, particularmente en el caso de Jacob, el "hermano de Jesús".84  El esfuerzo que llevó a cabo Pablo por varios años de colección significaba que la comunidad de Jerusalén reconocía la validez de la misión paulina y de las comunidades gentiles. Aún así, el choque de Pablo con Pedro, los representantes de la comunidad de Jerusalén y la de Antioquía, dejó una mala impresión en torno a la "pureza" de la colecta, dado que Pablo no quería imponer las leyes kosher. En Romanos, sorprendentemente, él se retracta parcialmente de esta posición tan radical en torno a los alimentos. Después de recordar a las comunidades de Roma de cumplir con el espíritu la Torah mediante obras de amor,

Acoged al que es débil en la fe, no para discutir opiniones. Mientras uno cree poder comer de todo, el débil come hortalizas. el que come no desprecie al que no come, y el que no come no juzgue al que come, pues Dios lo acogió. ¿Tú quién eres para juzgar a criado ajeno? [Si] está en pie o cae, [eso le toca] a su amo; pero se mantendrá en pie, pues el Señor tiene poder para sostenerlo. Uno prefiere un día a otro [clara referencia al Sábado]; otro considera iguales todos los días; que cada uno en su manera de pensar se forme un juicio seguro; el que está atento a tal día determinado [el Sábado], lo está en honor de[l] Señor; y el que come, come en honor de[l] Señor, pues da gracias a Dios; y el que no come, no come en honor de[l] Señor, y da gracias a Dios; pues ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí, pues si viviremos, para el Señor vivimos, y si morimos, para el Señor morimos; así que, tanto si vivimos como si morimos, somos del Señor, pues Mesías para esto murió y volvió a la vida; para ser Señor de vivos y muertos. ... Así que no nos juzguemos más unos a otros, sino más bien juzgad esto: no [hay que] ponerle al hermano [ocasión de] traspiés o tropiezo. Sé, y estoy convencido en [el] Señor Jesús, que, de suyo, nada [es] profano, a no ser para el que opina que es profana alguna cosa; para ése [es] profana. Pues si por una comida se entristece tu hermano, ya no caminas conforme a [la] caridad. ¡No eches a perder, por tu comida a aquel por quien murió Mesías! Así que no hagáis que te hable mal de eso bueno que teméis; pues el reino de Dios no consiste en comida ni bebida, sino en justicia, y paz, y alegría en [el] Espíritu Santo.85

¿Qué significa este pasaje? Sencillamente que es contraproducente para los miembros del movimiento jesuano a que haya conflicto en relación con el Sábado o las leyes dietéticas kosher. En este sentido, Pablo expresa indirectamente su arrepentimiento en torno a su choque con las autoridades de Jerusalén.

Después de toda esta evidencia, es difícil argumentar que Pablo era antisemita o anti-judío. Sin lugar a dudas, él fue maltratado por los judíos, pero, como se desprende de varios pasajes que hemos visto, también por los gentiles.

  • 80. Rom. 2:12-15,17-20; 3:21-31; véase también Gál. 3-5.
  • 81. Rom. 5:12-6:23.
  • 82. Probablemente, los cristianos gentiles se solían reunir en sinagogas con los judeo-helenistas. Como se debía considerar a los cristianos gentiles como judíos, esto pudo haber irritado a ciertos judíos y judeo-helenistas. Entre las comunidades cristianas esta disputa en torno al ingreso de los gentiles al judaísmo vía el bautismo, pero sin el mandato mosaico de la circuncisión se mantuvo hasta finales del siglo I o principios del II. En su análisis del Apocalipsis, Elaine Pagels ha llamado la atención al hecho de que el autor de este libro fue un cristiano judaizante que denuncia este tipo de membresía de los gentiles en las sinagogas: "Conozco tu tribulación y tu pobreza (¡pero eres rico!), y la blasfemia de parte de quienes dicen que ellos son judíos, y no son más que sinagoga del Adversario" (Ap. 2:9; Pagels 2012, 47, 58-60, 63-65). Puede ser que alguna de sus críticas sea a Pablo mismo. Juan de Patmos dirige una de sus siete cartas a una comunidad de Éfeso, justo el área en que Pablo evangelizó, y dice: "Conozco tus obras, [tu] esfuerzo y tu constancia; y que no puedes soportar a los malos, y que pusiste a prueba a los que se dicen "emisarios", pero no lo son, y averiguaste [que eran emisarios] falsos" (Ap. 2:2; Pagels 2012, 45). Aparentemente, el sector judaizante cristiano vio en Pablo un "falso emisario" porque no fue uno de los emisarios que conoció personalmente a Jesús. Puede ser que, junto a otros judíos y cristianos judaizantes, se haya culpado a Pablo y a los cristianos gentiles de la destrucción de Jerusalén en 70 d.C. Parece haber constancia de una dinámica semejante en las comunidades juaneas en Palestina y en la gentilidad (Brown 1991, 21-22, 41-47, 62-68, 70-85, 91-136; Vidal 1997, 21-34).
  • 83. Rom. 2:9-3:4; 4:13-25; 10-11. Ver también: Gál. 3:28.
  • 84. Rom. 15:25-33. La razón de la colecta es que aparentemente Jerusalén estaba pasando por un momento de necesidad, por ser año sabático, en la que disminuía sustancialmente la actividad económica (Vidal 2007, 181-187; véase también: Georgi, 1992). A pesar de que el conflicto de Antioquía le dejó en malas relaciones con los líderes de Jerusalén y de Antioquía, de ninguna manera Pablo dejó de ser leal a Jerusalén. Las comunidades de Acaya y Corinto quisieron participar en la colecta para ayudar a Jerusalén, y Pablo fue el que auspició la movida a la luz de su acuerdo en Jerusalén (Gál. 2:10; 1 Cor. 16:1-4; 2 Cor. 1:15-17; 8:1-24; 9:1-15). La preocupación por la aceptación de la colecta se confirma por el hecho de que ese viaje a Jerusalén es lo que desembocaría en su muerte en el año 58 d.C. como parece implicar Hechos.
  • 85. Rom. 14:1-9,12-17. Esto es también reminiscente a la enseñanza jesuana en torno al evitar los actos de juicio (condenación) a otros (Mc. 4:24 / Q 6:37-38).


Main menu 2

Book | by Dr. Radut