La Relación entre las
Ciencias Formales y las Ciencias Naturales
Por
Pedro M. Rosario Barbosa
*
I. Introducción
Uno de los escritos que más influyó en
la filosofía analítica fue el
ensayo de Quine “Dos dogmas del empirismo”, en donde afirma que no
existe una distinción real entre las ciencias formales y las ciencias
naturales. La supuesta diferencia entre ambas radica en el grado de
abstracción, pero no en su aspecto cualitativo. En palabras de Quine,
“they are different in degree, but not in kind”.
1 Él llega a esta
conclusión al criticar a su maestro Carnap por basar su concepción de
analiticidad en el criterio de significado.
En este escrito busco demonstrar dos
cosas desde un punto de vista
platonista husserliano. En primer lugar, quisiera demonstrar que sí hay
una diferencia cualitativa entre las ciencias formales y las naturales,
y, en segundo lugar, demonstrar que esta forma particular de platonismo
es la mejor manera de comprender la relación entre ambas.
II. El Argumento de “Dos Dogmas del Empirismo”
Quine (1953a) distingue entre dos tipos
de proposiciones analíticas,
aquéllas que son lógicamente verdaderas tales como “Ningún hombre
no casado es casado”, y aquéllas que se definen en términos de su
significado, por ejemplo, “Ningún soltero es casado”.
2 De acuerdo con
Quine, esta última manera de caracterizar los juicios analíticos está
condenada al fracaso.
Un “soltero” se define como “no casado”,
lo que constituye una
convención social. Presumiblemente “soltero” y “no casado” se pueden
sustituir
salva veritate.
3
Veamos el ejemplo de una oración como
“Soltero tiene menos de ocho letras”. Evidentemente, en este caso no se
puede sustituir “soltero” con “no casado”
salva veritate. Se podría
objetar a esta aserción afirmando que en este caso “soltero” no
significa “no casado”, sino que se refiere a la palabra “soltero”.
4
Si esto es así, la sinonimia de
“soltero” y “no casado” debería ser una sinonimia cognitiva. Una vez nos aseguramos de esto,
podríamos argumentar que “Todos y solamente los solteros son
no casados”, es decir “
necesariamente todos y sólo los solteros son
no casados”. Sustituyamos en este caso “no casado” por “soltero” y
obtendremos: “Necesariamente todos y solo los solteros son solteros”.
La diferencia entre esta proposición y la anterior yace en el contenido
cognitivo que ofrecen, éstos son marcadamente distintos.
5
Pues podríamos salvar el argumento
afirmando que “Los solteros son
no casados” porque “soltero” y “no casado” tienen la misma extensión y
pueden intercambiarse
salva veritate. Sin embargo, también los
conceptos “criatura con corazón” y “criatura con riñones”
presumiblemente tienen la misma extensión, pero no son intercambiables
salva veritate.
6
Parecería, entonces, que la única manera
de afirmar que hay sinonimia
de significados es suponer que los términos “soltero” y “no casado”
están analíticamente relacionados. Ahí caemos en una especie de círculo
vicioso, aunque Quine dice, en un espíritu no-euclideano, que caemos en
una especie de una curva cerrada en el espacio:
7
Para distinguir entre analítico y sintético tenemos que apelar al
concepto de sinonimia. A la misma vez, debemos entender sinonimia como
algo relacionado al intercambio salva veritate. Pero la sinonimia no es
suficiante, así que argumentamos que son intercambiables porque es
necesario que sea así. Y para explicar la necesidad lógica debemos
apelar denuevo a la analiticidad.
Tal vez, para evitar ciertas vaguedades
del lenguaje podríamos utilizar
algunas reglas semánticas para diferenciar entre proposiciones
analíticas y sintéticas, tal como lo intentó Carnap. Sin embargo,
habría que preguntarse para qué se utilizan estas reglas. La
contestación inevitable es que son para distinguir entre proposiciones
analíticas y sintéticas. De tal manera caemos, otra vez, en un
razonamiento circular. Al buscar la definición de analiticidad, ya
presuponemos la noción que queremos definir.
8
De ahí, Quine afirma que la distinción
entre juicios analíticos y
sintéticos es un dogma de fe de los empiristas lógicos. Para él, las
proposiciones que son lógicamente verdaderas y aquéllas que provienen
de la experiencia no son diferentes epistemológicamente a los dioses
griegos de la antigüedad, ya que éstos se inventaron para explicar
también lo que la gente de aquella época percibía.
9
III. Respuestas a Quine en Torno a la Analiticidad y
Sinteticidad de
las Proposiciones
Aunque muchos han querido presentar los
argumentos de Quine como una
refutación definitiva a cualquier intento de distinguir los juicios
analíticos de los sintéticos, hay que señalar que éstos no aplican a
otras maneras de distinguir proposiciones analíticas y sintéticas. Por
ejemplo, en una de las definiciones que Kant ofrece de dicha
distinción, él se basa en la estructura sujeto-predicado de un juicio,
a saber, que un juicio es analítico si el concepto del predicado ya
está incluido en el concepto del sujeto, y sintético si no es así.
10
Tampoco aplicaría a la definición
fregueana de analiticidad, ya que
para Gottlob Frege, una proposición es analítica si llegamos a ella
exclusivamente utilizando las leyes de la lógica formal, y es sintética
si necesita de alguna proposición de otra ciencia que no sea la lógica.
Aquí, Frege incluiría a los juicios de la aritmética, ya que, desde su
punto de vista logicista, la aritmética era la parte de la matemática
derivable de la lógica. No es ése el caso de la geometría.
11
Finalmente, tampoco aplicaría a la
concepción de analiticidad de
Husserl. Para él, un juicio es analítico exclusivamente en virtud de
sus componentes formales sin contenido empírico o sensible alguno,
es sintético si su verdad
descansa en sus componentes materiales. Para comprender esta distinción que se basa
más en la filosofía de Bernard Bolzano que en la de Kant, debemos
recordar que Husserl distingue entre categorías formales y categorías
materiales. Las categorías materiales incluyen conceptos cuyos
referentes son objetos materiales tales como el concepto de “casa”,
“color”, “sonido”, y “espacio”. Sin embargo, también hay categorías
formales cuyos referentes son formas categoriales tales como los
conceptos de “algo”, “uno”, “objeto”, “propiedad”, “relación”,
“pluralidad”, “todo y partes”, “magnitud”, y “número”. Para él, un
juicio que es verdadero pero que se basa en cualquiera de estas
categorías formales tiene que ser un juicio analítico
a priori.
12
Una vez definidos los juicios analíticos
y sintéticos, él distingue las
leyes analíticas de las necesidades analíticas y, en el caso de los
juicios sintéticos
a priori, las leyes sintéticas
a priori y
necesidades sintéticas
a
priori. Las necesidades analíticas son
particularizaciones o casos especiales de juicios cuya necesidad se
basa en la forma del juicio, no en su contenido material. Sin embargo,
una vez formalizamos estos juicios, es decir, los purificamos de todo
contenido material, entonces expresa una ley analítica. Ahora bien, si
la necesidad del juicio se basa en categorías materiales o esencias
materiales, entonces el juicio es sintético
a priori. Las
necesidades
sintéticas
a priori son también particularizaciones de leyes sintéticas
a priori.
13
En verdad, este criterio husserliano,
aunque no es perfecto, nos puede
servir, por lo menos, de un punto de partida para establecer la
diferencia cualitativa entre las ciencias formales y las ciencias
naturales.
14
En primer lugar, la definición husserliana es distinta a
la de Carnap, no se basa en el concepto de significado. En segundo
lugar, nos ayuda a distinguir cualitativamente unos juicios que parecen
apoyarse en su necesidad lógica, tales como las fórmulas lógicas o las
expresiones matemáticas por un lado, y las fórmulas de las ciencias
naturales por el otro. Por ejemplo, fórmulas de la matemática como la
siguiente, no contienen ningún concepto material:
(x-y)(x+y) = x² - y²
Por otro lado, las fórmulas de la física
incluyen en sí mismas
conceptos materiales, tales como “fuerza”, “masa”, “distancia”, y
“constante gravitacional”. La fórmula de gravitación de la física
newtoniana es un ejemplo de ello.
IV. Filosofía de las Matemáticas de Husserl
1. ¿Qué son las Ciencias Formales para Husserl?
Ahora bien, Husserl mismo propone una
filosofía de las matemáticas que
ha sido ignorada en los ámbitos de la filosofía analítica y de la
continental, y que merece nuestra atención. De acuerdo con él, la
ciencia, en su sentido más amplio, es de origen antropológico. Es
decir, se origina en los actos mentales de las conciencias. Esta unidad
de actos tiene como correlato una unidad objetiva de proposiciones y de
objetos. De acuerdo con Husserl toda proposición verdadera es siempre
sobre un estado-de-cosas o una objetualidad.
15
Para Husserl un acto objetual consiste
en un acto del entendimiento
mediante el cual se puede constituir un estado-de-cosas (
Sachverhalt) o
una objetualidad (
Gegenstandlichkeit). No solamente percibimos objetos
sensibles mediante la intuición sensible, sino que los percibimos
de
una manera específica. No sólo percibimos un libro y una mesa, sino
también que el libro se encuentra sobre la mesa. Puedo percibir que
este vaso se encuentra al lado de la botella de agua. Los objetos
sensibles constituirían para Husserl lo que él llamaría
“situación-de-cosas” (
Sachlage). Sin embargo, una situación-de-cosas,
constituida de manera pasiva ante la conciencia, puede ser fundamento
sensible de varios estados-de-cosas. Por ejemplo, en una misma
situación-de-cosas, mediante actos objetuales, se constituye el
estado-de-cosas en el que se nos presenta a Juan como menor que María,
o el otro estado-de-cosas en que se muestra a María como mayor que Juan.
Aunque la situación-de-cosas no cambia, lo único que cambia es cómo
Juan y María están
formalmente relacionados, es decir, cambian las
formas categoriales que se hallan fundamentadas en los objetos
sensibles María y Juan. En otras palabras, obtenemos dos
estados-de-cosas u objetualidades como correlatos de dos actos
objetuales distintos.
16
Sin embargo, es mediante
actos
significativos que podemos constituir
proposiciones acerca de estos estados-de-cosas. Si se nos presenta a
Juan como menor que María, mediante un acto significativo podemos decir
que Juan
es menor que María en una estructura sujeto-predicado.
Igualmente, si constituimos a María como mayor que Juan, podemos decir
que María
es mayor que Juan. Y mediante actos significativo podemos
complicar estas proposiciones elementales y decir que Juan es menor que
María
y María es mayor que Juan, o mediante otro acto significativo
podemos decir que Juan es menor que María
o María es mayor que Juan. Y
así, podríamos seguir complicando las proposiciones cuya verdad radica
en su cumplimiento en estados-de-cosas.
17
Cada verdad consiste en una proposición
que se cumple en un
estado-de-cosas. En otras palabras, una
verdad nos dice lo que
es.
Mediante un acto significativo, a partir de un estado-de-cosas se puede expresar
una
verdad que nos dice que ese estado-de-cosas
es el caso. Una
objetualidad, un estado-de-cosas, es una forma de
ser, y la
verdad nos
dice que esa forma de ser
es. Por lo tanto, para Husserl, la
verdad-en-sí es correlato necesario del ser-en-sí.
18
Para que la unidad de la ciencia sea
posible, en su sentido más amplio
e ideal, tiene que formular una serie de verdades que son consistentes
entre sí, y estas verdades deben referirse a unos estados-de-cosas. Por
lo tanto, estas verdades están deductivamente interconectadas
formalmente entre sí, mientras que se refieren a una interconexión
formal de objetos. Encontramos, en este caso, dos unidades, una unidad
de interconexión formal entre proposiciones consistentes que se cumplen
en otra unidad, la objetual. Si formalizamos las verdades y las
objetualidades, es decir, sustituimos los componentes empíricos o
sensibles por variables, descubrimos en la ciencia los componentes
formales lógicos y los matemáticos respectivamente. De ahí descubrimos
que la
lógica y las
matemáticas se implican mutuamente, son disciplinas
cercanas.
19
La matemática pura, es decir, lo que llamaba Husserl
“teoría de las multiplicidades”, es correlato ontológico de la lógica
pura como “teoría de sistemas deductivos”.
20 Le
corresponde a la
lógica, como apofántica formal o teoría formal del juicio, descubrir
las leyes
a priori de la verdad de los juicios y de las relaciones
deductivas entre ellos. Por otro lado, le corresponde a la matemática
pura, como ontología formal o teoría formal de objeto, descubrir
a
priori las leyes de la unidad ideal de los objetos y de los
estados-de-cosas.
2. Epistemología de las Matemáticas
Descubrimos estas leyes gracias al hecho
de que mediante los actos
objetuales se nos presentan efectivamente estados-de-cosas gracias a la
intuición sensible y la
intuición categorial. Por la intuición sensible
se nos dan objetos sensibles. Por la intuición categorial se nos dan
formas categoriales que se basan en los objetos sensibles, pero que no
se reducen a lo sensiblemente dado.
21 Una
objetualidad se constituye
mediante un acto categorial mixto, es decir, un acto en que las formas
categoriales se nos dan fundadas en los objetos sensibles.
22
Al llevar
a cabo una
abstracción categorial (formalización), se sustituyen los
objetos sensibles por indeterminados (variables), y nuestra atención
ahora se centra en las formas categoriales mismas. Esto es un acto
categorial puro por el que se constituyen formas categoriales puras.
23
Así como los actos objetuales
constituyen objetualidades o
estados-de-cosas, es a través de actos significativos que se
constituyen categorías significativas, es decir, combinaciones
copulativas, disyuntivas, e hipotéticas de proposiciones. También
podemos incluir formas de combinación de conceptos para que se puedan
formar proposiciones. En otras palabras, hablamos de una
morfología
pura de los significados, una
gramática pura, o una
gramática
universal. Gracias a esta gramática podemos construir una infinidad de
formas posibles de proposiciones o juicios. Las
leyes para evitar el
sin-sentido, son las leyes ideales que permiten la formación de
proposiciones significativas y la combinación de proposiciones en otras
proposiciones de manera significativa.
24
Husserl también afirma que junto a estas
leyes también existen
leyes
para evitar el contra-sentido o la contradicción, que son las que
permiten la interconexión deductiva de proposiciones de tal manera que
éstas sean consistentes entre ellas. A esta
lógica de la consecuencia
le conciene las teorías deductivas puras para preservar verdad, tales
como las teorías de inferencia.
25 Además de la
lógica de la
consecuencia, habría también una lógica de la verdad, que incluye al
concepto de verdad y otros conceptos relacionados. Esto significa que
cualquier interconexión entre proposiciones puede convertirse en una
interconexión de
verdades si dichas proposiciones se cumplen en sus
estados-de-cosas correspondientes. Si estos juicios se contradicen
formalmente, esto los excluye
a priori de ser verdad.
26
Finalmente, la lógica pura, en su máxima
expresión es una teoría de los
sistemas deductivos, un estrato fructífero que investiga todas las
formas de todas las posibles teorías lógicas de manera
a priori.
27
En el caso de las matemáticas tenemos
también tres estratos
correlacionados con los niveles lógicos. Las categorías lógicas que se
constituyen en todo acto objetual son
categorías formales-objetuales, o
más propiamente,
categorías formales-ontológicas, que incluyen los
conceptos de unidad, pluralidad, conjunto, número cardinal, número
ordinal, relación, todo y parte, entre otros.
28 Con ellas,
los objetos
están interconectados de una manera específica, podemos hablar también
de una morfología de las intuiciones posibles o una morfología de
categorías formales-ontológicas.
29
Basándonos en estas categorías
formales-ontológicas podemos formular
teorías de ser y no-ser de objetos en general y estados-de-cosas en
general. En este nivel, se formula una teoría de pluralidad, basándonos
en el concepto de pluralidad, una teoría de conjuntos basándonos en el
concepto de conjuntos, una teoría aritmética basada en el concepto de
número, y así por el estilo.
30
Y más aún, las matemáticas en su máxima
expresión, son una teoría de
las multiplicidades, un estrato fructífero que utiliza los anteriores
niveles, y a la misma vez formula nuevos conceptos matemáticos, o se
asignan nuevos significados a símbolos, y se explora
a priori todas las
consecuencias de éstos siempre y cuando se conserve su consistencia.
Aunque se inspira en Bernard Riemann, Husserl incluye como instancias
de su teoría de las multiplicidades: las teorías euclideanas y
no-euclideanas de
n-dimensiones, las teorías de W. Rowan-Hamilton, la
teoría de los grupos de transformación de Lie, la teoría de conjuntos
de Cantor, entre otros.
31
De esta manera, la lógica pura como
teoría de sistemas deductivos, y
las matemáticas puras como teoría de las multiplicidades forman juntas
una
mathesis universalis.
32 Esta visión
de las ciencias formales se
ajusta muy bien a la práctica de la lógica y de las matemáticas hoy
día, y a la misma vez puede ser base para una epistemología platonista
adecuada de las matemáticas. Rosado (en Hill & Rosado 2000)
afirma que Husserl adelantó lo que hoy podrían considerarse
realizaciones parciales de dicha teoría de las multiplicidades o
mathesis universalis tales como teoría de categoría, el álgebra
universal, la topología general, entre otras.
33 No nos
olvidemos que
Husserl se adelantó a varios avances tales como la teoría del todo y de
las partes, y que posiblemente él haya inspirado a Stanislaw Lésniewski
al desarrollo de la mereología.
34 Además que la
manera que él presenta
su teoría del todo y de las partes parece adelantar la estructura de un
álgebra de clausura relativa y la de un espacio topológico relativo.
35
Reconocemos las relaciones esenciales,
es decir, necesarias y posibles,
entre formas categoriales y proposiciones. Entran en este proceso la
intuición de esencias o la
intuición eidética.
36
La interacción entre estas entidades
ideales y el mundo se explica
precisamente en que las matemáticas se refieren a las estructuras
formales que relacionan objetos cualquiera. Las verdades lógicas, por
otro lado, relacionan proposiciones para preservar verdades que se
refieren a estos estados-de-cosas. Esto también da cuenta de cómo
podemos intuir y percibir estas formas categoriales, ya que se nos dan fundadas en los objetos sensibles.
V. Primera Respuesta a Quine
Es con la filosofía de las matemáticas
de Husserl que podemos
demonstrar que las ciencias formales son esencialmente distintas a las
ciencias naturales. Las pruebas mismas de que
Modus Ponens preserva
verdad y la prueba de que la raíz cuadrada de dos es un número
irracional muestran que las verdades mismas que no tienen componentes
empíricos o sensibles, es decir, aquellos juicios que podríamos
considerar analíticos y que son evidentemente necesarios, son sólo
demonstrables racionalmente. Sin embargo, para mostrar la validez de
las fórmulas de la física teórica, aún cuando muchas de ellas puedan
descubrirse formalmente, requieren en última instancia que se confirmen
o se cumplan de alguna manera en la experiencia.
Está el componente epistemológico del
cual Quine tampoco da cuenta.
Encontramos, por ejemplo, que una epistemología como la husserliana
puede dar cuenta perfectamente de lo que los científicos cognitivos han
llamado “el sentido de número” que es una noción menos sofisticada para
designar a lo que él llamaba “intuición categorial”. Por ejemplo, Wynn
(1992) ha demonstrado que los bebés de cinco meses de nacidos pueden
llevar a cabo actos elementales de aritmética, mediante los cuales se
puede determinar cómo ellos pueden seguir el rastro de
cuántos muñecos
de Mickey Mouse se le presentan ante ellos. También se ha podido
determinar en experimentos semejantes que aún bebés de cinco días de
nacido llevan a cabo esta operación.
37 En términos
husserlianos, esto
significa, en primer lugar, que el bebé debería llevar a cabo actos
categoriales mixtos que constituirían para ellos estados-de-cosas. En
segundo lugar, mediante intuición de esencias se darían cuenta de
relaciones formales elementales necesarias entre objetos para determinar que se ha
añadido o quitado un objeto.
Lo mismo ocurre en el caso de animales,
que pueden llevar a cabo actos
mentales para distinguir entre cantidades concretas, conjuntos pequeños
y grandes, e incluso poder establecer cuál cantidad es mayor o menor
que cuál.
38
En el caso de algunas civilizaciones aisladas alrededor del
mundo, tales como los habitantes de las islas Murray, y las Torres
Straits, ellos pueden contar hasta tres o cuatro, y más allá de eso
designarlo mediante conceptos similares a “un montón de ...”. Esto no
es extraño, ya que desde un punto del ámbito visual, nosotros no
podemos reconocer cuántos objetos hay cuando la cantidad de ellos es
superior al de cuatro, a menos que se organicen dichos objetos de
acuerdo con algún patrón específico, tal como encontramos, por ejemplo,
en el caso de los dados.
39 A la misma vez, podemos dar cuenta
de cómo
podemos hacer sumas de números grandes, tales como “99,999 + 1 =
100,000”, sin haber tenido experiencia alguna de ello.
VI. Las Tesis Quine-Putnam
Ahora bien, a favor de la posición
holista de Quine, éste esgrime unos
argumentos (en algunas medidas compartidos por Hilary Putnam) en contra
de una posición platonista de las matemáticas. Ellos afirman que las
verdades formales pueden ser revisadas a la luz de la experiencia. Para
Quine, todas las proposiciones formales de un sistema lógico-matemático
son en principio revisables a la luz de la experiencia recalcitrante,
aunque usualmente sea preferible no hacerlo. El acercamiento de Putnam
a las verdades formales es más cuidadoso, ya que él no cuestiona
verdades tales como “2 + 2 = 4”. Sin embargo, sí afirma que la lógica y
las matemáticas han sido revisadas a la luz de la experiencia.
40
Pues, siguiendo la línea de Katz (1998),
llamaré
tesis Quine-Putnam a
las siguientes afirmaciones: primero, que las matemáticas y la lógica
pueden ser revisadas a la luz de la experiencia recalcitrante o cambios
en las teorías científicas; segundo, que las matemáticas existen por el
hecho de que son indispensables para la ciencia.
41
1. La Segunda Tesis Quine-Putnam: El Argumento de la
Indispensabilidad
Comencemos por la segunda tesis
Quine-Putnam a la que podremos
responder, aunque no refutar decisivamente. Esta tesis, conocida
también como el "argumento de la indispensabilidad", hace un alegato
extraño. Nótese que, al igual que habían notado Leibniz y Hume en su
época, las ciencias formales parecen tener validez lógicamente
necesaria y universal. Por “universal”, entiéndase que parecería ser
verdadero en todo mundo posible. Éste parece no ser el caso de las
leyes de la física. Como bien diría Hume, toda afirmación de la física,
sea teoría, hipótesis o ley, siempre podría ser de otra manera en
cualquier otro mundo. Sería extraño, pues, alegar que las validez de
unas disciplinas cuyas afirmaciones y pruebas serían válidas en todo
mundo posible, dependa de disciplinas cuyas afirmaciones sean, como
diría Karl Popper, conjeturas tentativamente adoptadas y sujetas a ser
falsadas en cualquier momento por la experiencia.
42
A fin de cuentas, tan firmes son estas
leyes lógico-matemáticas, que en
la práctica científica queda inmediatamente descartada la posibilidad
de ser falsadas. Un ejemplo de Hempel (2001) ilustra esto de manera
bien sencilla. ¿Cómo podremos imaginar un caso en que se pueda refutar
una verdad matemática? Tomemos la afirmación aritmética “3 + 2 = 5” y
concedamos que pueda ser revisable por la experiencia. Si vemos a unos
microbios bajo un microscopio y los contamos, primero tres y después
dos, y después de un tiempo cuando los contamos todos nos da seis,
¿podemos decir que se ha refutado por primera vez la afirmación “3 + 2
= 5”? Seguro que no. Más bien supondríamos que algún microbio se
reprodujo, o que al principio contamos mal, pero ciertamente no
concluiremos la falsedad de dicha verdad matemática.
43
2. La Primera Tesis Quine-Putnam
Esto nos lleva a la primera tesis
Quine-Putnam, la posibilidad de
revisar las verdades lógicas y matemáticas. De acuerdo con Hilary
Putnam, y con el Quine de “Dos dogmas del empirismo”, la creación de la
lógica cuántica representa una revisión de la lógica a partir de la experiencia recalcitrante.
44 Es
más, de
acuerdo con Putnam y otros, la teoría general de la relatividad revisó
la geometría.
45
Veamos cuidadosamente cada uno de estos casos.
Una de las leyes de la lógica clásica
parece no cumplirse en el mundo
de la mecánica cuántica tales como una de las leyes distributivas:
(α ∧ (β ∨ γ)) ↔
((α ∧ β) ∨ (α ∧ γ))
Ilustración
Si tomamos el famoso experimento de las
dos ranuras (véase
ilustración), podemos observar la característica ondulatoria que tiene
la luz, ya que se forma un patrón de interferencia en la pantalla. Sin
embargo, cuando pensamos en la luz como resultado de la emisión de
pequeños paquetes de energía (fotones), no se explica cómo se forma el
patrón de interferencia en la pantalla. Al menos, de acuerdo con
nuestra experiencia de lo que son partículas, no debería aparecer este
patrón. Si cubrimos una de las ranuras, desaparece este patrón en la
pantalla, si se abre denuevo, entonces vuelve a aparecer. Dicen algunos
físicos cuánticos que parecería que uno y el mismo fotón pasa por ambas
ranuras para mostrar el patrón de interferencia.
Llevemos esto a nivel lógico. Supongamos
que p es la proposición “El
fotón pasa por la región R de la pantalla”, q la proposición “el fotón
pasó por la ranura 1” y q’ la proposición “el fotón pasó por la ranura
2”. Si el fotón pasa por la ranura 1 y la ranura 2, veremos el patrón
de interferencia. Esto significa que la siguiente proposición que
utiliza las leyes de distribución tiene que ser falsa:
(p ∧ (q ∨ q’)) ↔ ((p ∧ q)
∨ (p ∧ q’))
Por lo tanto, hemos visto una instancia
en que la experiencia
recalcitrante ha demonstrado la falsedad de las ley clásica de
distribución.
En primer lugar, hay que señalar que uno
de los argumentos en contra de
esta línea de pensamiento la propuso el mismo Quine, ya que desde un
punto de vista puramente pragmático, estas lógicas alternativas tales
como la cuántica y las lógicas polivalentes, complican más que lo que
simplifican las teorías científicas. También señaló que la redefinición
de las conectivas lógicas de acuerdo al fenómeno cuántico sería
“cambiar el tema”. En la lógica clásica, el significado de las
conectivas se basan en los valores veritativos “verdadero” y “falso”.
La lógica cuántica no se basa en valores veritativos. Por lo tanto,
difícilmente se podría considerar una refutación de la lógica clásica.
Si acaso sería solamente una lógica alternativa, pero no una refutación
de la clásica.
46
Al margen de esta crítica de Quine,
podríamos añadir que en el caso de
la lógica cuántica se hace un ejercicio cuestionable: tomamos las
teorías científicas cuánticas cuyo contenido es conocido
a posteriori,
y las convertimos en una especie de leyes
a priori de la mecánica
cuántica.
Habría que mencionar también el hecho de
que todo esto parte de una
premisa que es en el fondo teórica, y por ende,
tentativa y sujeta a
ser refutada por la experiencia, a saber, que la razón de por qué un
fotón no sigue las leyes distributivas se debe a que un sólo fotón pasa
por dos ranuras. Esta premisa no tiene en consideración la posibilidad
de que posteriormente se formule alguna teoría científica que resuelva
lo que es hoy día un misterio cuántico.
Además, aún suponiendo que esta premisa
particular sea correcta, y aún
suponiendo que la disyunción en cuestión tiene el mismo sentido que la
de la lógica clásica, no debemos olvidar que la disyunción en las leyes
distributivas es inclusiva. Por lo tanto, el hecho de que un fotón pasa
por dos ranuras es consistente con estas leyes.
Finalmente, debemos señalar que la
lógica cuántica, a estas alturas,
todavía no ha ayudado a aclarar los fenómenos cuánticos. Todo lo que
ésta ha hecho es transferir los misterios de la física cuántica al
ámbito lógico.
47
Desde un punto de vista epistemológico, la lógica
cuántica es inútil.
No podemos olvidar el alegato de que las
matemáticas han sido revisadas
por la “experiencia recalcitrante” en el caso de la geometría
no-euclideana y la teoría general de la relatividad. Quiero demonstrar
que esta creencia que no pocos filósofos sostienen es sencillamente
incorrecta.
48
De acuerdo con esta creencia, la demonstración de la
validez de la geometría no-euclideana se sostiene en gran medida como
resultado de que Einstein descubriera que el espacio-tiempo no es
euclideano, sino más bien no-euclideano.
Sin embargo, cuando estudiamos las
raíces de la geometría
no-euclideana, esto dista mucho de ser la verdad. Primero, fue durante
el siglo dieciocho que el sacerdote jesuita Gerolamo Saccheri descubrió
accidentalmente que si se negaba el llamado "axioma de las paralelas",
una geometría no-euclideana era lógicamente posible. Contrario a lo que
él esperaba, no puede utilizarse la regla de reducción al absurdo para
mostrar que el axioma de las paralelas era un axioma absolutamente
necesario para la geometría. Más tarde, Carl Friedrich Gauss descubre
que es legítimo plantear la existencia diversos espacios matemáticos, y
diversas geometrías no-euclideanas. Durante el siglo diecinueve le tocó
a János Bolyai, Nikolai Lobachevsky y Bernard Riemann elaborar estas
diversas geometrías tales como la geometría hiperbólica y la geometría
elíptica. Habría que señalar también que para 1892, ya Edmund Husserl
había reconocido la validez a priori de la geometría no-euclideana. Su
noción de teoría de las multiplicidades se inspira en gran parte por la
teoría de la multiplicidad riemaniana.
49 La
filosofía husserliana de la
teoría de las multiplicidades se formuló para dar cuenta de la validez
a priori de la geometría no-euclideana entre otros desarrollos
matemáticos de la época.
En todo este proceso, ¿hubo algún
descubrimiento científico-natural que
revisó o cambió la geometría clásica euclideana para “falsarla”?
Evidentemente no. Toda esta revisión de la matemática fue motivada por
problemas dentro de esa disciplina, sin intervención alguna de las
ciencias naturales. Albert Einstein, al descubrir, mediante la teoría
especial de la relatividad, que nada puede viajar más rápido que la
rapidez de la luz, necesitaba dar cuenta de la manera en que la
fuerza gravitacional se comporta. Bajo la mecánica newtoniana se decía
que la fuerza gravitacional entre objetos era instantánea, lo cual
sería imposible si el límite de influencia gravitacional de una masa
sobre otra es la rapidez de la luz. Él estaba familiarizado con las
afirmaciones filosóficas de Henri Poincaré de que es lógicamente
posible escoger una geometría no-euclideana como manera de simplificar
una teoría científica, aunque desde su punto de vista esta posibilidad
era remota dado el hecho de que la geometría del mundo es euclideana.
50
Einstein (1983), contrario al consejo de Poincaré, adoptó la geometría
no-euclideana para poder explicar de una manera más simple cómo el
espacio-tiempo cambia de acuerdo con la presencia de la masa y la
energía, y cómo la fuerza producida por este cambio tiene como límite
la rapidez de la luz. Lo único que hizo Einstein fue utilizar la
geometría no-euclideana como un modelo matemático para poder
simplificar su teoría general de la relatividad, cosa que no hubiera
ocurrido si se hubiera mantenido con la geometría euclideana.
51
De paso, también es necesario aclarar
que la geometría no-euclideana
no
falsó la geometría euclideana. La geometría euclideana mantiene su
validez en un espacio euclideano. Sin embargo, éste
se considera en la matemática contemporánea uno de una infinidad de
espacios matemáticos posibles.
VII. Conclusión
Hemos visto, pues, que el alegato de que
ha habido instancias en las
que se ha revisado la lógica y la matemática a partir de la experiencia
es falso. Si acaso, ha habido revisión en la lógica en el sentido de
que puede considerarse la posibilidad de desarrollar lógicas
polivalentes, o conectivas lógicas más allá de las tradicionales, lógica de primer orden, y la lógica de segundo orden. En
el caso de las matemáticas, ha habido revisiones tales como la
introducción de números imaginarios, números irracionales, conjuntos,
espacios de n-dimensiones, espacios no-euclideanos, y así
sucesivamente. Sin embargo, no ha habido en ninguno de estos casos
revisiones causadas de alguna manera por la experiencia recalcitrante.
Es más, las pruebas y descubrimientos matemáticos hechos antes de
introducir estos conceptos, permanecieron en gran medida válidos. Lo
que sí se revisaron fueron las convicciones de que o una geometría
no-euclideana no era posible, o que las raíces de números negativos no
tenía sentido, o que sólo la lógica bivalente clásica es válida.
Así que podemos ver que carecen de
fundamento las tesis Quine-Putnam, y
el punto de vista holista de Quine que elimina la distinción entre
juicios analíticos y sintéticos. Por otro lado, una visión platonista
de las matemáticas, en este caso de la modalidad husserliana, es lo
suficientemente rica como para ser una base filosófica para comprender
mejor la relación entre las ciencias formales y las ciencias naturales,
y poder estudiar con más detenimiento y precisión el tema de la
subdeterminación de las ciencias.
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Notas al Calce
*Éste
escrito se deriva de una conferencia con el mismo título que se
llevó a cabo el 20 de noviembre de 2008, en el Seminario de Filosofía
de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.
© 2008, Pedro M. Rosario Barbosa. Se permite la reproducción de esta
obra, siempre y cuando se cumpla con la licencia
http://creativecommons.org/licenses/by-nd/3.0/pr/. El público es libre
de copiar, distribuir y comunicar públicamente comercialmente o
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apoyo o apoyan el uso que hace de su obra), y no se puede alterar,
transformar o generar una obra derivada a partir de esta obra. No se
podrá imponer medidas tecnológicas que controlen el acceso o uso de esa
obra de manera que restrinja los términos de esta licencia o limite la
capacidad de un recipiente de esta obra a ejercer sus derechos bajo los
términos de esta licencia. [
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1Quine,
1953a, p. 44. [Regresar al Texto]
2Quine,
1953a, pp. 22-24. [Regresar al Texto]
3Quine,
1953a, pp. 27-28. [Regresar al Texto]
4Quine,
1953a, p. 28. [Regresar al Texto]
5Quine,
1953a, pp. 27-31. [Regresar al Texto]
6Quine,
1953a, pp. 30-31. [Regresar al Texto]
7Quine,
1953a, p. 30. La razón de por qué para Quine esto no es
estrictamente una circularidad se debe a quem, desde el punto de vista
holista de Quine, los conceptos de conservación de verdad, necesidad
lógica, sinonimia, entre otros, son conceptos que están entrelazados
entre sí (Katz, 2004, p. 19). [
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Texto]
8Quine,
1953a, pp. 32-39. [Regresar al Texto]
9Quine,
1953a, pp. 42-46; Quine, 1953b, pp. 17-19. [Regresar
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p
10Kant,
2003, pp. 32-33 (KRV. A7-10/B11-14). [Regresar
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11Frege,
1888/1999, p. 4. [Regresar al Texto]
12Husserl,
1913/1999, pp. 404-405 (LU. Vol. II. Inv. III. §11). [Regresar
al Texto]
13Husserl,
1913/1999, pp. 405-407 (LU. Vol. II. Inv. III. §§ 11-12). [Regresar al Texto]
14Rosado
(2008a) señala que parte de la dificultad radica en que no
todos los juicios matemáticos que se intuitivamente suponemos que son
analíticos, bajo la definición husserliana no lo serían. Por ejemplo,
si formalizamos el juicio “1
3+2
3+3
3+4
3=100” y sustituimos los números
por variables veríamos que el juicio resultante no sería verdadero
salva veritate: “x
3+y
3+z
3+w
3=100”. Tampoco teoremas lógico-matemáticos
tales como el Teoremde la Completud de la Lógica de Primer Orden, y los
Teoremas de Incompletud de Gödel serían juicios analíticos (pp.
134-135). Rosado utiliza unas definiciones modelo-teoréticas de
proposiciones analíticas y sintéticas (Rosado, 2008a, p. 139). Para
nuestros propósitos sólo utilizaremos las definiciones husserlianas
como un punto de partida para discutir el tema principal. [
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15Husserl,
1913/1999, p. 190; (LU. Vol. I. §62). [Regresar
al Texto]
16Husserl,
1939/1973, pp. 237-244 (EU. §§58-60). [Regresar
al Texto]
17Husserl,
1913/1999, pp. 698-702 (LU. Vol. II. Inv. VI. §§42-44). [Regresar al Texto]
18Husserl,
1913/1999, p. 190 (LU. Vol. I. §62). [Regresar
al Texto]
19Husserl,
1913/1999, pp. 190-193 (LU. Vol. I. §62). [Regresar
al Texto]
20Husserl,
1913/1999, p. 149 (LU. Vol. I. §46). [Regresar
al Texto]
21Husserl,
1913/1999, pp. 702-706 (LU. Vol. II. Inv. VI. §§45-46). [Regresar al Texto]
22Husserl,
1913/1999, pp. 709-712, 732-733 (LU. Vol. II. Inv. VI. §§48,
60). [Regresar al Texto]
23Husserl,
1913/1999, p. 733 (LU. Vol. II. Inv. VI. §60). [Regresar
al Texto]
24Husserl,
1913/1999, pp. 201-202, 452-468, 731-732 (LU. Vol. I. §67;
Vol. II. Inv. IV. §§10-14; Vol. II. Inv. VI. §59); Husserl, 1929/1962,
51-56 (FTL. §12-13). [Regresar al Texto]
25Husserl,
1913/1999, pp. 203, 459-460, 464-468 (LU. Vol. I. §68; Vol.
II. Inv. IV. §§12, 14); Husserl, 1929/1962, pp. 56-58 (FTL. §§14-15). [Regresar al Texto]
26Husserl,
1929/1962, pp. 58, 67-68 (FTL. §§15, 19). [Regresar
al Texto]
27Husserl,
1913/1999, pp. 204-205 (LU. Vol. I. §69); Husserl,
1929/1962, pp. 93-95 (FTL. §28). [Regresar
al Texto]
28Husserl,
1913/1999, pp. 201-203 (LU. Vol. I. §67). [Regresar
al Texto]
29Husserl,
1913/1999, pp. 731-732 (LU. Vol. II. Inv. VI. §59). [Regresar
al Texto]
30Husserl,
1913/1999, pp. 203-204 (LU. Vol. I. §68); Husserl,
1929/1962, pp.79-80 (FTL. §24). [Regresar
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31Husserl,
1913/1999, pp. 205-207 (LU. Vol. I. §70); Husserl,
1929/1962, pp. 93-104 (FTL. §§28-34). [Regresar
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32Husserl,
1913/1999, pp. 185-187 (LU. Vol. I. §60); Husserl,
1929/1962, pp 103-107 (FTL. §§34-35). [Regresar
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33p. 205. [Regresar al Texto]
34Rosado,
1997, p. 384. [Regresar al Texto]
35Fine,
1995, p. 475; Rosado, 1997, p. 385. [Regresar
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36Husserl,
1913/1999, pp. 715-717, 732-733 (LU. Vol. II. Inv. VI. §§52,
60); Husserl, 1913/1995, pp. 20-23, 30-35 (Ideas. §§3, 9-10). [Regresar al Texto]
37Pinker,
2007, p. 59. [Regresar al Texto]
38Ifrah,
2000, pp. 3-4. [Regresar al Texto]
39Ifrah,
2000, p. 6. [Regresar al Texto]
40Quine,
1953, pp. 43-45; Putnam, 1975, pp. 124-126. Ver los
comentarios de Hale (1987) sobre el punto de vista de Putnam sobre la
revisability de disciplinas a priori (p. 143). A la tesis radical de
Quine se le ha llamado equivocadamente “Tesis Duhem-Quine”. Pierre
Duhem nunca sostuvo el holismo tan abarcador de Quine, sino que sostuvo
que sólo en el caso de la física (y sólo en el caso de la física) un
experimento puede refutar decisivamente una hipótesis, sino a todo un
grupo teorético (Duhem, 1991, pp.180-188). Ver las críticas de Gillies
(1993) en torno a la mal-llamada “Tesis Duhem-Quine” (pp. 98-99). [
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41p. 50. [Regresar al Texto]
42Véase una
crítica más detallada en Hill & Rosado, 2000, p.
269. [Regresar al Texto]
43p. 4. [Regresar al Texto]
44Quine,
1953, p. 43; Putnam, 1975, p. 248. [Regresar
al Texto]
45Putnam,
1975, p. 174. [Regresar al Texto]
46Quine,
1970, 83-86. [Regresar al Texto]
47Véase esta
crítica en Curd & Cover, 1998, p. 380. [Regresar
al Texto]
48Véase
Gillies, 1993, 115. [Regresar al Texto]
49Rosado,
2006, pp. 209-211; Rosado, 2008b, p. 31. [Regresar
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50Poincaré,
1952, pp. 50, 64-71. [Regresar al Texto]
51pp. 33-35,
39. [Regresar al Texto]