Partes: 1, 2

March Against Myths

¿Cuándo sabes que tu adversario ha perdido un debate? En el noventa y tanto porciento de las veces, cuando no tiene más remedio que insultarte, porque le has ganado todas sus aserciones confrontándolas con evidencia y racionalidad. Por tanto, tiene que inventarse que “te has vendido a alguien o algo” o que eres ingenuo y una herramienta útil de __________ (llene el blanco: el imperio, las corporaciones, el nuevo orden mundial, los Illuminati, los extraterrestres … etc.)

Parece que ese es el tipo de alegaciones con el que me estoy encontrando en esta etapa del debate, algo que da mucha pena cuando se mira el estado de la izquierda política en Puerto Rico en este momento.

Comentario en Facebook

Esta fue mi contestación:

______________, lo único que busco es evidencia científica de lo alegado, porque para mí es un asunto serio. Si Monsanto existe o deja de existir me importa poco.

Sin embargo, lo que sí me entristece es que los agricultores que están sufriendo sequía por el calentamiento global no puedan sembrar cultivos resistentes a sequía. Me da mucha pena con los celiacos que nunca tendrán acceso a productos con trigo genéticamente modificado para que no produzca gluten. Realmente me quedo un poco perplejo cuando muchos se oponen a la papa Innate de Simplot, genéticamente modificada para que no produzca acrilamida, un probable carcinógeno. Esto reduciría considerablemente la incidencia de cáncer a nivel mundial. Además, esa papa no se vuelve marrón después de una lesión, lo que reduce la probabilidad de desperdicio innecesario de alimentos en los supermercados.

Finalmente, me escandalizo cuando grupos se oponen a la yuca transgénica doradael plátano y el guineo dorado en África y el arroz dorado en Asia. Todos estos cultivos son sumamente baratos y accesibles a sus respectivas poblaciones, pero tienen escaso valor nutritivo. Como resultado, se da una enorme incidencia de ceguera y muertes por falta de vitamina A. La yuca, el plátano y el arroz dorado contienen un antecedente de la vitamina A, el beta-caroteno, que podría prevenir la ceguera y la muerte de más de un millón de personas en el mundo. Todos estos alimentos se han mostrado como seguros en el laboratorio. Por cierto, ninguno es producto de Monsanto.

En cuanto al planeta, ya tenemos el arroz que reduce considerablemente la emisión de metano (un gas de efecto de hibernadero peor que el bióxido de carbono) al medio ambiente. Se quiere prevenir el cultivo de transgénicos que no necesitan insecticida, o que son resistentes a bacterias o a virus (algo que también afecta a los agricultores más pobres del mundo). Cada fumigación representa una fuerte emisión de bióxido de carbono al ambiente. Ahora que estamos hablando del agua, hay cultivos genéticamente modificados para aumentar su eficiencia en la absorción de agua y nutrientes, por lo que requerirían considerablemente menos agua y nitrógeno en la actividad agrícola. Esto evitaría el enorme problema de las “zonas muertas” que han aparecido en el Golfo de México y en otras partes del mundo.

Lo único que ha prevenido que todas estas maravillas lleguen al mercado y, muy especialmente, a los más pobres del mundo son los opositores a los OGMs a nivel mundial. Cuando los científicos solicitan evidencia a los activistas, me responden como usted me ha respondido en este momento: diciendo la palabra “Monsanto”, aun cuando no tenga nada que ver. Aparentemente, la palabra “Monsanto” es suficiente para terminar una conversación sobre cosas que son urgentes en el mundo.

Lo único que deseo es evidencia fuerte de las mejores autoridades. Tengo que confesar que desde hace unos años hasta ahora he encontrado escasísimas muestras de que los OGMs “amenazan a la humanidad”. Cuando me di cuenta de ello, cambié mi posición de antiOGMs a proOGMs . Todo lo que me han podido mostrar el movimiento antitransgénicos son documentales (cuya selección de lo que muestran es altamente selectiva) y pobrísimos estudios en revistas académicas de baja calidad o revistas fraudulentas. Para mí el movimiento antitransgénico en la izquierda es el espejo de lo que ocurre en la derecha en cuanto al tema del cambio climático. Por ahora, mi posición proOGM es la de la inmensa mayoría de los científicos e instituciones científicas de buena reputación a nivel mundial: los OGMs no representan por ahora ninguna amenaza a la salud de nadie y pueden ayudar a solucionar muchos de los problemas más urgentes del mundo.

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Cordialmente dedicado a todos los que
decidieron marchar hoy contra Monsanto.

Partes de la serie: 1, 2, 3a, 3b, 4a, 4b e inter.

Nota preliminar: Si lo que les interesa es toda la discusión sobre el glifosato, pueden saltar la primera sección.

Cuando la gente no entiende el mundo de las toxinas y le hacen caso a revistas fraudulentas …

La ventaja de presentar la discusión de las toxinas desde un punto de vista evolutivo es que pone en perspectiva muchos aspectos que no se están discutiendo con el tema de los pesticidas, herbicidas y los transgénicos en general. También revela los miles de problemas que podemos ver con su comprensión por parte de mucha gente del público. Por ejemplo, ¿se acuerdan del enlace que discutí en el artículo pasado en torno al Bt y su uso por los agricultores orgánicos? Podemos ver muy claramente la confusión de la autora del artículo: por un lado recomienda el Bt como un pesticida eficiente a usarse en la comida, pero, por otro lado, dice que su consumo en los transgénicos (e.g. maíz Bt) es peligroso … no explica por qué, solamente asume de manera bien vaga que la lluvia u otros factores “limpiarán” el Bt rociado de los vegetales, pero no de los transgénicos. No menciona nada de la posibilidad de que el Bt rociado llegue con el producto al consumidor.

La histeria contra el Bt por parte de los que favorecen alimentos orgánicos no se comprende a ningún nivel. Sin embargo, a pesar de su uso amplio por la agricultura orgánica, se ha denunciado el uso de transgénicos con Bt debido a este estudio:

Mezommo, B.P., Miranda-Vilela, A. L., Barbosa, L. C., Albernaz, V. L., Grisolia, C. K. Hematotoxicity and genotoxicity evaluations in Swiss mice intraperitoneally exposed to Bacillus thuringiensis (var kurstaki) spore crystals genetically modified to express individually Cry1Aa, Cry1Ab, Cry1Ac, or Cry2Aa. Food and Chemical Toxicology, 12 nov. 2012. doi:10.1016/j.fct.2012.10.032. (Para propósitos de acceso al estudio utilizaré la versión de libre acceso de la que hablaré más tarde).

Aquí se usó un tipo de Bt que está creado explícitamente para atacar a ciertos insectos sin que haga daño a otros tipos de insectos (como por ejemplo las abejas o las mariposas) ni a las aves ni mamíferos. Según este estudio, esta variante del pesticida Bt enfermaba a ratones suizos utilizados en un experimento de laboratorio, especialmente una serie de desórdenes en células de la sangre (leucemia). Sin embargo, la falla del experimento radicaba en que no investigaba el Bt en ratones en cuanto a la dosis que generalmente se encuentra en el ámbito agrícola, sino más bien se les dio a ellos un exceso de Bt (que no se encuentra en el ámbito agrícola). Se les dio a tres pares de ratones (tres machos y tres hembras) unas dosis de 27, 136 y 270 mg/kg correspondientemente. Según estos científicos, en los seis casos se mostraron efectos negativos.

Como podrán sospechar, la muestra de ratones es demasiado pequeña, lo que constituye el primer problema con el experimento. En segundo lugar, los resultados de este estudio explícitamente contradicen cientos de estudios que se han llevado a cabo en torno al Bt y sus variantes. Myles Power, el famoso escéptico británico, utiliza como ejemplo este estudio de la Environmental Protection Agency en 1995, en que se le dio a ratones cerca de 3,289 mg/kg a uno de ellos en una sola dosis, sin efecto adverso alguno. Según Power, imagínense a un hombre de 84 kg comerse 276.3 gramos de esta toxina sin problema alguno (pág. 5). Esto se debe a que este tipo de Bt no solo es inofensivo para los mamíferos en general, sino que está dirigido solamente a un pequeño grupo de insectos.

Finalmente, aunque los científicos que hicieron este experimento alegan que hubo un efecto adverso en el Bt en los ratones, sus propias gráficas muestran claramente coincidencia estadística (la curvatura U de la que hablan en la pág. 7), no un claro vínculo entre el Bt y las enfermedades de los ratones.

Por estos serios defectos y otras razones, la revista Food and Chemical Toxicology retractó ese artículo. Sin embargo, más adelante se publicó en la revista Journal of Hematology & Thromboembolic Diseases, bajo una licencia de Creative Commons para su libre acceso. Esto parecería ser algo bueno. Personalmente fomento la diseminación de obras y artículos profesionales bajo licencias libres. Sin embargo, el entusiasmo de una persona debe desvanecerse cuando se fija en la parte de abajo de la página donde se ve este logo.

OMICS International
¿Quiénes son OMICS International? Los creadores de esta revista de acceso abierto, pero también tienen un poco de mala fama. Wikipedia los describe de la siguiente manera (presento aquí la información más interesante para mí):

Academics and the United States government have questioned the validity of peer review by OMICS journals, the appropriateness of author fees and marketing, and the apparent advertising of the names of scientists as journal editors or conference speakers without their knowledge or permission. As a result, the U.S. National Institutes of Health does not accept OMICS publications for listing in PubMed Central and sent a cease-and-desist letter to OMICS in 2013, demanding that OMICS discontinue false claims of affiliation with U.S. government entities or employees. OMICS has responded to criticisms by avowing a commitment to open access publishing and threatening a prominent critic with a US$1 billion lawsuit. … As of 2012, OMICS Group had more than 200 journal titles, about 60% of which had no content. …

It was also suggested that OMICS provides lists of scientists as journal editors to create the impression of familiarity or scientific legitimacy, even though these are editors in name only and are not involved in the review or editing process. An editor-in-chief who was contacted by Science stated that he had never handled any papers; in an interview with The Hindu, another said he had not been informed of his purported editorship. The company has been slow to remove the names of editorial board members who requested to terminate their relationship with OMICS activities. Some observers have described the publisher as “predatory”, insofar as authors who have submitted papers have been sent invoices after their manuscripts were accepted for publication despite the lack of a robust peer review process. Charges may be as high as US$3,600. One author received an invoice for US$2700 after her paper was accepted; this fee was not mentioned in the email message OMICS sent her to solicit a submission.

Other criticisms of OMICS include the publication of pseudoscientific articles, deceptive marketing practices, targeting of young investigators or those in lower income regions, and the advertising of academic or government scientists as speakers or organizers for OMICS conferences without their agreement. In 2012, an OMICS journal rejected a paper after the reviewer noticed it was plagiarised from a paper he had previously co-authored; another OMICS journal published the same paper later that year. The paper was removed from OMICS’ website in 2014.

¡Ay Dios mío! ¡A la verdad que los antiOGMs y antitransgénicos tienen TANTA mala suerte buscando algo legítimo que soporte sus puntos de vista! (Vean los artículos anteriores de nuestra serie).
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El glifosato … the mouse that roared

Esto es más lamentable, aun cuando uno está perfectamente consciente de que estos temas despiertan mucha pasión hasta el punto de no verificar la información. Por ejemplo, se ha afirmado que el glifosato ha causado malformaciones en cerdos poco tiempo después de nacidos y que se mostraba una alta contaminación de glifosato por todo su cuerpo. Esas conclusiones aparecen en este estudio:

Krüger, M., Schrödl, W., Pedersen, I. y Shehata, A. A. (2014). Detection of Glyphosate in Malformed Piglets. Environmental & Analytical Toxicology, 4: 230. doi:10.4172/2161-0525.1000230.

Sin embargo, cuando investigamos cuál revista es Environmental & Analytical Toxicology, vemos que aparecen de nuevo nuestros queridos “amigos” de OMICS (vean la parte de abajo de su página aquí), la publicadora experta en fraudes. Lo que me encanta de este estudio es que vuelve a repetir la tendencia de los pésimos estudios que hemos visto de Séralini y Carman, de poner fotos para impresionar al público y prácticamente no hacer experimento controlado alguno.  Este artículo ha sido desmontado en su totalidad públicamente por el biólogo Kevin Folta.

¡No me malinterpreten! Parece que un laboratorio que hacía pruebas para la compañía Monsanto, intentó falsificar datos en torno a los efectos tóxicos del glifosato. Así que podría argumentarse que hay falsificación de parte del mismo Monsanto o de algunos de sus asociados. Sin embargo, como se desprende del mismo documento, la misma EPA se aseguró de que los datos de Monsanto estuvieran al día y fueran fidedignos.

Hay muchos que argumentan que no se han hecho suficientes datos en cuanto al glifosato y que deberían hacerse experimentos serios al respecto. ¡¿De verdad?! No es que no quiera que haya más experimentos para comprobar toxicidad (siempre harán falta), pero creo que la gente que dice eso no se ha dado cuenta de ya se han hecho cerca de dos mil experimentos con glifosato, especialmente en lo que concierne a su toxicidad.

Aun cuando se alegue que Monsanto “sabía” que el glifosato era un “posible cancerígeno”, no se puede estirar mucho el chicle de la hipótesis conspiratoria, de cómo Monsanto ocultó la información al respecto. A fin de cuentas, una vez el RoundUp estuvo disponible en la calle para uso de todos, NADA impidió a los científicos de todas partes del mundo llevar a cabo experimentos en torno al glifosato para conocer sus posibles consecuencias. Ningún científico (especialmente los independiente) se hallaba impedido de examinar distintos ángulos de toxicidad: si era carcenígeno, las dosis que podrían impactar el cuerpo humano, etc.

Hoy día se sabe a saciedad (aunque no de manera completa) las consecuencias del glifosato gracias a los científicos corporativos, los laboratorios del gobierno y los científicos independientes. Tanto los científicos que trabajan para distintos gobiernos del mundo y los científicos independientes en general han llegado a las siguientes conclusiones en cuanto al glifosato:

  • Para todos los efectos, el consumo actual de glifosato vía los alimentos rociados con este no representa ningún riesgo para la salud humana. Los científicos de la Unión Europea coinciden con esta conclusión.
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  • El glifosato no es una toxina muy potente para los seres humanos. De hecho, la cafeína es mucho más potente como toxina que el glifosato. Algunos de los incidentes del daño de glifosato a humano tienen que ver con intentos de suicidio mediante el consumo de RoundUp. Aunque algunas de estas personas murieron, la mayoría solamente tuvo síntomas leves.
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  • La inmensa mayoría de los daños al ser humano que se han reportado por el uso del glifosato son leves: irritación de los ojos, quemas leves en la piel, e irritación de piel o de garganta. Esto usualmente ocurría con personas que no tomaban las debidas precauciones con el RoundUp o fueron víctimas de administración irresponsable de RoundUp.
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  • Hubo muchos estudios importantes en torno al glifosato han mostrado que no es carcinógeno, para ahorrar espacio, solo mencionaremos tres de los considerados más importantes:
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    • Primer estudio: Publicado en agosto del 2012, titulado “Safety Evaluation and Risk Assessment of the Herbicide Roundup and Its Active Ingredient, Glyphosate, for Humans”, publicado en Regulatory Toxicology and Pharmacology.  El estudio concluye de la siguiente manera: “It was concluded that, under present and expected conditions of use, Roundup herbicide does not pose a health risk to humans.” (Abstract)
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    • Segundo estudio: Publicado en 1993, señala que el glifosato parece no tener la estructura química semejante a la de otras sustancias que sabemos que son cancerígenas.
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    • Tercer estudio: Publicado en el 2013, tal vez el estudio más comprehensivo que se ha hecho del glifosato utilizando artículos arbitrados a nivel mundial llevado a cabo por la Bundesinstitut für Risikobewertung (BfR), en Alemania. El que no quiera leer el informe larguísimo y que requiere registro, léase más bien este documento que explica todo el asunto en “arroz y habichuelas” como diríamos los boricuas. Finalmente, en diciembre del 2014, la BfR publicó una revisión de su informe, afirmando categóricamente, con mucho mayor respaldo empírico, que el glifosato no era cancerígeno.

Sin embargo, ha salido a relucir un nuevo reporte este mismo año, el informe de la Agencia Internacional para la Investigación de Cáncer (IARC por sus siglas en inglés), una rama de la Organización Mundial de la Salud (OMG). Este es un informe muy corto y que determina que el glifosato puede ser catalogado “2A”.  Esto se ha tomado en los medios a nivel mundial como una certeza absoluta de que el glifosato es carcenígeno.  En realidad, lo que intentaron decir los científicos del IARC era algo un poco más complejo.

En primer lugar, tenemos que entender que la IARC no hace ninguna investigación ni experimento original para determinar si una sustancia da cáncer o no. Lo que sí hace es reseñar los estudios ya disponibles al respecto y catalogar la sustancia en cuestión de acuerdo a su sistema de gradación. Veamos dicho sistema detenidamente:

  • Grupo 1: Carcinógeno para los humanos.
  • Grupo 2A: Probablemente carcinógeno para los humanos.
  • Grupo 2B: Posiblemente carcinógeno para los humanos.
  • Grupo 3: No se puede clasificar adecuadamente
  • Grupo 4: Probablemente no carcinógeno para los humanos

En otras palabras, el glifosato no ha sido identificado categóricamente como carcinógeno (Grupo 1). La razón por la que la IARC determinó el grado “2A” se debe a que algunos estudios parecen indicar evidencia muy limitada de que el glifosato se haya correlacionado al linforma no hodkiano, aunque este vínculo todavía no se ha demostrado. También afirma que hay evidencia “convincente” de que el glifosato genera cáncer en los animales (este punto lo discutiremos más tarde). También el informe aclara que este riesgo de cáncer se limitaría solamente a la práctica agrícola (acumulado por años y sin las debidas protecciones), no al consumo o exposición ocasional.

Sin embargo, hay dos cosas sospechosas de este estudio. Primero, por alguna razón no incluyó el estudio comprensivo del BfR (el de diciembre del 2014), por lo que no debemos sorprendernos de que esta institución fue la primera en reaccionar ante la publicación del informe del IARC. Segundo, y lo que parece más sospechoso todavía, es que aparentemente la IARC tuvo en cuenta el experimento de Séralini como válido como “evidencia convincente” de que el glifosato genera cáncer en los animales. Ya hemos visto lo “fiable” que fue ese experimento, y no falta quien denuncie a la IARC por ello. No nos olvidemos tampoco que en el pasado la IARC ha sido criticada por apoyar conclusiones falsas sin suficiente evidencia. Hay muchos que denuncian a Monsanto por haber solicitado a la IARC a que revisara su conclusión a la luz de la evidencia científica actual. Aunque no soy fanático de Monsanto, si queremos verlo objetivamente, esta compañía tiene toda la razón del mundo.

Finalmente, tenemos que señalar que aun si este vínculo entre el glifosato y el cáncer fuera cierto, tenemos que tener cuidado en dos sentidos:

  1. Aun si fuera cierto que el glifosato causa cáncer en los animales, eso no significa que le daría cáncer a los seres humanos. Ejemplo de ello es el aspartame. Se ha podido mostrar en experimentos controlados de laboratorio que el aspartame genera cáncer en los ratones de laboratorio, pero no en los seres humanos. De hecho, se han hecho experimentos de largo tiempo (hasta veinte años) y transgeneracionales con humanos en relación con el aspartame y el resultado muestra que no es cancerígeno para los humanos. En cuanto a esto coinciden cerca de 100 agencias de regulación en el mundo (véase este estudio y este).
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  2. Y aun si fuera cancerígeno, eso no significa que el glifosato deba evitarse a toda costa. Hay sustancias que sabemos que son cancerígenas y que los seres humanos necesitamos para funcionar, por ejemplo, el estrógeno, el beta-caroteno (en calidad de antecesor de la vitamina A), la vitamina D, entre otros. La dosis hace la diferencia (en toxicología se diría: “la dosis hace el veneno”). Una pequeña dosis de beta-caroteno que nuestro organismo convierta en vitamina A es buena. Ahora bien, si tomamos demasiado beta-caroteno, hay un riesgo real de desarrollar cáncer como han mostrado repetidos estudios. De hecho, contrario a lo que sugieren muchos naturistas, un régimen dietético que incluye sustancialmente suplementos vitamínicos puede llevar a facilitar, desarrollar enfermedades como el cáncer y otros o puede llevar a la muerte.
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    La dosis que usualmente consumimos de glifosato es realmente una minucia. Hay gente que se alarma porque hay estudios que indican que se ha encontrado glifosato en la orina humana. Sin embargo, este dato confirma que el glifosato no representa una amenaza a la salud humana, ya que no se acumula en el cuerpo humano sino que se expulsa debido a su diminuta cantidad. Hay otros estudios que se han hecho sobre el nivel de glifosato en la sangre y en la orina han encontrado un nivel demasiado alto de glifosato … en personas que se han intoxicado a propósito. Supuestamente, hay un estudio que se ha tomado muestras de orina humana en 18 países del mundo, que ha encontrado un alto contenido de glifosato.  Sin embargo, el dichoso estudio falla en no discutir su metodología en cuanto a la toma de muestras, el método usado para analizar la orina, etc. Además, este estudio no es independiente ya que está subordinado en fondos a Friends of the Earth, una organización en principio antiOGM y antitransgénica.

Pero … ¿y qué hay en torno al glifosato y su relación con el autismo, el Alzheimer, la enfermedad celíaca … y prácticamente todas las enfermedades de la faz de la tierra (o eso casi lo que alegan)? De eso se tratará mi próximo artículo …

… ¡Y realmente no puedo esperar a escribirlo! En fin, se va a tratar de artículos de revistas predadoras tipo OMICS en la que sus autores no hacen experimento alguno (ni controlado ni no controlado) para llegar a estas conclusiones …

¡Hasta entonces!

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Continuación de primera parte de la serie

Antes de entrar a mis argumentos a favor de los transgénicos y por qué varios sectores de la izquierda política están rotundamente equivocados al respecto, quisiera atacar un argumento que siempre se me presenta, específicamente en contra de las ciencias. 

Como empezaré a argumentar en mi próximo artículo, mi juicio a favor de los transgénicos son de índole ética y científica. Aquellos que se oponen también sostienen que su punto de vista descansa en ambas consideraciones. Sin embargo, cuando empiezo a hablar de artículos publicados por revistas arbitradas, se me señala que las ciencias se han equivocado antes y que la posición mayoritaria de las ciencias ha estado errada antes.

Aunque esta posición es un non-sequitur (“la ciencia ha estado equivocada antes ergo tiene que estar equivocada con el tema de los alimentos transgénicos”), puedo entender en parte la objeción. No obstante, quiero que estén conscientes de que este es el mismo tipo de falacia sostiene a sectores de la derecha política y económica que argumentan que no existe el problema del calentamiento global.

Objetivamente hablando, aquí se presenta un problema de selectividad. Sectores de la derecha pueden escoger la evidencia que les convenga y rechazar el resto diciendo “la ciencia ha estado equivocada antes”, mientras que sectores de la izquierda hace lo mismo, pero en relación con otros temas (incluyendo el de los trangénicos). 

Aquí quisiera elaborar un poco en el tema de por qué las ciencias han fallado antes y siguen fallando actualmente y, aun así, es mejor seguir su directriz factual. Simultáneamente, con base en la discusión, quisiera proponer la siguiente consigna: “¡No a la ciencia a conveniencia!

Los teólogos de Salamanca y Cristóbal Colón

Fuera del llamado “suceso de Galileo” (frecuentemente mal comprendido), no hay otro ícono más poderoso en cuanto a la llamada “rivalidad” entre las ciencias y la religión que la confrontación que tuvo Cristóbal Colón con los teólogos de Salamanca.

De acuerdo con el relato conocidísimo, los académicos de Salamanca sostenían que la Tierra era plana, por lo que era imposible un viaje de Europa a Asia, debido a que el Océano Atlántico terminaba en “un borde” en el que posiblemente caerían los barcos. Supuestamente los teólogos de Salamanca se basaron en las Sagradas Escrituras y en algunos teólogos en la Antigüedad y el Medioevo tales como San Agustín y Santo Tomás de Aquino para sostener su punto de vista retrógrada. Por otro lado, estaba Cristóbal Colón, de pensamiento ilustrado y humanista del Renacimiento, que en claro reto a la religión, insistía utilizar sus habilidades como navegante para probar que la Tierra era redonda. Los teólogos insistían que la Tierra no podía ser redonda, porque entonces se caerían aquellas personas que viven en el hemisferio sur de la esfera terrestre. Colón convenció a los Reyes Católicos de su expedición y el resto es “historia”… 

… ¿O lo es? Cuando los historiadores profesionales escuchan este relato, no pueden evitar sonreír. Todos los detalles de este relato son falsos. Es más, casi todo ello proviene de una obra de ficción escrita por Washington Irving titulada, Una historia de la vida y los viajes de Cristóbal Colón. Como bien saben los historiadores a saciedad, durante el Medioevo ninguna persona instuida pensaba que la Tierra era plana, esto incluye a Agustín de Hipona y Tomás de Aquino, quienes manifiestamente partían de la premisa de que la Tierra era redonda. De hecho, para muchos de los que hemos leído La divina comedia de Dante, podemos percatarnos de que el distinguido poeta supone que la Tierra es redonda (así como las esferas del cielo y del infierno). Tenemos escritos y artefactos tanto medievales como renacentistas que dan cuenta claramente de que entre los educados existía un fuerte consenso de que la Tierra era redonda. Lo demás, es pura fantasía (Leer más al respecto en esta referencia, esta, esta y esta.) He aquí algunas evidencias de que los medievales y renacentistas pensaban que la Tierra era redonda:

Representación de la esfera terrestre según Crates de Malos
Representación de la esfera terrestre según Crates de Malos (2do. siglo d.C.)

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Ilustración de la obra _Sobre la esfera terrestre_
Ilustración de Sobre la esfera terrestre. La imagen procede de un manuscrito de 1550, pero el texto original se escribió por Johannes de Sacrobosco en 1250. Este libro sirvió como introducción al curso de astronomía en ciertas universidades medievales.

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El "Erdapfel" creado por Martin Benhaim
Representación tridimensional de la Tierra esférica creada en 1492 por Martin Behaim. Este globo terráqueo no se basó en ideas relacionadas remotamente con Cristóbal Colón (quien todavía no había regresado de América a Europa). Más bien, esta idea se basaba en las ideas del Papa Sixto IV. ¡Sí! ¡Aun los papas favorecían las ciencias!

 

Si los teólogos de la Universidad de Salamanca no tenían problema alguno con la redondez de la Tierra. ¿Entonces en qué consistía su problema con Colón? 

El hoy afamado marino sí sostenía que podía llegar de Europa a Asia vía el Océano Atlántico … pero usando trucos matemáticos (hoy diríamos pseudocientíficos) para mostrar que la Tierra era mucho más pequeña que lo que suponían los filósofos naturales (los científicos) de la época. Los filosofos y los teólogos de Salamanca no estuvieron de acuerdo en lo absoluto, porque ellos tenían los datos más fiables, que podían sacarse utilizado la geometría de la época (en aquel entonces mejorada considerablemente por la trigonometría) tal y como han mostrado un sinnúmero de pensadores desde el filósofo Eratóstenes de Cirene (276-195 a.C.), el primero en inferir la circunsferencia de la Tierra.

Si este es el caso, por qué los pensadores de Salamanca objetaron a Colón, en vez de promover su “experimento” para mostrar el verdadero tamaño de la Tierra? En primer lugar, esta pregunta parte de la premisa de que el experimento de Colón era de puro interés “investigativo”. En realidad Colón era un marino que buscaba fama y fortuna. La concepción de Colón como un “humanista renacentista” es pura fantasía. En segundo lugar, en una Europa que estaba devastada por la peste bubónica, combinada con el recién establecimiento de la alianza entre unos reinos en crecimiento (Castilla y Aragón), la empresa de un viaje como el que tenía pensado Colón era sumamente oneroso para “España”. 

Es más, según los mismos cálculos científicos de los sabios de Salamanca, la esfera terrestre era demasiado grande para que persistiera un viaje tan largo como el que pensaba Colón. ¿Tendría Colón suficientes provisiones para emprender un viaje tan largo? El navegante, por otro lado, intentaba convencer a los reyes y a los estudiosos de que su matemática fatula y pseudocientífica era fiable.

Sin embargo, ocurrió algo inesperado ….  ¡Se toparon con un nuevo continente entre Europa y Asia! Ninguno de los dos bandos conocía este detalle. Es más, Colón murió sin haber descubierto a América, ya que pensaba que había llegado a Asia. El crédito del descubrimiento se lo debe llevar Américo Vespucci, cartógrafo italiano que observó las discrepancias entre Asia y el nuevo continente. Por esa y otras razones, hoy América se llama “América”. Tampoco olvidemos que los nativos se asentaron en estas tierras antes que Colón y que los primeros europeos en “descubrir” a América aparentemente fueron los vikingos.

¿Podemos culpar a los sabios de Salamanca por su objeción a Colón? ¡Claro que no! Al contrario, ellos siguieron el mejor conocimiento (la mejor ciencia) de su época y, objetivamente hablando, tenían la razón. Sin embargo, su ciencia falló, no por ocultar información inconveniente, sino por no tener todas las variables disponibles a su disposición. ¡Que más da!
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Un superhéroe que no es ni de DC ni de Marvel (¡Supermán le envidiaría por haber salvado literalmente al mundo!)

Si ustedes no han tenido la oportunidad de ver la serie Cosmos (con Neil DeGrasse Tyson), les invito a que lo hagan. Para mí, esta ha sido una serie hermosa que despierta mi sentido de lo numinoso. Sin embargo, quisiera enfatizarme en el séptimo episodio titulado “The Clean Room“, que trata de un superhéroe (¡me gusta describirlo así!) llamado Clair C. Patterson. No voy a revelar todos los detalles de su historia, sino lo que es pertinente a nuestro tema (para el resto, ¡vean el episodio!)  

Patterson, fue el primero en averiguar la edad aproximada del planeta Tierra (4.5 mil millones de años). Sin embargo, su acto heróico consistió en denunciar el contenido de plomo en la gasolina. ¿Quiénes fueron sus archienemigos durante su campaña? Robert E. Kehoe y su empleador, la Ethyl Corporation. Durante el proceso, este héroe nunca utilizó puños, no tenía la capacidad de volar, no tenía las habilidades de Batman, ni podía trepar paredes como el Hombre Araña. Sin embargo, utilizó su inteligencia para combatir a grandes enemigos. ¡Olvídense de Lex Luthor! La Ethyl Corporation y otras corporaciones eran sumamente poderosas en el momento, lo suficiente para cabildear en el Congreso de Estados Unidos a su favor y denegar investigaciones que se hicieran en contra de sus intereses. Sin embargo, Patterson nunca se rindió al respecto, siempre continuó con su campaña. Gracias a él, ya no estamos tan afectados adversamente por la presencia de plomo en la atmósfera. 

La pregunta que hay que hacerse es, ¿cómo es posible que el público en general, incluyendo el Congreso, creyera que el plomo no era tóxico? Para sorpresa de muchos, la toxicidad del plomo era bien conocida en la antigüedad, especialmente por los romanos, quienes desarrollaron los sistemas de acueductos (utilizando la plomería, utilizando el plomo). Como ya he indicado, hubo mucho cabildeo por parte de las grandes corporaciones contra Patterson, también hubo mucha propaganda que intentaba convencer al público de que, gracias al plomo, había avances tecnológicos importantes. ¡Se quería demostrar que el plomo era bueno para los juguetes infantiles! (Vean todo al respecto en Cosmos)

Sin embargo, nada de esto era suficiente. La corporación tuvo que recurrir a una autoridad científica. Sin ella, fracasaba su convencimiento público. El rol científico le tocó a Robert E. Kehoe. Este argumentaba en este artículo (y en muchos otros) que la cantidad de plomo en el ambiente y en los océanos era natural y no era producto humano (¿suena familiar?). Las corporaciones petroleras, que no querían invertir en refinar el petróleo, también argumentaron que la cantidad de plomo en el ambiente era natural (¿suena familiar?). Es más, si se les obligaba a invertir en refinerías de petróleo, se caía la economía petrolera (¿suena familiar?).

Kehoe publicó su artículo en varias revistas arbitradas y de reputación. Si sus conclusiones eran falsas, ¿nadie se dio cuenta? Kehoe era un científico de muy buena reputación durante los años cincuenta y sus credenciales fueron lo suficiente como para persuadir a muchos de que sus conclusiones eran sólidas. Tanto fue así que muchos tomaron sus artículos como la “palabra final” en cuanto al tema. ¡Nadie le retó!  Durante muchos años, este fue un gran fallo de las ciencias.

Patterson fue el que le puso punto final a esta tendencia. Llamó la atención a la concentración de plomo en el océano, en la nieve de los polos del planeta y en el aire. Mediante cálculos estadísticos mostró cómo el ser humano (y no la naturaleza) estaba provocando este tipo de contaminación tóxica en el ambiente. Gracias a su persistencia y a que las corporaciones no pudieron negar la interpretación inequívoca de sus datos, Estados Unidos y otros países del mundo empezaron a requerir el refinamiento del petróleo. Estos estudios de Patterson se publicaron en varias revistas arbitradas que retaban a Kehoe, y venció. …  ¡No hay nada ni nadie que sea sagrado en la ciencia!

No solo esto redujo considerablemente la cantidad de plomo en el ambiente y en las aguas, sino que la salud de la gente (especialmente en las ciudades) mejoró considerablemente.

La lucha de Patterson no fue fácil. Los fondos de sus investigaciones en torno a la edad de la Tierra provinieron precisamente de las mismas industrias que intentaban desmentirle. Hubo intentos de soborno. Le trataron de “hacer la vida imposible” para testificar ante el Congreso de los Estados Unidos. Sin embargo, varias agencias del gobierno federal de Estados Unidos (las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, la Marina de los Estados Unidos, la Comisión de Energía Atómica, el Servicio Público de la Salud y la Fundación Nacional de la Ciencia) apoyaron a Patterson.

Quiero enfatizar este último punto porque, como dije en mi artículo previo, mucha gente se imagina a la FDA (Food and Drug Administration) como una ultraesclava servil de las grandes corporaciones … especialmente bajo la premisa de que el gobierno existe sola y exclusivamente para legitimar y privilegiar al capital. Una vista mucho más cuidadosa de la historia (como en el caso de Patterson) muestra que este punto de vista no es estrictamente correcto, aun cuando sí es acertado en muchos otros casos (no ignoro en absoluto la fabulosa obra de G. William Domhoff, Who Rules America?). Tal juicio no tiene en cuenta el rol que tienen ciertos puntos cruciales de la vida política que no son reducibles meramente al interés económico de las grandes corporaciones, especialmente los grados de sensibilidad a su población local y el grado de reglamentación vigente (aun después de la época reaganiana/hatcheriana de desregulación indiscriminada neoliberal).
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Otros héroes …

La campaña agresiva que se montó para evitar que los clorofluorocarbonos se sacaran del mercado debido al aumento del tamaño de la capa de ozono ha sido generalmente exitosa (especialmente tras el Protocolo de Montreal y la Ley del Aire Limpio en Estados Unidos). Esto ha llegado al punto de detener su incremento. Este fue uno de los más grandes triunfos del movimiento ambiental a nivel mundial. Hubo muchos héroes que merecen crédito por ello, pero la mayoría son desconocidos por el público.

Ahora, nos queda el problema más importante de nuestra generación, el del cambio climático o calentamiento global. En un momento dado, el gobierno federal estadounidense intentó falsear la información al respecto, específicamente bajo la administración de George Bush Jr., en el que distorsionó un informe del James Hansen, quien intentaba dar a conocer la urgencia de actuar ante la grave amenaza que implica la emisión sustancial de gases que causan el efecto de hibernadero (particularmente la emisión de bióxido de carbono). De hecho, esa administración de Bush hizo grandes esfuerzos para suprimir el problema del cambio climático. Su argumento principal era que “no hay suficientes estudios”, “no hay suficiente información”, etc. Los informes alarmantes sobre el calentamiento global eran sistemáticamente alterados por personas que no tenían ningún tipo de autoridad en el tema (e.g. Phil Cooney, cabildero de la industria del petróleo y que admitió públicamente haber defraudado al público … véase la información al respecto aquí y aquí). Véase también que FOX News (of all people!) también reportó este serio problema.

James Hansen y muchísimos otros científicos son los héroes que nos están advirtiendo de lo que viene si no hacemos algo al respecto. Cerca de 95% de los científicos (un fuertísimo consenso) está de acuerdo en que el cambio climático es causado por los seres humanos. Muchos de los que argumentan lo contrario (cuya mayoría trabaja para industrias cuyos beneficios se afectarían) han sido sistemáticamente desmentidos por la mayoría científica en revistas arbitradas. Para efecto de los científicos (como Patterson) no hay debate al respecto. 

Prácticamente todas las organizaciones científicas de autoridad y prestigio corroboran esta convicción:

  • American Association for the Advancement on Science (véase su documentación aquí)
  • Intergovernmental Panel on Climate Change (véase su documentación aquí)
  • National Academy of Sciences and the Royal Society (véase su documentación aquí)
  • Las Naciones Unidas (véase su página cibernética sobre el tema aquí).
  • NASA (véase su página sobre el tema aquí)
  • Met Office (véase su página sobre el tema aquí)
  • etc.,  etc.,  etc.,  etc.,  etc.,  etc., etc.

Muy a pesar de los grandes intereses, toda la evidencia parece apuntar a una sola dirección. Los seres humanos estamos causando el cambio climático por calentamiento global.

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¿Mi punto …?

Definitivamente no hay lugar a dudas de que en la izquierda hay una preocupación genuina por el tema del cambio climático … ¡y con mucha razón! Recomiendo encarecidamente el libro de Naomi Klein, This Changes Everything. Es más, promuevo la participación activa en el ámbito político y económico para la reducción de los problemas ambientales de este siglo. La mayoría de estos son seres humanos de bien quienes, con heroicidad y dedicación, pueden vencer a los grandes intereses económicos para salvar a los seres vivos del planeta. 

Sin embargo, hay otras áreas en que vemos casi el mismo grado de consenso que encontramos en el caso del cambio climático … esta vez, es en cuanto a que en general las ciencias están a favor de los alimentos transgénicos. ¡¡¡¿POR QUÉ CARRAYOS NO LES HACEMOS CASO?!!! 

Una vez más sé que las ciencias fallan mucho. Puede ser que este consenso sea errado, así como el consenso del cambio climático puede ser errado. El problema es que la evidencia señala que los transgénicos en general parecen ser beneficiosos a la humanidad. Puede ser que nos falten variables a considerar (como en el caso de los sabios de Salamanca en el Renacimiento) o que haya intereses corporativos de por medio (como ocurrió en el caso de Robert Kehoe y compañía). Sin embargo, en el caso de este último se hace cada vez más improbable debido a un incremento notable de discusión y debate de diversas hipótesis y teorías al respecto dentro de la comunidad científica. Es más, al igual que el cambio climático, hay estudios a saciedad en torno a los alimentos transgénicos.

Tal vez el problema se halle en que el cambio climático entra en claro conflicto con intereses corporativos (por eso la izquierda lo favorece), pero los alimentos transgénicos no (por eso la izquierda lo rechaza). Esta es solo una “pequeña” sospecha de mi parte. Hasta donde he podido ver, creo que el rechazo a los alimentos transgénicos es casi todo puramente ideológico y raya en lo irracional y en lo pseudocientífico (¡Admito una vez más que puedo estar equivocado!).

Además de recordar que se cae en argumento circular si se afirma que todo producto corporativo es malo para la humanidad (aserción que ni el mismo Karl Marx respaldaría), quisiera subrayar lo importante que es promover el pensamiento claro y mostrar la evidencia debidamente cualificada en el debate público sobre este tema. Si no lo hacemos, terminamos cometiendo graves barbaridades como esta … 

Greenpeace Stunt in Peru - Associated Press
(Foto de Associated Press)

Les aseguro que Greenpeace no fue mi organización “héroe” cuando vi eso (véase lo que tuvo que decir al respecto), pero tampoco lo fue cuando hizo esto a plantaciones de arroz dorado. … De este alimento y otros hablaré en mi próximo artículo.

Hasta entonces, mediten sobre el siguiente dicho del filósofo Bertrand Russell:

No dudo que, aunque haya que esperar cambios progresivos en la física, las doctrinas actuales probablemente están más cerca de la verdad que cualquier otra teoría rival formulada. La ciencia no acierta nunca del todo, pero raras veces está totalmente equivocada y, en general, tiene más posibilidades de acertar que las teorías no científicas. Por consiguiente, es racional aceptarla provisionalmente.

— Bertrand Russell, My Philosophical Development

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Una experiencia inusual

Recuerdo la primera vez que fui a un conocido supermercado de suplementos y de alimentos orgánicos en Hato Rey, cerca de Plaza las Américas. Me sentía un poco intimidado (¡sí, soy así a veces!). Era un ambiente muy inusual para mí, ya que no sabía exactamente qué comprar. Sin embargo, ya había decidido “definitivamente” que tenía que cambiar mi dieta (para los que me conocen, saben que soy obeso). Usualmente soy muy olvidadizo y no recuerdo “las primeras veces” que hago algo, pero nunca me olvidaré de esta “primera vez”. Una de las cosas que vi y que me impresionaron fue la carátula de este libro en un anaquel de venta cerca de una de los cajeros.

Kevin Trudeau - Natural Cures

¿Quiénes son “they”? Según pude captar de las insinuaciones del libro, “they” no eran otra cosa que los supremos intereses farmacéuticos en contubernio con el gobierno federal estadounidense. ¿Y por qué no quieren que conozcamos estas curas? Porque si la gente supiera que estas curas funcionan, colapsa toda la industria farmacéutica y de la medicina. El gobierno federal está sujeto a los grandes intereses, por lo tanto, quiere detener la diseminación de esta valiosa información.

Compré el libro ese mismo día.  Empecé a leerlo en casa, para luego levantar mi ceja y fruncir el ceño varias veces. ¿Abandonar el microondas? ¿Por qué? ¿Por la radiación? Eso no tiene mucho sentido. A primera vista parece que sí, pero ante lo poco que sabía del tema no me parecía plausible. Aun con mi escepticismo, quise mantener mi mente abierta a cosas nuevas y seguí leyendo; a fin de cuentas, no me consideraba exactamente una autoridad en el tema.

Cerré el libro, me acosté mirando al techo. Aunque ciertamente yo no era médico, las recetas que proponía no me parecían ser “curas” a muchas de las enfermedades (por lo que pude ver en las páginas “a vuelo de pájaro”). Al menos estaba consciente de una cosa en aquel momento, que las enfermedades iatrogénicas parecían haberse disparado en aquella época. Naturalmente, pensé que si la medicina tradicional era tan “mala”, estas alternativas eran buenas. Todavía en esta época tenía en mi mente el rastro de la mala impresión que Ivan Illich, con su libro Némesis médica, me había dejado contra la industria de la medicina en general (hasta el punto de adoptar actitudes que ahora veo como irracionales).
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Cuando la alternativa tiende a ser más fraudulenta … 

Sin embargo, me di cuenta de que la tesis “la medicina tradicional es mala, por ende la alternativa tiene que ser buena” es simplemente un non-sequitur. Después de ser vacunado, de haber tenido dos hermanos (una hermana y un hermano), ambos con Lawrence Moon Biedl y con diabetes y que fueron tratados con insulina según las dosis prescritas por un médico tradicional, tenía que cuestionar la supuesta “maldad” de los médicos y de las farmacéuticas. En muchos momentos de mi vida, también he utilizado medicina tradicional con éxito. Si este es el caso, entonces la medicina tradicional no puede ser tan mala, aun cuando fuera manejada por avaros miembros de la burguesía. Es más, hasta algunos naturópatas recomiendan que se siga con la medicina tradicional aun cuando la suya “la complementa”.

A la tercera vez que vi la portada del libro de Kevin Trudeau me dije, “¡Creo que he visto a este individuo antes!”

Sí, lo había visto en comerciales en Cable a las 2:00am o 3:00am. Me dio curiosidad y busqué información acerca de él. Resulta que Trudeau es un timador profesional. Hoy está en la cárcel cumpliendo una sentencia de diez años por engañar a los consumidores en cuanto a sus productos para rebajar, cosa que él mismo admitió. Según el tribunal que lo sentenció, él fue timador desde que tenía 25 años y que por ello fue encarcelado varias veces (aquí hay más información sobre él).

¡Eureka! Todo empezó a caer en su sitio. Al fin y al cabo, es la única contestación a mi pregunta de cómo era posible que llamaran televidentes a los anuncios de Trudeau si estos fueron grabados cuando no estaban en el aire.

Fue así como descubrí no solo que bastante de la medicina alternativa operaba exactamente con los mismos anuncios engañosos que equiparaban a muchos de los anuncios de drogas legales de los productos farmacéuticos. Es más, cuando investigué más a fondo, vi que era un territorio medicinalmente mucho más inseguro que la medicina tradicional. Por ejemplo, después de largos años de investigación tuve que concluir más allá de toda duda que los productos homeopáticos son todos fraudulentos (en esto me considero seguidor de James Randi) y que el ingerir vitaminas en mayor dosis que la normal suele tener efectos adversos al organismo. Productos asociados a estos fraudes usualmente llevaban el aviso “The FDA has not evaluated the claims made by the manufacturer”.

¿Por qué no evaluaría la Food and Drugs Administration (FDA) estos productos? ¡Sorpresa! Era exactamente lo contrario de lo que alegaba Trudeau en su libro. Él insinuaba que la FDA era una sierva de las farmacéuticas. Al contrario, la FDA deseaba regular. Es más quería regular mejor la medicina alternativa, pero no podían ¡Están por la libre! ¡Están más por la libre que los productos farmacéuticos! Esto se debe a que sus productores también tienen mollero en Washington D.C. Así mismo nos lo revela el comediante John Oliver quien también menciona al famoso Dr. Oz, otro partidario de la medicina alternativa y de suplementos vitamínicos:

[youtube WA0wKeokWUU]

Es más, descubrí que para que funcione la venta de muchos de estos llamados “remedios”, parte de su mercadeo consiste en meterle miedo al público en torno a las “malvadas” intenciones de agencias reguladoras como la FDA, quienes se encuentran “aliadas” a las farmacéuticas y los grandes intereses.

Sin embargo, llegué al punto de tener problemas con este reclamo. Más bien parece que el patrón general de la industria que no desea ser regulada es la de prevenir a la FDA de regular eficientemente muchos de los productos que entran al mercado. Esto es cierto de la industria de la medicina alternativa y de ciertos medicamentos de las farmacéuticas cuyos productos terminan a la venta en el mercado. Como el mismo John Oliver critica en su programa, el cabildeo de la industria de suplementos y de la medicina alternativa lleva a legislación desde Washington o a agencias del gobierno federal para evitar la regulación eficiente de estos productos. Generalmente no es que la FDA no quiere regular, es que ciertos intereses externos le han impedido la regulación, aun si así desea hacerlo. Y sí, reconozco que también hay elementos de la FDA que también se inclinan a la desregulación, pero la inclinación mayor de la agencia es a la de regulación.

A veces esta cizaña del miedo del mercadeo de la medicina alternativa llega hasta el punto de la formulación de teorías conspiracionistas fundadas y, muy especialmente, infundadas en torno a la insdustria farmacéutica o ciertas ramas de la medicina tales como la psiquiatría. Aunque no soy muy amigo de este campo de la medicina (por razones más o menos ligadas a unos pocos argumentos de Jerry Coyne), me pareció que ciertas noticias procedentes del mundo de la medicina alternativa llegaron al punto de la más crasa irresponsabilidad. Por ejemplo, en cuanto al lamentable incidente en que James Holmes tiroteó en un teatro que presentaba la película The Dark Knight Rises, Natural News irresponsablemente afirmaba e insinuaba (¡las dos cosas!) que la culpa del incidente era la industria farmacéutica, la psiquiatría y de la industria del cine (véase esta noticia y esta también).

Otros han sembrado dudas en la mente de muchos de que las vacunas causan autismo u otras enfermedades en los niños, aun cuando virtualmente todos los estudios en revistas arbitradas han establecido un fuerte consenso de que ellas no son las causantes de los males a los que se les atribuyen. Un estudio particular analizó una base de datos que incluyó información de la administración de vacunas a 1.36 millones de niños y no se ha encontrado ningún vínculo entre las vacunas y el autismo. Cuando se apela a la FDA como instancia que ha estudiado, analizado y garantizado que estas vacunas son las mejores medidas para el uso público, usualmente se le atemoriza al público diciendo que la FDA está comprada y que es corrupta por la industria farmacéutica. Sin embargo, tales argumentos han garantizado la reaparición de epidemias de sarampión en los Estados Unidos. África ha sido una de las primeras víctimas de este tipo de propaganda, especialmente cuando muchos de sus gobiernos y distintos misioneros cristianos fundamentalistas y musulmanes reaccionarios desalientan el uso de las vacunas (véase este artículo de UNICEF).
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¿Y los transgénicos…?

¿Y qué tiene que ver esto con los transgénicos u organismos genéticamente modificados?

En que encuentro bastante de este tipo de atemorización en sectores de la izquierda puertorriqueña que, en vez de aclarar, oscurecen la conversación y el debate acerca de estos. No es solo la derecha reaccionaria de Estados Unidos y de Puerto Rico las que impiden la investigación científica sobre teorías claramente establecidas como altamente probables (y hasta el punto de considerarse como correspondientes a los hechos) tales como la teoría de la evolución por selección natural y la teoría del cambio climático. También la izquierda en el mundo ha impedido otros tipos de investigación científica perfectamente legítimos y la izquierda puertorriqueña parece estar adoptando mucha de la retórica de miedo que se ve en grupos en Europa y en Estados Unidos.

En mi próximo artículo hablaré más sobre este asunto, pero he aquí un adelanto: Aunque mi mente está abierta y seguirá abierta a la posibilidad de que los transgénicos sean malos a la larga y que sean una genuina amenaza para la humanidad, una de las razones (no la única) por la que me he alejado de grupos que están en contra de los transgénicos es porque muchos (no todos) de los ideólogos anti-GMO son virtualmente los mismos que los que apoyan los mismos negocios fraudulentos que he mencionado arriba.

¿No me creen?

Tomen por ejemplo lo que dice el Institute for Responsible Technology sobre los transgénicos. ¿Y quiénes son los miembros de este instituto? Sorprendentemente se compone de una sola persona: Jeffrey Smith.  Entre otras cosas, apareció dos veces en el programa del Doctor Oz … SÍ, al mismísimo médico que fue investigado por el Congreso de los Estados Unidos por dar consejos fraudulentos al público (lea al respecto aquí y aquí está el estudio original al respecto). Smith también carece de expertise en el campo de los transgénicos, no es científico, no practica la agricultura, no tiene ningunas credenciales de ninguna universidad. Los voluntarios que trabajan para el susodicho instituto son todos para propagandizar su contenido, parece que ninguno de ellos es científico (en el tercer párrafo de su “About Us” de su página cibernética no menciona a científicos).

¿Y se quiere utilizar la información que provee este individuo para protestar por la experimentación transgénica en Puerto Rico?

Y esta es solo la punta del témpano de hielo …

[Nota: Cosas que no estoy diciendo — No estoy diciendo que todo el mundo que participa de la medicina alternativa quiere cometer fraude o que todo lo que propone es puro fraude. Efectivamente hay plantas medicinales que sí funcionan y que forman parte del mercado de la medicina alternativa. Sin embargo, una parte sustancial de ella sí lo es, mucho más fraudulento que en el caso de las farmacéuticas. Tampoco quiero decir que muchos naturópatas o proponentes de algunas medicinas alternativas quieran cometer fraude. Al contrario, creo que la mayoría son personas honestas que no creen (y a veces rehúsan creer contra toda evidencia) que su práctica está plagada de falsa información y que no está validada por experimentos rigurosos de las ciencias. Eso será tema para otros artículos en el futuro. Por ahora, en los próximos artículos me centraré en la propaganda contra los transgénicos y lo que la ciencia rigurosa tiene que decir al respecto.

Tampoco quiero decir que no se visiten estos lugares de productos naturales o que no se coma nada orgánico (a pesar de que los estudios más recientes a nivel científico demuestran que no hay diferencia nutricional alguna entre los productos orgánicos y los no-orgánicos). Yo mismo a veces visito a algunos restaurantes vegetarianos que venden productos orgánicos y patrocino a algunos de ellos.

Lo que sí me da lástima es ver a personas en la izquierda a quien respeto muchísimo caer en una retórica de miedo, especialmente por argumentos infundados a nivel científico y que se basan en mala información. Lo triste de todo es que cuando visito otros lugares en que se venden productos naturales, sigo viendo que algunos de los libros de Trudeau todavía están a la venta …]

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