Partes: 1, 2

March Against Myths

¿Cuándo sabes que tu adversario ha perdido un debate? En el noventa y tanto porciento de las veces, cuando no tiene más remedio que insultarte, porque le has ganado todas sus aserciones confrontándolas con evidencia y racionalidad. Por tanto, tiene que inventarse que “te has vendido a alguien o algo” o que eres ingenuo y una herramienta útil de __________ (llene el blanco: el imperio, las corporaciones, el nuevo orden mundial, los Illuminati, los extraterrestres … etc.)

Parece que ese es el tipo de alegaciones con el que me estoy encontrando en esta etapa del debate, algo que da mucha pena cuando se mira el estado de la izquierda política en Puerto Rico en este momento.

Comentario en Facebook

Esta fue mi contestación:

______________, lo único que busco es evidencia científica de lo alegado, porque para mí es un asunto serio. Si Monsanto existe o deja de existir me importa poco.

Sin embargo, lo que sí me entristece es que los agricultores que están sufriendo sequía por el calentamiento global no puedan sembrar cultivos resistentes a sequía. Me da mucha pena con los celiacos que nunca tendrán acceso a productos con trigo genéticamente modificado para que no produzca gluten. Realmente me quedo un poco perplejo cuando muchos se oponen a la papa Innate de Simplot, genéticamente modificada para que no produzca acrilamida, un probable carcinógeno. Esto reduciría considerablemente la incidencia de cáncer a nivel mundial. Además, esa papa no se vuelve marrón después de una lesión, lo que reduce la probabilidad de desperdicio innecesario de alimentos en los supermercados.

Finalmente, me escandalizo cuando grupos se oponen a la yuca transgénica doradael plátano y el guineo dorado en África y el arroz dorado en Asia. Todos estos cultivos son sumamente baratos y accesibles a sus respectivas poblaciones, pero tienen escaso valor nutritivo. Como resultado, se da una enorme incidencia de ceguera y muertes por falta de vitamina A. La yuca, el plátano y el arroz dorado contienen un antecedente de la vitamina A, el beta-caroteno, que podría prevenir la ceguera y la muerte de más de un millón de personas en el mundo. Todos estos alimentos se han mostrado como seguros en el laboratorio. Por cierto, ninguno es producto de Monsanto.

En cuanto al planeta, ya tenemos el arroz que reduce considerablemente la emisión de metano (un gas de efecto de hibernadero peor que el bióxido de carbono) al medio ambiente. Se quiere prevenir el cultivo de transgénicos que no necesitan insecticida, o que son resistentes a bacterias o a virus (algo que también afecta a los agricultores más pobres del mundo). Cada fumigación representa una fuerte emisión de bióxido de carbono al ambiente. Ahora que estamos hablando del agua, hay cultivos genéticamente modificados para aumentar su eficiencia en la absorción de agua y nutrientes, por lo que requerirían considerablemente menos agua y nitrógeno en la actividad agrícola. Esto evitaría el enorme problema de las “zonas muertas” que han aparecido en el Golfo de México y en otras partes del mundo.

Lo único que ha prevenido que todas estas maravillas lleguen al mercado y, muy especialmente, a los más pobres del mundo son los opositores a los OGMs a nivel mundial. Cuando los científicos solicitan evidencia a los activistas, me responden como usted me ha respondido en este momento: diciendo la palabra “Monsanto”, aun cuando no tenga nada que ver. Aparentemente, la palabra “Monsanto” es suficiente para terminar una conversación sobre cosas que son urgentes en el mundo.

Lo único que deseo es evidencia fuerte de las mejores autoridades. Tengo que confesar que desde hace unos años hasta ahora he encontrado escasísimas muestras de que los OGMs “amenazan a la humanidad”. Cuando me di cuenta de ello, cambié mi posición de antiOGMs a proOGMs . Todo lo que me han podido mostrar el movimiento antitransgénicos son documentales (cuya selección de lo que muestran es altamente selectiva) y pobrísimos estudios en revistas académicas de baja calidad o revistas fraudulentas. Para mí el movimiento antitransgénico en la izquierda es el espejo de lo que ocurre en la derecha en cuanto al tema del cambio climático. Por ahora, mi posición proOGM es la de la inmensa mayoría de los científicos e instituciones científicas de buena reputación a nivel mundial: los OGMs no representan por ahora ninguna amenaza a la salud de nadie y pueden ayudar a solucionar muchos de los problemas más urgentes del mundo.

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Partes de la serie: 1, 2, 3a, 3b, 4a, 4b, inter1, 4c, inter2

Cordialmente dedico esta discusión al PIP

Correlación no es lo mismo que causación

Dicho: “Hay tres tipos de mentiras: las mentiras, las malditas mentiras y las estadísticas“, frase atribuida o a Benjamín Disraeli, exPrimer Ministro del Reino Unido, o a Mark Twain.

Engañar con estadísticas es fácil. Desentrañar los misterios de datos estadísticos o la formulación de una teoría adecuada que las interprete es un trabajo largo, engorroso y muy difícil (al menos para la mayoría de nosotros). Mediante las estadísticas les puedo probar a ustedes lo que sea.

Ahora mismo se me ocurre una propuesta:

Ignacio Rivera, uno de los panelistas del programa de radio Fuego Cruzado, causa cáncer.

Sí … suena una tesis descabellada que, personalmente, no la creo. Pienso que es 100% falsa. ¿Cómo se podría probar que Ignacio Rivera da cáncer? Piénsenlo.

Ignacio Rivera ha conocido a muchas personas. Sin embargo, da la casualidad que, a medida que pasa el tiempo (¡y cuidado que en su caso SÍ ha pasado MUCHO tiempo! … pregúntenle a Carlos Gallisá), él se da cuenta de que mucha de la gente que conoció se está muriendo o han sido diagnosticadas de cáncer. Primero uno, después dos, tal vez algún familiar suyo, después alguna amiga y así por el estilo.

Podemos preguntarnos sobre esta incidencia de cáncer entre los amigos y familiares de Ignacio Rivera. Lo miramos desde un punto de vista estadístico y descubro una correlación perfecta entre las incidencias de estas pobres víctimas del cáncer con Ignacio Rivera. Es más, sin temor a equivocarnos, podríamos decir que hay un denominador común a todas estas personas … el mismo Ignacio. Tal vez Ignacio les dio la mano, le dio un beso a sus familiares, abrazó a queridos amigos suyos … y así les pegó el cáncer.

¿Me equivoco o no me equivoco? Como siempre, el asunto de las estadísticas es bien “tricky“. Las probabilidades (incluyendo las de 100% de probabilidad) dependen en gran medida del número de variables involucradas en una incidencia particular. Nuestra hipótesis explicativa de esta incidencia sería 100% correcta si esas fueran las únicas variables. Sin embargo, como es bien sabido, las causas del cáncer incluyen a otra variedad de variables, a veces no detectadas por ningún estudio científico en casos singulares: predisposición genética, exposición al asbesto, sustancias en el medio ambiente, exceso de suplementos, exposición a radiación, entre muchos otros. Si incluimos todas estas variables, esa tasa de 100% de seguridad de que Ignacio haya sido la causa del cáncer empieza a reducirse dramáticamente.

Sin embargo, hay otros elementos que no solo reducen sino que eliminan totalmente la posibilidad de que Ignacio cause cáncer.

  1. Tiene que haber una teoría de cómo causa cáncer. Sencillamente no hay teoría alguna de cómo Ignacio causaría cáncer a sus amigos y familiares. Al contrario, todas las teorías disponibles en torno al cáncer descartan tal posibilidad.
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  2. Aun si no haya tal teoría, pero se postula como mínimo algún vínculo causal, tendría que formularse alguna hipótesis que considere una o varias variables en cuestión. En tal caso, solo los experimentos controlados pueden establecer la relación causal. Si hay una correlación, debería haber un alto porcentaje entre la muestra razonablemente grande de gente que conoce a Ignacio (grupo experimental) y otra muestra grande de gente que no lo conoce (grupo control). Si la tasa de incidencias de cáncer en el grupo experimental es significativamente más alto que el del grupo control, entonces aumenta la probabilidad de que Ignacio sea la causa. Si los dos grupos coinciden porcentualmente o muestran la llamada “curva de la campana” (coincidencia estadística), entonces no habría tal relación causal.

Soy filósofo … no soy científico. Todo científico debe sentirse libre para corregirme si así lo desea, pero hasta donde sé, esta es una descripción bien “en arroz y habichuelas” de cómo los científicos trabajan con estadísticas.

Sin embargo, hay gente en este mundo que establece correlación sin pasar por el trabajo arduo estadístico de cualificar los datos, o de estipular alguna hipótesis causal lo suficientemente específica como para que pueda ser contrastada con un experimento controlado o hacer el experimento y cualificar los resultados.

Como siempre indicamos los filósofos de las ciencias, toda hipótesis que no pueda ser contrastada con la experiencia no cuenta como ciencia genuina. Si alguien reclamara que dicha propuesta es científica, entonces se convertiría en pseudocientífica … y eso es de lo que queremos hablar.
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El glifosato causa  … TODO

El autismo es la fiebre de discusión del momento. ¿Quiere usted alguna manera eficiente de causar interés, intriga y temor? ¡Nada mejor que el tema del autismo! Forma parte de toda una ristra de temores contemporáneos comunes: el autismo, el cáncer, el mal de Párkinson, la enfermedad cilíaca, el Alzheimer, la obesidad, la demencia, la diabetes, etc.

Imagínense mi sorpresa cuando, por primera vez, encontré un estudio que indica que el glifosato es responsable de que mueran las bacterias de los intestinos, aunque también causa …  el autismo, el cáncer, el mal de Párkinson, la enfermedad cilíaca, el Alzheimer, la obesidad, la demencia, la diabetes … en otras palabras … ¡TODO! O al menos “todo” lo involucrado con el metabolismo (¿demencia, depresión?).

Samsel, A. & Seneff, S. (2013). Glyphosate’s Suppression of Cytochrome P450 Enzymes and Amino Acid Biosynthesis by the Gut Microbiome: Pathways to Modern Diseases. Entropy, 15, 1416-1463. doi:10.3390/e15041416

En el abstracto de este artículo, afirma:

Here, we show how interference with CYP enzymes acts synergistically with disruption of the biosynthesis of aromatic amino acids by gut bacteria, as well as impairment in serum sulfate transport. Consequences are most of the diseases and conditions associated with a Western diet, which include gastrointestinal disorders, obesity, diabetes, heart disease, depression, autism, infertility, cancer and Alzheimer’s disease.

Si esto es verdad, debería considerarse un trabajo fantástico. En otras palabras, cualquier cosa que tenga que ver con problemas metabólicos.
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¿Quiénes son los autores?

De Anthony Samsel no he podido obtener mucho, excepto que es un “consultor de ciencias” retirado que se especializa en productos agrícolas. Sin embargo, parece que la gran estrella responsable de esta joya es Stephanie Seneff (quien es la que más ha dado la cara en cuanto a este artículo académico). Hay que aclarar que Seneff no es una experta en biología ni en ninguna de sus ramas (medicina, toxicología, biotecnología, bioingeniería, genética, etc.), sino que es profesional de ciencias de computación. La razón de por qué ella ha sido la figura más saliente en todo este suceso es que ella es científica de computación del Massachusets Institute of Technology (MIT). El nombre MIT tiende a dar prestigio a la persona que lo usa.

Vale la pena indicar que Seneff tiene un historial bastante cuestionable en lo que respecta a las ciencias, ya que hizo un estudio de igual “calidad” que este en torno a las vacunas y el autismo.

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¿Cuál es la evidencia?

Hay tres propósitos del trabajo:

  1. Mostrar cómo el glifosato inhibe las encimas CYP y el proceso metabólico en el que participan. Se extiende bastante discusión técnica al respecto, en la que (por alguna razón) discute el decrecimiento de las abejas a nivel mundial (pp. 1425-1427). El problema con esta aserción (traída por los pelos) es que no hay estudio alguno que muestre que dicho descenso se deba al glifosato. En experimentos hechos con abejas, se pueden rociar hierbas adyacentes (hasta tres veces más de lo normal)  y entrar en contacto con este sin efecto alguno (véase a Burgett y Fisher, 1990)). Además, el descenso poblacional de las abejas tiene un historial complejo. El descenso dramático de la población de las abejas más reciente partió del 2004 o 2005, no del 1996 (como alega el estudio), por ende, no hay correlación alguna entre el colapso de las colonias de abejas y la adopción del glifosato.
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  2. La inhibición de las encimas CYP, afecta las bacterias en nuestros intestinos que cumplen un rol en nuestro proceso metabólico.
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  3. La evidencia de ello es la cantidad de síntomas creados por esta falta de metabolismo … y de ahí la ristra de síntomas.

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La reacción de la comunidad científica

Cuando se publicó este artículo, causó sensación cuando Reuters le hizo publicidad. Las críticas de la comunidad científica y de periodistas de las ciencias no se hicieron esperar. Keith Kloor (reportero de ciencias para Discover) mostró las siguientes reacciones en su artículo al respecto:

Reacción de Kevin Folta

El agrónomo Andrew Kniss, de la Universidad de Wyoming, cuestionaba por qué todo el mundo le llamaba “estudio” al artículo en discusión, si era totalmente carente de datos. Es más, decía que tenía el mismo grado de credibilidad del creacionismo.

Hubo una enorme sospecha de su alegato: ¡qué casualidad que todos los temores contemporáneos que prevalecen en la mente del público son “causados” por la sustancia más asociada a Monsanto, la compañía más irracionalmente odiada del mundo!

Una de las primeras personas en reaccionar fue Tamar Haspel, una periodista y bloguista de la sección verde del Huffington Post (no es exatcamente amiga de Monsanto), autora de una columna cuyo título es bien elocuente: Condemning Monsanto with Bad Science is Dumb. Entre las cosas que resalta es un nuevo neologismo inventado por Samsel y Seneff: entropía exógeno-semiótica. Si no logran encontrar el significado de la palabra en la literatura científica, no se preocupen. El término no existe en la ciencia. Sin embargo, esta es su definición: la interrupción de la homeostasis por toxinas ambientales (pág. 1416).

Según Haspel, el alegato de que el glifosato inhibe la encima CYP se basa en dos estudios que no están relacionados para nada con este tipo de encima (véase los dos estudios aquí y aquí). Nótese que ambos estudios involucran a G. Séralini (cuyo experimento ya hemos discutido). Ambos estudios son especulativos (solo hablan de la “potencial” toxicidad del glifosato en el caso del sistema endocrino y en cuanto a las células de la placenta). No hay evidencia alguna de este tipo de toxicidad con el glifosato. Para un estudio más completo y claro al público en cuanto a la toxicidad del glifosato, véase esta exposición.

Peor todavía, el estudio de Samsel y Seneff solo alude a otros estudios para establecer una correlación con cada enfermedad que atemoriza al público en general, pero sin establecer causación. En palabras de Harper:

The evidence for these mechanisms, and their impact on human health, is all but nonexistent.

No hay ningún experimento que demuestre que el glifosato realmente esté vinculado causalmente a cada uno de los males enumerados por Samsel y Seneff. Haspel menciona que ninguno de los estudios para formular su hipótesis de la inhibición de CYP es realmente específica a esa encima. Sin embargo, sí hay estudios que vinculan a 18 toxinas (ninguna de ellas glifosato) que sí inhiben la encima CYP.

Creo que las palabras de Haspel al final de su artículo son muy elocuentes:

There’s real danger in bad science like this. Industrial agriculture has created a lot of environmental problems. We have to find ways to reform our food system, but shoddy research only helps Monsanto. If we base our objections on papers like this one, we won’t — and we shouldn’t — be taken seriously.

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Si no es el glifosato … ¿qué causa estas enfermedades?

Creo que la obesidad es causada por gente que come mucha grasa y azúcar y no salen a caminar o hacer ejercicio.

Creo que la diabetes se debe al consumo excesivo de dulces y bebidas azucaradas y falta de cuidado corporal.

Y así podemos ir una por una de las enfermedades para ver cuál es el vínculo causal de cada enfermedad.  Sin embargo, hay unas que son más fáciles de identificar que en otras.

Por ejemplo, las causas del autismo son complejas. Ciertos experimentos de gemelos separados al punto de nacer parecen sugerir que el autismo puede ser de origen genético (aunque hacen falta algunos estudios al respecto, véase también este estudio). Puede también deberse a la interacción entre predisposiciones genéticas y ambientales (aun desde el útero). La búsqueda del gen, o conjunto de genes, o el conjunto de genes con los factores ambientales, continúa en una madeja de modelos complejos que esperamos que nos lleven de alguna manera a solucionar este enigma.

Sin embargo, lo que sí le preocupa a muchos es el notable aumento vertiginoso del autismo alrededor del mundo. ¿Se debe al glifosato? ¿Las vacunas? ¿El WiFi? Lo más probable es que no.

Parece mentira, pero la realidad es que el aumento drástico del autismo a nivel mundial es por … las estadísticas. Este fue el resultado de una investigación extensa en torno a este tema que se publicada este mismo año. Aunque el estudio se circunscribe a Dinamarca, documenta, evalúa y cualifica el aumento de los casos de autismo en ese país (más de 670,000) desde 1991 al 2011. Aparentemente, el 60 % del aumento de los casos reportados como autismo se debe sencillamente a que se ha redefinido el término “autismo” por la comunidad científica para incluir gradualmente a una población que previamente no se diagnosticaba como autista. Esa ha sido la opinión de varios expertos que han estudiado el fenómeno. Este artículo sobre el autismo en Dinamarca solo confirma la sospecha.

¡Eso es todo! El aparente aumento se debe a dos cosas: el aumento de la población a nivel mundial y al cambio de definición de “autismo” en la comunidad científica.

Ante tanta crítica en torno a la incompetencia del artículo de Samsel y Seneff viene la próxima pregunta: ¿cuál revista académica arbitrada permitió que se publicara?
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La revista académica desprestigiada …

Como hemos visto ya, la inmensa mayoría de estos los científicos que usualmente publican estos temas antiOGM y antitransgénicos tienen la malísima suerte de que sus estudios son tretractados por incompetencia, son publicados por revistas fraudulentas, o no arbitradas, o no publicada por gente de especialidad en el tema. Este es uno de esos casos … ¡otra vez! …

Seneff quiso publicar sus estudios antivacunas y antiglifosato en la revista Entropy. Esta es una revista “académica” de libre acceso en torno a física.  Repito, la revista se fundó con el objetivo de hacer accesible artículos de física … no biología, ni toxicología ni medicina. ¿Qué hacen dos artículos de toxicología publicados en una revista de física? Sencillamente porque esta revista no es arbitrada (o al menos hace un “aguaje” de que es arbitrada). Ninguna revista arbitrada de física dejaría publicar artículos en medicina o toxicología, no importa cuan buenos sean, porque no son su área de especialidad.

Eventos como este ocurren frecuentemente en Entropy, hasta el punto que esta revista está desprestigiada ante los ojos de la comunidad científica.

El investigador británico Ariel Poliandri utilizó este artículo académico de Samsel y Seneff como un claro ejemplo de cómo identificar revistas fatulas o fraudulentas.

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ADDENDUM: En torno al glifosato y al cáncer

Mientras estaba investigando, encontré un reportaje de El País en torno a la toxicidad del glifosato y su vínculo al cáncer. De acuerdo con El País, hubo un estudio hecho por profesores de Medicina de la Universidad de Córdoba, España, donde encontraron un vínculo fuerte entre estas dos variables.

Desgraciadamente, las noticias más sensacionalistas salen primero, pero fallan en publicar o darle mayor notoriedad a las que las desmienten. Por ejemplo, he aquí una declaración de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Córdoba (gracias a J. M. Mulet).

CDLyotkWMAAr6J7(denle click a la imagen)

Así que no hay manera de sustentar este vínculo entre el glifosato y el cáncer con base en ese estudio.

 

Referencias

Burgett, M. and Fisher, G. (1990). A review of the Belizean honey bee industry: Final report prepared at the request of The Belize Honey Producers Federation. Corvallis, Oregon: Department of Entomology, Oregon State University.

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Cordialmente dedicado a todos los que
decidieron marchar hoy contra Monsanto.

Partes de la serie: 1, 2, 3a, 3b, 4a, 4b e inter.

Nota preliminar: Si lo que les interesa es toda la discusión sobre el glifosato, pueden saltar la primera sección.

Cuando la gente no entiende el mundo de las toxinas y le hacen caso a revistas fraudulentas …

La ventaja de presentar la discusión de las toxinas desde un punto de vista evolutivo es que pone en perspectiva muchos aspectos que no se están discutiendo con el tema de los pesticidas, herbicidas y los transgénicos en general. También revela los miles de problemas que podemos ver con su comprensión por parte de mucha gente del público. Por ejemplo, ¿se acuerdan del enlace que discutí en el artículo pasado en torno al Bt y su uso por los agricultores orgánicos? Podemos ver muy claramente la confusión de la autora del artículo: por un lado recomienda el Bt como un pesticida eficiente a usarse en la comida, pero, por otro lado, dice que su consumo en los transgénicos (e.g. maíz Bt) es peligroso … no explica por qué, solamente asume de manera bien vaga que la lluvia u otros factores “limpiarán” el Bt rociado de los vegetales, pero no de los transgénicos. No menciona nada de la posibilidad de que el Bt rociado llegue con el producto al consumidor.

La histeria contra el Bt por parte de los que favorecen alimentos orgánicos no se comprende a ningún nivel. Sin embargo, a pesar de su uso amplio por la agricultura orgánica, se ha denunciado el uso de transgénicos con Bt debido a este estudio:

Mezommo, B.P., Miranda-Vilela, A. L., Barbosa, L. C., Albernaz, V. L., Grisolia, C. K. Hematotoxicity and genotoxicity evaluations in Swiss mice intraperitoneally exposed to Bacillus thuringiensis (var kurstaki) spore crystals genetically modified to express individually Cry1Aa, Cry1Ab, Cry1Ac, or Cry2Aa. Food and Chemical Toxicology, 12 nov. 2012. doi:10.1016/j.fct.2012.10.032. (Para propósitos de acceso al estudio utilizaré la versión de libre acceso de la que hablaré más tarde).

Aquí se usó un tipo de Bt que está creado explícitamente para atacar a ciertos insectos sin que haga daño a otros tipos de insectos (como por ejemplo las abejas o las mariposas) ni a las aves ni mamíferos. Según este estudio, esta variante del pesticida Bt enfermaba a ratones suizos utilizados en un experimento de laboratorio, especialmente una serie de desórdenes en células de la sangre (leucemia). Sin embargo, la falla del experimento radicaba en que no investigaba el Bt en ratones en cuanto a la dosis que generalmente se encuentra en el ámbito agrícola, sino más bien se les dio a ellos un exceso de Bt (que no se encuentra en el ámbito agrícola). Se les dio a tres pares de ratones (tres machos y tres hembras) unas dosis de 27, 136 y 270 mg/kg correspondientemente. Según estos científicos, en los seis casos se mostraron efectos negativos.

Como podrán sospechar, la muestra de ratones es demasiado pequeña, lo que constituye el primer problema con el experimento. En segundo lugar, los resultados de este estudio explícitamente contradicen cientos de estudios que se han llevado a cabo en torno al Bt y sus variantes. Myles Power, el famoso escéptico británico, utiliza como ejemplo este estudio de la Environmental Protection Agency en 1995, en que se le dio a ratones cerca de 3,289 mg/kg a uno de ellos en una sola dosis, sin efecto adverso alguno. Según Power, imagínense a un hombre de 84 kg comerse 276.3 gramos de esta toxina sin problema alguno (pág. 5). Esto se debe a que este tipo de Bt no solo es inofensivo para los mamíferos en general, sino que está dirigido solamente a un pequeño grupo de insectos.

Finalmente, aunque los científicos que hicieron este experimento alegan que hubo un efecto adverso en el Bt en los ratones, sus propias gráficas muestran claramente coincidencia estadística (la curvatura U de la que hablan en la pág. 7), no un claro vínculo entre el Bt y las enfermedades de los ratones.

Por estos serios defectos y otras razones, la revista Food and Chemical Toxicology retractó ese artículo. Sin embargo, más adelante se publicó en la revista Journal of Hematology & Thromboembolic Diseases, bajo una licencia de Creative Commons para su libre acceso. Esto parecería ser algo bueno. Personalmente fomento la diseminación de obras y artículos profesionales bajo licencias libres. Sin embargo, el entusiasmo de una persona debe desvanecerse cuando se fija en la parte de abajo de la página donde se ve este logo.

OMICS International
¿Quiénes son OMICS International? Los creadores de esta revista de acceso abierto, pero también tienen un poco de mala fama. Wikipedia los describe de la siguiente manera (presento aquí la información más interesante para mí):

Academics and the United States government have questioned the validity of peer review by OMICS journals, the appropriateness of author fees and marketing, and the apparent advertising of the names of scientists as journal editors or conference speakers without their knowledge or permission. As a result, the U.S. National Institutes of Health does not accept OMICS publications for listing in PubMed Central and sent a cease-and-desist letter to OMICS in 2013, demanding that OMICS discontinue false claims of affiliation with U.S. government entities or employees. OMICS has responded to criticisms by avowing a commitment to open access publishing and threatening a prominent critic with a US$1 billion lawsuit. … As of 2012, OMICS Group had more than 200 journal titles, about 60% of which had no content. …

It was also suggested that OMICS provides lists of scientists as journal editors to create the impression of familiarity or scientific legitimacy, even though these are editors in name only and are not involved in the review or editing process. An editor-in-chief who was contacted by Science stated that he had never handled any papers; in an interview with The Hindu, another said he had not been informed of his purported editorship. The company has been slow to remove the names of editorial board members who requested to terminate their relationship with OMICS activities. Some observers have described the publisher as “predatory”, insofar as authors who have submitted papers have been sent invoices after their manuscripts were accepted for publication despite the lack of a robust peer review process. Charges may be as high as US$3,600. One author received an invoice for US$2700 after her paper was accepted; this fee was not mentioned in the email message OMICS sent her to solicit a submission.

Other criticisms of OMICS include the publication of pseudoscientific articles, deceptive marketing practices, targeting of young investigators or those in lower income regions, and the advertising of academic or government scientists as speakers or organizers for OMICS conferences without their agreement. In 2012, an OMICS journal rejected a paper after the reviewer noticed it was plagiarised from a paper he had previously co-authored; another OMICS journal published the same paper later that year. The paper was removed from OMICS’ website in 2014.

¡Ay Dios mío! ¡A la verdad que los antiOGMs y antitransgénicos tienen TANTA mala suerte buscando algo legítimo que soporte sus puntos de vista! (Vean los artículos anteriores de nuestra serie).
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El glifosato … the mouse that roared

Esto es más lamentable, aun cuando uno está perfectamente consciente de que estos temas despiertan mucha pasión hasta el punto de no verificar la información. Por ejemplo, se ha afirmado que el glifosato ha causado malformaciones en cerdos poco tiempo después de nacidos y que se mostraba una alta contaminación de glifosato por todo su cuerpo. Esas conclusiones aparecen en este estudio:

Krüger, M., Schrödl, W., Pedersen, I. y Shehata, A. A. (2014). Detection of Glyphosate in Malformed Piglets. Environmental & Analytical Toxicology, 4: 230. doi:10.4172/2161-0525.1000230.

Sin embargo, cuando investigamos cuál revista es Environmental & Analytical Toxicology, vemos que aparecen de nuevo nuestros queridos “amigos” de OMICS (vean la parte de abajo de su página aquí), la publicadora experta en fraudes. Lo que me encanta de este estudio es que vuelve a repetir la tendencia de los pésimos estudios que hemos visto de Séralini y Carman, de poner fotos para impresionar al público y prácticamente no hacer experimento controlado alguno.  Este artículo ha sido desmontado en su totalidad públicamente por el biólogo Kevin Folta.

¡No me malinterpreten! Parece que un laboratorio que hacía pruebas para la compañía Monsanto, intentó falsificar datos en torno a los efectos tóxicos del glifosato. Así que podría argumentarse que hay falsificación de parte del mismo Monsanto o de algunos de sus asociados. Sin embargo, como se desprende del mismo documento, la misma EPA se aseguró de que los datos de Monsanto estuvieran al día y fueran fidedignos.

Hay muchos que argumentan que no se han hecho suficientes datos en cuanto al glifosato y que deberían hacerse experimentos serios al respecto. ¡¿De verdad?! No es que no quiera que haya más experimentos para comprobar toxicidad (siempre harán falta), pero creo que la gente que dice eso no se ha dado cuenta de ya se han hecho cerca de dos mil experimentos con glifosato, especialmente en lo que concierne a su toxicidad.

Aun cuando se alegue que Monsanto “sabía” que el glifosato era un “posible cancerígeno”, no se puede estirar mucho el chicle de la hipótesis conspiratoria, de cómo Monsanto ocultó la información al respecto. A fin de cuentas, una vez el RoundUp estuvo disponible en la calle para uso de todos, NADA impidió a los científicos de todas partes del mundo llevar a cabo experimentos en torno al glifosato para conocer sus posibles consecuencias. Ningún científico (especialmente los independiente) se hallaba impedido de examinar distintos ángulos de toxicidad: si era carcenígeno, las dosis que podrían impactar el cuerpo humano, etc.

Hoy día se sabe a saciedad (aunque no de manera completa) las consecuencias del glifosato gracias a los científicos corporativos, los laboratorios del gobierno y los científicos independientes. Tanto los científicos que trabajan para distintos gobiernos del mundo y los científicos independientes en general han llegado a las siguientes conclusiones en cuanto al glifosato:

  • Para todos los efectos, el consumo actual de glifosato vía los alimentos rociados con este no representa ningún riesgo para la salud humana. Los científicos de la Unión Europea coinciden con esta conclusión.
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  • El glifosato no es una toxina muy potente para los seres humanos. De hecho, la cafeína es mucho más potente como toxina que el glifosato. Algunos de los incidentes del daño de glifosato a humano tienen que ver con intentos de suicidio mediante el consumo de RoundUp. Aunque algunas de estas personas murieron, la mayoría solamente tuvo síntomas leves.
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  • La inmensa mayoría de los daños al ser humano que se han reportado por el uso del glifosato son leves: irritación de los ojos, quemas leves en la piel, e irritación de piel o de garganta. Esto usualmente ocurría con personas que no tomaban las debidas precauciones con el RoundUp o fueron víctimas de administración irresponsable de RoundUp.
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  • Hubo muchos estudios importantes en torno al glifosato han mostrado que no es carcinógeno, para ahorrar espacio, solo mencionaremos tres de los considerados más importantes:
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    • Primer estudio: Publicado en agosto del 2012, titulado “Safety Evaluation and Risk Assessment of the Herbicide Roundup and Its Active Ingredient, Glyphosate, for Humans”, publicado en Regulatory Toxicology and Pharmacology.  El estudio concluye de la siguiente manera: “It was concluded that, under present and expected conditions of use, Roundup herbicide does not pose a health risk to humans.” (Abstract)
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    • Segundo estudio: Publicado en 1993, señala que el glifosato parece no tener la estructura química semejante a la de otras sustancias que sabemos que son cancerígenas.
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    • Tercer estudio: Publicado en el 2013, tal vez el estudio más comprehensivo que se ha hecho del glifosato utilizando artículos arbitrados a nivel mundial llevado a cabo por la Bundesinstitut für Risikobewertung (BfR), en Alemania. El que no quiera leer el informe larguísimo y que requiere registro, léase más bien este documento que explica todo el asunto en “arroz y habichuelas” como diríamos los boricuas. Finalmente, en diciembre del 2014, la BfR publicó una revisión de su informe, afirmando categóricamente, con mucho mayor respaldo empírico, que el glifosato no era cancerígeno.

Sin embargo, ha salido a relucir un nuevo reporte este mismo año, el informe de la Agencia Internacional para la Investigación de Cáncer (IARC por sus siglas en inglés), una rama de la Organización Mundial de la Salud (OMG). Este es un informe muy corto y que determina que el glifosato puede ser catalogado “2A”.  Esto se ha tomado en los medios a nivel mundial como una certeza absoluta de que el glifosato es carcenígeno.  En realidad, lo que intentaron decir los científicos del IARC era algo un poco más complejo.

En primer lugar, tenemos que entender que la IARC no hace ninguna investigación ni experimento original para determinar si una sustancia da cáncer o no. Lo que sí hace es reseñar los estudios ya disponibles al respecto y catalogar la sustancia en cuestión de acuerdo a su sistema de gradación. Veamos dicho sistema detenidamente:

  • Grupo 1: Carcinógeno para los humanos.
  • Grupo 2A: Probablemente carcinógeno para los humanos.
  • Grupo 2B: Posiblemente carcinógeno para los humanos.
  • Grupo 3: No se puede clasificar adecuadamente
  • Grupo 4: Probablemente no carcinógeno para los humanos

En otras palabras, el glifosato no ha sido identificado categóricamente como carcinógeno (Grupo 1). La razón por la que la IARC determinó el grado “2A” se debe a que algunos estudios parecen indicar evidencia muy limitada de que el glifosato se haya correlacionado al linforma no hodkiano, aunque este vínculo todavía no se ha demostrado. También afirma que hay evidencia “convincente” de que el glifosato genera cáncer en los animales (este punto lo discutiremos más tarde). También el informe aclara que este riesgo de cáncer se limitaría solamente a la práctica agrícola (acumulado por años y sin las debidas protecciones), no al consumo o exposición ocasional.

Sin embargo, hay dos cosas sospechosas de este estudio. Primero, por alguna razón no incluyó el estudio comprensivo del BfR (el de diciembre del 2014), por lo que no debemos sorprendernos de que esta institución fue la primera en reaccionar ante la publicación del informe del IARC. Segundo, y lo que parece más sospechoso todavía, es que aparentemente la IARC tuvo en cuenta el experimento de Séralini como válido como “evidencia convincente” de que el glifosato genera cáncer en los animales. Ya hemos visto lo “fiable” que fue ese experimento, y no falta quien denuncie a la IARC por ello. No nos olvidemos tampoco que en el pasado la IARC ha sido criticada por apoyar conclusiones falsas sin suficiente evidencia. Hay muchos que denuncian a Monsanto por haber solicitado a la IARC a que revisara su conclusión a la luz de la evidencia científica actual. Aunque no soy fanático de Monsanto, si queremos verlo objetivamente, esta compañía tiene toda la razón del mundo.

Finalmente, tenemos que señalar que aun si este vínculo entre el glifosato y el cáncer fuera cierto, tenemos que tener cuidado en dos sentidos:

  1. Aun si fuera cierto que el glifosato causa cáncer en los animales, eso no significa que le daría cáncer a los seres humanos. Ejemplo de ello es el aspartame. Se ha podido mostrar en experimentos controlados de laboratorio que el aspartame genera cáncer en los ratones de laboratorio, pero no en los seres humanos. De hecho, se han hecho experimentos de largo tiempo (hasta veinte años) y transgeneracionales con humanos en relación con el aspartame y el resultado muestra que no es cancerígeno para los humanos. En cuanto a esto coinciden cerca de 100 agencias de regulación en el mundo (véase este estudio y este).
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  2. Y aun si fuera cancerígeno, eso no significa que el glifosato deba evitarse a toda costa. Hay sustancias que sabemos que son cancerígenas y que los seres humanos necesitamos para funcionar, por ejemplo, el estrógeno, el beta-caroteno (en calidad de antecesor de la vitamina A), la vitamina D, entre otros. La dosis hace la diferencia (en toxicología se diría: “la dosis hace el veneno”). Una pequeña dosis de beta-caroteno que nuestro organismo convierta en vitamina A es buena. Ahora bien, si tomamos demasiado beta-caroteno, hay un riesgo real de desarrollar cáncer como han mostrado repetidos estudios. De hecho, contrario a lo que sugieren muchos naturistas, un régimen dietético que incluye sustancialmente suplementos vitamínicos puede llevar a facilitar, desarrollar enfermedades como el cáncer y otros o puede llevar a la muerte.
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    La dosis que usualmente consumimos de glifosato es realmente una minucia. Hay gente que se alarma porque hay estudios que indican que se ha encontrado glifosato en la orina humana. Sin embargo, este dato confirma que el glifosato no representa una amenaza a la salud humana, ya que no se acumula en el cuerpo humano sino que se expulsa debido a su diminuta cantidad. Hay otros estudios que se han hecho sobre el nivel de glifosato en la sangre y en la orina han encontrado un nivel demasiado alto de glifosato … en personas que se han intoxicado a propósito. Supuestamente, hay un estudio que se ha tomado muestras de orina humana en 18 países del mundo, que ha encontrado un alto contenido de glifosato.  Sin embargo, el dichoso estudio falla en no discutir su metodología en cuanto a la toma de muestras, el método usado para analizar la orina, etc. Además, este estudio no es independiente ya que está subordinado en fondos a Friends of the Earth, una organización en principio antiOGM y antitransgénica.

Pero … ¿y qué hay en torno al glifosato y su relación con el autismo, el Alzheimer, la enfermedad celíaca … y prácticamente todas las enfermedades de la faz de la tierra (o eso casi lo que alegan)? De eso se tratará mi próximo artículo …

… ¡Y realmente no puedo esperar a escribirlo! En fin, se va a tratar de artículos de revistas predadoras tipo OMICS en la que sus autores no hacen experimento alguno (ni controlado ni no controlado) para llegar a estas conclusiones …

¡Hasta entonces!

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Partes de la serie: 1, 2. 3a y 3b.

Me acuerdo de la primera vez que escuché acerca de los experimentos transgénicos cuando vi The Corporation y cómo compañías como Monsanto buscaban monopolizar la provisión de semillas a nivel mundial. En aquella época no busqué mucho acerca del tema. Solo sabía que Monsanto era prácticamente el monstruo de las siete cabezas y diez cuernos que buscaba devorar a la humanidad por dinero. Simplemente, tomé las palabras de los movimientos ambientalistas a prima facie como verdad, sin cuestionar en lo absoluto sus premisas.

Después hubo un proceso de metánoia en mi vida intelectual y espiritual. En primer lugar, me tocó dar un curso de honor de filosofía de las ciencias en el semestre de agosto a diciembre del 2013 en la UPR en Cayey (véase el prontuario). Se suponía que al final del curso discutiéramos los problemas éticos de la biotecnología utilizando el libro Philosophy of Biology, una antología de lecturas editada por Michael Ruse y que contenía una discusión importante sobre la agricultura y los organismos genéticamente modificados. Tal vez la lectura que me impactó más fue la carta del etólogo Richard Dawkins al Príncipe Carlos de Inglaterra en torno al rechazo de este último a los transgénicos y su favor a la “agricultura natural”. Dawkins le señalaba al distinguido príncipe que no hay tal cosa como “agricultura natural”, toda agricultura es artificialmente creada por el ser humano y puede tener un gran efecto no natural sobre el entorno ecológico. Por otro lado, según otras de las lecturas de la antología, podemos modificar genéticamente a los cerdos (los llamados “enviropigs“) para que sus excrementos no contengan el nivel de fósforo que contamina seriamente las aguas subterráneas.

En parte debido a mis clases de honor, reevalué mis convicciones religiosas y mis ideologías sociopolíticas (algo que hago periodicamente). En aquel momento todavía era católico, creyente en el ámbito sobrenatural, aunque con fuertes inclinaciones a la filosofía procesual y al naturalismo religioso. En un momento dado, me pareció que el enseñarle a los muchachos una clase de honor en torno a los principios que rigen el conocimiento científico contradecía mis convicciones teológicas en cuanto a la creencia en lo sobrenatural. De hecho, no podía reclamar ningún conocimiento objetivo en torno a algo de lo que no se ha tenido experiencia objetiva posible ni del que hay prueba a nivel de las vérités de raison (Leibniz). Terminé sin creer en un Dios o un ámbito sobrenatural de cuyo conocimiento objetivo no es posible y validé en mi mente casi todos los planteamientos ateos y agnósticos que usualmente se levantaban contra la pretensión de algún tipo de conocimiento al respecto. Por esta y otras razones que expliqué en mi blog, abandoné el catolicismo y adopté el naturalismo religioso, en la que concibo a Dios como la Totalidad de la Realidad y reconocí como los únicos instrumentos de conocimiento a las ciencias eidéticas (formales y materiales) y las fácticas. (Sobre mi cambio de parecer religioso véase mi historia, partes 1, 2 y 3).

No tenía ningún problema abrazando la realidad de la tesis de la agencia del ser humano en cuanto al cambio climático, ya que las diversas ramas de las ciencias han confirmado y corroborado de manera bastante contundente que este es el caso. Estos estudios están respaldados por TODAS las instituciones científicas de prestigio a nivel mundial ¿Pero qué hay de los transgénicos? Según pude ver, esas mismas instituciones, que no sucumben a los chantajes y sobornos de Exxon Mobil para que cambie de opinión en cuanto al cambio climático, nos dicen que, por ahora, los productos transgénicos no son amenaza para la humanidad (véase este estudio por la Comisión Europea en torno al tema,  o este artículo arbitrado que evalúa lo que los estudios a nivel mundial revelan sobre distintos tipos de transgénicos, o la opinión de la mayoría de la American Association for the Advancement of Science (AAAS). Es más, de acuerdo con el Pew Research Center, en el caso de la AAAS hay un fuerte consenso de que el cambio climático es causado por los seres humanos (el 87% sostiene este punto de vista), mientras que hay un consenso más fuerte de que los transgénicos no causan daño a la salud humana (el 88%).

Me resistía a pensar que eso no fuera así. Algunos ambientalistas y grupos políticos como el Partido Independentista Puertorriqueño, el Movimiento Unión Soberanista, Greenpeace, Friends of the Earth, etc. dicen que hay evidencia contundente, más allá de toda duda, de que han habido numerosos experimentos que vinculan a los transgénicos y los herbicidas asociados (como el glifosato) con el cáncer, la muerte de animales, y de seres humanos. ¿Sería tal vez que Monsanto (la única compañía que siempre se menciona) pudo comprar la conciencia de la comunidad científica? En la mente de mucha gente (y, al principio, la mía) esto podía ser plausible.
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Sobre la influencia de Monsanto sobre las ciencias

Sin embargo, mientras más estudiaba el tema, más inverosímil parecía esa hipótesis conspiratoria. En primer lugar, para el 2013, el total de activos de Monsanto era aproximadamente $21 mil millones, pero la totalidad de los activos de Exxon Mobil para el 2014 era $350 mil millones. ¿Sería verosímil que la comunidad científica a nivel mundial resiste las manipulaciones, chantajes y sobornos de Exxon Mobil, pero no las de Monsanto, una compañía aproximadamente 17.5 veces menor que Exxon?

Además, suponiendo que fuera el caso de que Monsanto comprara la conciencia de la comunidad científica en cuanto a los transgénicos, ¿por qué este soborno es tan ineficiente en otras áreas que también afectan sus intereses? Por ejemplo, la misma comunidad científica que dice que no hay problemas con los transgénicos, sí dice que hay muchos problemas con la leche, porque puede ser en varios casos una amenaza para la salud humana. A fin de cuentas, no hace falta la leche para poder vivir bien (véase este vídeo al respecto). Monsanto es un gran productor de leche a nivel mundial. ¿Por qué no le ha comprado la conciencia a los científicos todavía en cuanto a ese mercado?

Es más, aun cuando se quiera pensar que Monsanto es un monstruo demasiado grande en el negocio de la agricultura, hay competidores de Monsanto que también trabajan en la industria de transgénicos y productos afines a ellos que son casi tan grandes como Monsanto o más. Para el 2014, Syngenta tuvo cerca de $ 20 mil millones en activos, Dupont tenía $ 52 mil millones para el 2013, Dow tenía $ 70 mil millones, y Bayer cerca de € 50 mil millones para el 2012. Esto nos lleva a la pregunta: ¿por qué rayos siempre se señala a Monsanto? ¿Por qué no a los demás? Todo empezó a oler a propaganda desenfocada de la izquierda, especialmente de ciertos grupos ambientalistas.

Sin embargo, como religioso naturalista (recién convertido), pasé de la fe en lo sobrenatural a una fe evidencial, que solicita evidencia para depositar en ella un nivel razonable de confianza.  Para mí, eso era lo decisivo. Así que busqué todos los experimentos fiables que mostraran más allá de toda duda que los transgénicos en general y productos asociados (como el glifosato, el Bt, etc.) producen cáncer, altos niveles de mortandad, entre otros. Para mi sorpresa, tras largas investigaciones me di cuenta de algo irritante … no existe tal evidencia. Todo es pura histeria por absolutamente nada.
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Seralini y sus ratas

Vilma Calderón, en sus programas de radio, cuando habla del tema de los transgénicos y del glifosato, nunca cesa de mencionar el nombre “Séralini” cada vez que respira (perdonen la exageración). Otros hacen lo mismo cuando hablan del tema. Parece que ese nombre es la piedra angular o una de ellas en el ámbito de la campaña contra los transgénicos. Es más, cada vez que se presenta el tema en la inmensa mayoría de los foros contra los transgénicos y el glifosato, se menciona el nombre de Séralini y se muestra a siguiente foto:

Ratas del experimento de Séralini

La primera vez que vi estas fotos me impresioné mucho. ¡¿Quién no?!  A la rata de la izquierda se le dio a comer un producto transgénico, a la del medio se le dio alimento transgénico y RoundUp, el producto de Monsanto que contiene glifosato, y a la última se le dio agua con RoundUp. Las tres desarrollaron tumores cancerosos por todo su cuerpo. Esta foto fue una de las razones por las que en el 2012, se reforzó mi convicción inicial contra los transgénicos y Monsanto.

Este fue el resultado del experimento de Gilles-Éric Séralini, un biólogo molecular francés con ratas Sprague-Dawley:

Séralini G. E., Clair E., Mesnage R., Gress S., Defarge N., Malatesta M., Hennequin D., Spiroux de Vendomois J. (2012). Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize. Food  and Chemical Toxicology 50, 4221–4231 (véase la publicación original aquí).

Lo que no se dice de este estudio al público son tres cosas bien importantes:

  • El estudio fue severamente criticado por la comunidad científica a nivel mundial (muchos de ellos no tienen nada que ver con intereses corporativos). Véase, por ejemplo el caudal de respuestas en Food and Chemical Toxicology, o en Science Media Centre o esta respuesta (PubMed) o esta (nótese que se intentó justificar el experimento con bases posmodernas). También hubo críticas de científicos cuyas posturas son escépticas a los transgénicos, como el caso de Mario Nestle, profesor del Departamento de Estudios de Nutrición y Alimentos de NYU, quien encontró el estudio sumamente confuso. La razón de la confusión y del rechazo era que el experimento tenía una diversidad de fallas en el diseño que lo invalidaban completamente. En el mejor de los casos, el experimento no era concluyente.
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  • Como respuesta al caudal de objeciones contra el experimento, la revista Food and Chemical Toxicology retractó el artículo.
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  • Finalmente, Séralini pudo publicar su artículo en una revista abierta de Springer, editorial bien conocida. Usualmente, los partidarios de Séralini mencionan que el artículo ya se halla disponible en una revista arbitrada reconocida. Sin embargo, lo que se les olvida decir es que el artículo no fue arbitrado. Las voces de los científicos a nivel mundial no se hicieron esperar en contra de esta decisión de Springer.

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¿Cuáles fueron los problemas del experimento?

Expliquemos el diseño del experimento (pág. 4223). El experimento utilizó a 200 ratas Sprague-Dawley albinas, 100 machos y 100 hembras. Cada grupo se dividió en subgrupos de 10.

    • Al grupo control (10 ratas) se le dio agua y maíz no transgénico.
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    • A 60 ratas se les dio distintos porcientos de maíz transgénico (resistente a RoundUp):
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      • A 20 ratas se les dio alimento con 11% de maíz transgénico: 10 de las ratas consumían en maíz transgénico con RoundUp y las otras 10 no.
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      • A 20 ratas se les dio alimento con 22% de maíz transgénico: 10 de las ratas consumieron maíz transgénico con RoundUp y las otras 10 no.
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      • A otras 20 ratas se les dio alimento con 33% de maíz transgénico: 10 de las ratas consumieron maíz transgénico con RoundUp y las otras 10 no.
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  • A los últimos 3 grupos de 10 se les dio maíz no transgénico, pero se les dio agua con distintos porcentajes de RoundUp:
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    • Agua con 1.1 x 10-8% de RoundUp
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    • Agua con 0.09% de RoundUp
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    • Agua con 0.5% de RoundUp

El experimento duró cerca de dos años.

De este experimento salieron varios resultados:

  • El 50% de las ratas machos y el 70% de las ratas hembras murieron prematuramente por tumores.
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  • Solo el 20% de las ratas machos y el 30% de las ratas hembras de sus respectivos grupos control murieron prematuramente.
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  • Muchas de las ratas acabaron con tumores que eran equivalentes al 25% de su peso corporal.
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  • Otros resultados se presentan de manera altamente confusa, cuya mayoría no muestra correlación alguna entre las tasas de maíz transgénico y RoundUp con el estado de salud de las ratas. Algunas de las correlaciones que sí se encontraron las discutimos más abajo.

Problemas con el experimento:

  1. Como podemos ver, el mismo diseño del experimento es difícil de entender claramente y es altamente problemático. No se está estudiando una variable a la vez, sino muchas variables simultáneamente y se les compara con un solo grupo control de cada sexo: se estaban poniendo a prueba diversas tasas de RoundUp en agua, diversas tasas de transgénicos y diversas tasas de combinación de maíz transgénico con RoundUp.
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  2. El problema con (1) nos lleva al segundo problema señalado por los demás científicos: aunque el número de ratas en el experimento (200) suene bastante grande, el número de variables examinadas y la complejidad del diseño hace que el número de los miembros de cada subgrupo de ratas sea demasiado bajo para resultados concluyentes en torno a los efectos del maíz transgénico y el RoundUp sobre las ratas.
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  3. Tal vez el error fatal del experimento fue la selección de la especie de ratas para el experimento. Desde la década del 70 se sabía a saciedad que estas ratas (Sprague-Dawley), aunque útil para ciertos experimentos médicos, están biológicamente predispuestas a tener tumores. Por ejemplo, véase este estudio de 1973. La tasa que obtuvo este estudio era aproximadamente un 45% de incidencias de tumores por un periodo de 18 meses, un periodo sustancialmente más corto que el experimento de Séralini. La incidencia de tumores en las hembras era el doble que la de los machos.
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  4. No existe una tabla del número de ratas que murió en cada subgrupo experimental. No hay correlación alguna entre las diversas tasas de transgénicos y las muertes, ni tan siquiera del RoundUp que consumen y sus muertes (excepto en un caso, que discutiremos en breve).

Sin embargo, esto no es todo. Para empeorar la situación, parece que el estudio llega a ciertas conclusiones indeseadas por los partidarios del experimento de Séralini. Por ejemplo:

  • Aquellas ratas que comían alimento con 11% de maíz transgénico tenían una vida más corta que aquellos que consumían maíz con 22% y 33% de transgénicos.
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  • De las pocas correlaciones que se pueden establecer en el estudio, se muestra que si las ratas machos toman agua con mayor porcentaje de RoundUp tenían más probabilidad de vivir por más tiempo que aquellas que tomaban pura agua. De hecho, esta es la única correlación significativa y directa que se puede hacer entre tasas de agua con RoundUp y expectativa de vida: la rata macho tiene una mayor probabilidad de morir con pura agua y su expectativa de vida aumenta mientras toma más agua con más RoundUp (véase gráfica en la página 4225).

¡Imagínense eso! Si eres varón… ¡toma agua con herbicida porque vivirás más!
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Contraste con otros estudios semejantes

Mientras algunos ambientalistas se las pasan glorificando al estudio de Séralini, han habido estudios semejantes con ratas y transgénicos. Por ejemplo, en Japón se hizo un experimento con ratas F344 por un periodo de 52 semanas, muchísimo más tiempo que el experimento de Séralini. A estas ratas se les dio granos de soya transgénica y al control se le dio granos no transgénicos. Los resultados muestran de manera rigurosa y concluyente que la soya transgénica no causa ningún problema de salud para las ratas.

Otro estudio hecho en el mismo año que Séralini publicó el suyo y en la misma revista arbitrada académica, hizo una evaluación de 12 investigaciones con alimentos transgénicos y animales por un periodo de 2 años o más. Los estudios revelan una vez más que, incluso a nivel multigeneracional, los diversos transgénicos con los que se han experimentado no han demostrado consecuencias adversas a los animales.

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Factores adicionales

Esto muestra que, para todos los efectos, el experimento de Séralini no confirma ni corrobora absolutamente nada. La gente que menciona este experimento ad nauseam para apoyar sus prejuicios contra los transgénicos y el glifosato no han leído el artículo o no lo comprenden. Pero el asunto que rodea a este experimento es más cuestionable todavía cuando se evalúan las motivaciones y la ética (o falta de ella) para llevarlo a cabo.

En primer lugar, el estudio declara que no hay conflictos de intereses (pág. 4230) y parece que formalmente ese es el caso. Sin embargo, en el mismo día que Séralini hizo una conferencia de prensa para presentar las famosas fotos de las ratas, también anunció la creación de un documental al respecto. También le requirió a los periodistas la firma de acuerdos de confidencialidad antes de leer el estudio oficial antes de ser publicado. Todo esto fue fuente de fuertes críticas por parte de la comunidad científica, ya que todo parecía un montaje publicitario más que una revelación ponderada y cuidadosa de unos resultados experimentales. Por otro lado, los fondos para hacer público este estudio provinieron de la Sustainable Food Trust (SFT), que es un grupo antitransgénico. Séralini y su equipo recibió fondos de Greenpeace, compañías que venden productos orgánicos y otros. ¿Y no hay conflictos de intereses?

Ahora bien, quiero aclarar que en principio no puedo estar en contra de las posturas antitransgénicas. Es más, es necesario que haya científicos que quieran demostrar que los transgénicos pueden hacer daño. Por ahora no hay evidencia de que los transgénicos disponibles hoy hagan daño. Eso no excluye que mañana no haya alimentos transgénicos que  hagan daño. A pesar de ello, parece evidente tras lo que hemos discutido que el experimento no fue debidamente controlado. No dudamos que Séralini intentó hacer un experimento honesto y que no hubo esfuerzo alguno para defraudar al público. Sin embargo, la falta de un control debido se presta a que las inclinaciones del mismo experimentador afecten el experimento y sus resultados. No es la primera vez que ocurre y de eso James Randi, el famoso mago escéptico, tiene mucha experiencia. (Ejemplo de ello lo podemos ver en este vídeo.)

Aunque también debería preguntarse lo siguiente: desde el punto de vista de ética a los animales no humanos, ¿qué tipo de persona permitiría el desarrollo de los tumores a tal nivel que llegaran a ser cerca del 25% de su peso corporal? Sería legítimo preguntar también si no se hizo esto precisamente para sacar unas fotos que serían ideales para propagandizar contra los transgénicos. A fin de cuentas, tomar este tipo de fotos no es un estándar de la práctica científica ni de los artículos académicos. Estas fotos, combinadas con el hecho de que se haya convocado a una conferencia de prensa y se haya planificado un documental al respecto, dan esa fuerte impresión.
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Epílogo: Una nota triste (Kenya, Uganda y amenazas de muerte)

Como resultado de la conferencia de prensa de Séralini, Kenya decidió prohibir toda importación e investigación con transgénicos. Literalmente, si se experimenta con transgénicos en Kenya, la persona terminaría condenada a 10 años de cárcel. Desde 2012, han habido ciertos eventos que han provocado una crisis alimentaria en ese país. En Kenya y en Uganda hay un serio problema de marchitez bacteriana de las plantaciones de guineo. Como se sabe, no hay todavía solución alguna para resolver este problema … excepto si se modifica el material genético del guineo para resistir la plaga. De hecho, antes del 2012, ya los biotecnólogos estaban trabajando con ciertas variedades de guineos genéticamente alterados para resistir a la bacteria. Sin embargo, debido a que Kenya los prohíbe, el problema persiste.

Los grupos antitransgénicos también han triunfado a la hora de convencer al gobierno de Uganda que prohibiera todas estas mismas variedades transgénicas. Así que los plantadores de guineo de Uganda no tendrán más remedio que estoicamente sentarse, cruzar los brazos y ver cómo se arruinan sus plantaciones.

También se ha detenido toda investigación en Kenya en relación con plantaciones de maíz que pueden persistir en momentos de sequía (algo que sería sumamente beneficioso para muchos países en África). (Véase esta discusión en el artículo de Mark Lynas).

¡Y eso que muchos de los agricultores y científicos han sido amenazados violentamente por algunos grupos ambientalistas en África!

No me extraña. La inmensa mayoría de los ambientalistas son gente buena y de la mejor calidad que uno pueda conocer. De hecho, estoy seguro que la inmensa mayoría de los activistas antitransgénicos y antiMonsanto son gente excelente que realmente desea lo mejor para Puerto Rico y el mundo. Pero cuando las pasiones suben, especialmente en cuanto este tema controversial, sale cada loquito con ánimo de violencia y asesinato en nombre del “mayor bien”. En este punto es imposible exagerar.  Mike Adams, el creador de la infame página cibernética Natural News, publicó una vez un artículo donde expresaba la justificación de asesinar a todo académico, político, periodista o científico que abogara por la ingeniería genética. Su argumento es que la biotecnología ha empobrecido a países ya en miseria y ha promovido el suicidio en India (alegatos que ya hemos refutado), por lo que estos investigadores son equivalentes a los Nazis y se justifica moralmente su muerte. Su artículo, originalmente publicado en Natural News, también fue publicado por siete días en la página de Internet de nuestra querida “amiga”, Vandana Shiva (a quien hemos criticado en nuestra serie). Debido al rechazo del público, este artículo se ha borrado en ambas páginas de Internet. A pesar de que Adams intentó negar ser el autor de un listado que apareció al día siguiente en calidad de “hit list“, el FBI y otros han confirmado su autoría y Adams está bajo investigación.

Nada de esto hubiera ocurrido en lo absoluto en Kenya, Uganda y los Estados Unidos, si la gente abrazara las conclusiones de las ciencias más sólidas en vez de oponerse por principios altamente cuestionables.

Próximo experimento a discutirse … el de los cerdos, tal vez uno de los peores experimentos de la historia. ¡Hasta entonces!

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Partes de la Serie: 1, 2 y 3a

Monsanto no es tan santo … ¡¿y?!

Cuando vi el documental The Corporation, uno que realmente recomiendo no importa mis reservas con algunas de las discusiones, me chocó mucho una sección que tenía que ver con la intervención indebida de Monsanto en los noticiarios estadounidenses. Uno de los relatos tenía que ver con el abuso de Monsanto a las vacas al inyectarles la hormona bovina (rGBH), lo que crea problemas en cuanto al sufrimiento que pasan las vacas con la producción de leche y en cuanto al consumo de la leche por parte del público. Vean la sección que habla de ello aquí.

Los reporteros que querían publicar la noticia tuvieron que demandar a FOX Broadcasting debido a que Monsanto amenazó a FOX News de retirarle sus anuncios de la estación si esta noticia se publicaba y FOX decidió alterar la noticia considerablemente y, después, no quiso renovarles el contrato a dichos reporteros. Aquí hay una versión más polémica contra el alegato y aquí un resumen del caso. También Monsanto ha sido en parte responsable de la elaboración del Agente Naranja y, aunque fue demandado por vietnamitas, acordó una paga a varias de sus familias fuera de corte.

Aunque uno puede estar de acuerdo con la intervención indebida de Monsanto en las noticias para defender sus intereses (cosa que no es excepcional en el mundo corporativo, sino que es la regla, especialmente en Estados Unidos), también The Corporation consulta, desgraciadamente, a la desacreditada Vandana Shiva (¿Por qué “desacreditada”? En la primera parte de este artículo hablé del asunto). En este documental (y fuera del documental) ella nos presenta la increíble maldad de Monsanto al estar utilizando semillas con la tecnología Terminator, patentizada por esta compañía. 

Como si no fuera suficiente lo que ya hemos mencionado sobre Vandana Shiva, resulta que esto no es correcto, el alegato del uso de Terminator por parte de Monsanto es totalmente falso. Sí, se desarrolló la tecnología Terminator para obligar a los agricultores a comprar las semillas transgénicas, pero la mala imagen que esto generó hizo que Monsanto no utilizara esta tecnología en ninguna de las semillas que tiene a la venta (véase la posición oficial de la compañía aquí).

Quisiera añadir (y eso me trae al problema planteado en la primera parte de este artículo), que Monsanto no es la única que se beneficiaría de Terminator, lo que me lleva a preguntarme denuevo, ¿por qué la fijación con Monsanto y no otras compañías? De hecho, Monsanto no fue el que tomó la iniciativa de investigar, desarrollar y patentizar la tecnología Terminator, sino más bien la obtuvo a partir de la compra de Delta & Pine Land (DPL). Nótese también que desde 1999, Monsanto se ha comprometido no utilizar jamás esta tecnología. A pesar de ello, todavía hoy día Vandana Shiva y su gente continúan propagandizando la falsa información de que Monsanto utiliza Terminator.

No obstante esto, hay quintillones de “marchas contra Monsanto”, pero no hay marchas contra compañías que quieren utilizar Terminator en sus semillas, tales como Sygenta. ¡¡¡¡¿¿¿Por qué no hay marchas contra Sygenta???!!!!

Lo que todavía me llama la atención es que, a estas alturas, todavía se quiera culpar a Monsanto de “envenenar al público” utilizando arroz dorado. ¿De verdad? ¡¿Por qué?! Monsanto tiene que ver poco con ese asunto …

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El arroz dorado

Para mí, no hay oposición de parte de ciertos sectores de la izquierda que me parezca más enigmática que su rechazo al arroz dorado. De verdad, esta es la parte en que el fanatismo en torno a este tema me ha dejado tan atónito, que literalmente no sé qué decir al respecto. Solamente me limito a decir que no puedo poner aquí en público ninguno de los epítetos que tengo en mente hacia esos opositores en particular (especialmente aquellos que conocen la verdad y, aun así, por razones de “principios”, se oponen … ¡¿escuchaste Greenpeace?!).

Arroz dorado

Cerca de al menos 650,000 personas en el mundo sufren de ceguera, de deficiencias en el sistema inmunológico y de la muerte, debido a su falta de vitamina A. En un informe reciente de la Organización Mundial de la Salud se da una cifra mucho más alta, cerca de 13.8 millones de niños en el mundo tienen algún grado de pérdida de la visión debido a la falta de vitamina A. Una propuesta que se ha hecho involucra el uso de arroz dorado como un posible remedio a este problema. La Organización Mundial de la Salud y UNICEF recomiendan suplementos y la diversificación de los alimentos consumidos como una manera de reducir esta escasez de alimentos con vitamina A (véase también este informe).

Sin embargo, también se ha sugerido la fortificación de los alimentos con beta caroteno (un antecesor de la vitamina A) y con vitamina A. Una de las maneras más eficientes para este tipo de fortificación ha sido el desarrollo del arroz dorado. Este es un tipo de arroz que, con modificación genética, ha logrado generar beta caroteno, el antecesor de la vitamina A. Se ha podido demostrar que microgramos (µg) de beta caroteno en alimentos, tales como encontramos en la zanahoria o en el aceite de hígado de bacalao, logra que se convierta en vitamina A para nuestro organismo. Esta provitamina A le da el color anaranjado a las zanahorias y el color dorado al arroz que lo produce.

Cuando se dio a conocer la noticia, se criticó al arroz dorado por no producir suficiente beta caroteno para proveer la necesaria vitamina A. Sin embargo, Sygenta produjo otra variedad de arroz dorado (Arroz Dorado 2) que produce mucha mayor cantidad de beta caroteno (37 µg/g), lo suficiente como para proveer suficiente vitamina A a la gente que lo consuma.

Ciertos experimentos han confirmado más allá de toda duda de que el arroz dorado es una fuente muy efectiva para la vitamina A para los seres humanos (véase este estudio, este y este). De hecho, podría ser un complemento importante para los suplementos de vitamina A que se distribuyen a personas alrededor del mundo (véase este estudio y este).

Así que … no hay problema, ¿verdad?  Ahora la gente pobre cuyas costumbres culturales se fundamenta en los granos, ahora tendrán el arroz que les proveerá vista y salud. ¿Verdad?

Sin embargo, todavía no está disponible en el mercado …

Sí, esta tecnología que podría salvar la visión, el sistema inmunológico y la vista de mucha gente en el mundo … todavía NO está disponible …

La pregunta de rigor es … ¿y por qué no está este arroz dorado en el mercado? ¿Hay algún interés de alguna corporación malvada que lo prevenga? Aparentemente no.  Uno podría imaginarse que Sygenta, la misma compañía que desea utilizar papas Terminator en Canadá, sea tan malvada que utilizaría sus patentes para explotar los beneficios del arroz dorado, ¿verdad?  Aparentemente no. De hecho, Sygenta ha prometido varias cosas, entre ellas que:

  1. No utilizará ningún medio tecnológico para impedir que los agricultores guarden las semillas para las siguientes temporadas. Es decir, no utilizará recursos como la tecnología Terminator.
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  2. No utilizará las patentes para cobrar o impedir la siembra de arroz dorado en ninguna parte del mundo, de tal manera que permanezca disponible para todos aquellos que la necesiten. Es más, por razones humanitarias, las compañías que también están involucradas en el desarrollo de la tecnología, entre ellas la “malvada” Monsanto, se han comprometido a no utilizar sus restricciones de patentes de tecnologías privativas contra el uso o desarrollo.

Así que el problema de las patentes ya no está presente, tampoco el problema de la tecnología Terminator. De hecho, se creó una fundación para velar por la libre disponibilidad de arroz dorado en el mundo (Goldenrice.org).

¿Cuál es el problema entonces?

Esta vez el problema es el impedimento creado por grupos que en principio están en contra de todo alimento transgénico, tales como Vandana Shiva, Greenpeace, ciertas organizaciones no-gubernamentales entre otras.

¿Cuáles son las objeciones?

  • Según Vandana Shiva, el arroz dorado es 3500% menos eficiente que otras alternativas disponibles. Según ella, los que respaldan al arroz dorado admiten que solo produce 35µg de vitamina A por cada 100mg de arroz (en esto está en lo correcto). Sin embargo, como notó Anand Ranganathan a la hora de evaluar la tabla provista por Shiva de alimentos con “mayor” cantidad de vitamina A, se dio cuenta de que ponía en la lista que methi-ka-saagbandh gobi, y kaddu contenían cada uno 450, 217, y 120µg de vitamina A por cada 100g respectivamente. ¡Espera un momento! ¿Estamos midiendo µg por cada 100mg  o µg por cada 100g? ¡No es lo mismo ni se escribe igual! Si fuéramos a cambiar de cada 100mg a 100g, entonces obtendríamos la verdad, el arroz dorado produciría 35,000µg por cada 100g … muy por encima del methi-ka-saag, el badh gobi y el kaddu. Es más, está por encima de la inmensa mayoría de los alimentos mencionados por Shiva en su lista y es comparable con el hígado de cordero o de cabra o el aceite de hígado de bacalao.
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    Una vez más, le pregunto a mis amigos de la izquierda, si se puede confiar realmente en una dizque “física” que no sabe la diferencia entre miligramos y gramos. O (y no voy a llegar a decirlo categóricamente, pero es una posibilidad), ¿podría ser que ella manipuló los datos y sacó ventaja de la ignorancia del público para engañar a la gente haciéndole pensar que el arroz dorado es 3500% más deficiente que otras alternativas? …  Solo presento la pregunta …
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  • Otra razón que se esgrime es que el arroz dorado es veneno, que puede ser un peligro para la salud … ¿Y qué les lleva a esa conclusión? Han habido diversos estudios de arroz dorado y se ha mostrado que no representa ninguna amenaza para la salud.
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  • Porque sí … porque es un transgénico y el uso del arroz dorado legitimaría a los transgénicos a los ojos del público, así que hay que oponerse a toda costa.

Evidentemente, este último argumento no merece respuesta alguna, sino que revela que por puros principios mal formados, los opositores del arroz dorado están en la disposición de que gente se muera de hambre o de problemas de salud antes que consumir un producto transgénico que, según los estudios llevados a cabo, no ha tenido efecto adverso alguno y podría beneficiar a la humanidad.

¿No me creen? ¿Piensan que estoy siendo demasiado cruel?  Pues díganselo a la gente de Oxfam. Cuando el ciclón Orisa creó un problema humanitario en Asia, Shiva le escribió a Oxfam una carta abierta al haberse enterado que bastante de la ayuda consistiría en alimento que ya había sido genéticamente modificado (que se había estado en el mercado por décadas en Estados Unidos y que los científicos habían determinado que no representaban amenaza alguna para la salud). Oxfam le respondió con otra carta abierta muy bien escrita, sensata y detallada sobre este asunto. Ante la negativa a aceptar su solicitud, el grupo de Shiva colectó bastante de los granos donados para aliviar a las poblaciones afectadas para que los pusieran a prueba a ver si eran granos transgénicos. Después hizo una solicitud pública para que removieran los granos de híbrido maíz-soya inmediatamente y alegó que se estaban utilizando a los afectados por Orisa como conejillos de India. Ella no tenía ninguna evidencia de que esto era correcto.

Sin embargo, como hemos visto en el artículo anterior y en este, para Shiva, la verdad aparentemente es puramente secundaria. Lo que importa es oponerse a los transgénicos …. porque sí.

Lo más trágico de todo es que el arroz dorado pudo haber estado disponible en el mercado y, muy especialmente, para la gente pobre del mundo que sufre de deficiencia de vitamina A. Greenpeace ha sido una de las responsables de que el arroz dorado no esté disponible en el mercado y ha destruido plantaciones de arroz dorado en las Filipinas.

Ciertos economistas han calculado cuánto le ha costado la ausencia del arroz dorado. El retraso de la disponibilidad de este arroz depresenta cerca de $199 millones al año en la pasada década y ha resultado en 1.4 millones años vida en la India. Espero que la gente de Greenpeace, Friends of the Earth y todos los que se oponen en principio al arroz dorado puedan dormir bien por las noches.

Sin embargo, así como muchas corporaciones en el mundo deben ser procesadas por crímenes contra la humanidad, estoy de acuerdo con este individuo de que también Greenpeace, Vandana Shiva y otras organizaciones tienen que rendirle cuentas al público por sus acciones porque, con sus acciones, también han promovido crímenes contra la humanidad.

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Partes de esta serie:  1 y 2

Soy hijo de padres independentistas y, a la vez, adoptado afectivamente (no legalmente) por otra familia en la que también era fuerte la vocación a la libertad de mi patria. Si eso no bastara, desde mis años de juventud he desarrollado un fervor por la teología de la liberación, primero leyendo la inigualable obra de Samuel Silva Gotay, El pensamiento cristiano y revolucionario de América Latina y el Caribe y después las obras de Leonardo Boff, por lo que considero a ambos teólogos mis padres espirituales en cuanto a esta corriente del quehacer teológico. Aun cuando abandoné los caminos del cristianismo y adopté la senda del naturalismo religioso, sigo leyendo obras afines a la teología de la liberación porque continúa siendo una profunda meditación sobre el lazo entre una verdadera espiritualidad y la justicia social.

Desde esta perspectiva, siempre me he considerado de izquierda: estoy a favor de la redistribución de las riquezas a nivel global (aunque no necesariamente estoy a favor de la solución marxista), estoy a favor de la plena equidad entre el hombre y la mujer, la equidad de sexo y género, los derechos de la comunidad HLBTT, la política de impuestos progresivos, una fuerte regulación del mercado para evitar las externalidades negativas lo mejor posible, estoy a favor de la no discriminación por raza, religión, ideología, grupo étnico, etc. Promuevo la teoría aceptada de la génesis de especies en el mundo, la teoría darwinista de selección natural, estoy en contra de la enseñanza del creacionismo, entre otras causas que se identifican con el centro y la izquierda.

Mucho de lo que favorezco se basa en evidencia, ya que como religioso naturalista, la evidencia es mi criterio para favorecer o desfavoreccer alguna política en particular. Mi favorecimiento de políticas coherentes que atiendan el problema del cambio climático se basa mayormente en evidencia y el consenso científico. Lo mismo ocurre con mi convicción de que la reducción considerable del abismo entre los ricos y los pobres mediante redistribución de ingresos lleva a mayor calidad de vida para aquellos países que lo practican y para el mundo en general. Por otro lado, existe evidencia contundente de que la teoría “trickle down” tan promulgada por la derecha política, no funciona (véase este estudio y este estudio reciente de Oxfam). Estoy en contra de las patentes de software en general porque hay evidencia de que retarda el progreso de este campo muy importante (véase este estudio). Soy socialdemócrata porque después de casi un siglo de experimentación con la propuesta marxista se hace evidente que no funciona. La evidencia favorece a un capitalismo regulado porque el capitalismo atiende directa y sistémicamente el corazón del problema de la economía (i.e. la distribución inteligente de recursos escasos) y por ello es el sistema económico más eficiente por ahora. Sin embargo, debido a la amoralidad del capitalismo, la sociedad debe establecer restricciones a excesos competitivos que degeneran en distintas suertes de externalidades negativas. A su vez, estos tipos de economía de mercado deben dejar abiertos espacios para cooperativas, empresas medianas y pequeñas, sistemas de microcréditos, uso sensato de la naturaleza y el ambiente, no solo para el servicio de los seres humanos sino también de animales no humanos, los ecosistemas y el planeta en general.

No veo al capitalismo como un fin en sí, sino como una mera herramienta de acción colectiva. No es un sistema de justicia (cosa que ningún sistema económico será), sino un sistema de distribución de recursos escasos mediante la oferta y demanda efectiva. Estoy de acuerdo con Hans Küng y la mayoría de los eticistas y moralistas en general, de que las corporaciones deben ser utilizadas por nosotros, no al revés.

Es con esta filosofía que me acerco al mundo de los transgénicos. Sí, hay evidencia de que el mundo de las patentes biomédicas y biotecnológicas necesitan una reforma profundísima y seria. Otras patentes incluidas en el ámbito de la medicina han desembocado en lo que debería cualificar como crimen contra la humanidad (e.g. en 1998, la amenaza de bloqueo estadounidense a África del Sur por comprar medicamentos contra el SIDA más baratos a la India). Sin embargo, no estoy totalmente en contra de las patentes en general, sino solamente favorezco a aquellas que impulsen una verdadera innovación.

Monsanto también tiene patentss y, por ello, es una compañía denunciada por la izquierda por sus abusos. Sin embargo, cabe preguntar, ¿y qué ha hecho Monsanto para merecer este rechazo?

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La demonización irracional de Monsanto

Aunque soy de izquierda y critico duramente a la derecha política, tengo que confesar que me han asombrado de ciertas actitudes que han prevalecido en la izquierda política puertorriqueña, estadounidense y a nivel mundial que de verdad no entiendo.

Una de ellas tiene que ver con su actitud a la compañía Monsanto. Afirmo que Monsanto no es corporación de mi devoción. Lo más cercano que tengo a la noción de “corporación favorita” es Google ¡y cuidado que tengo serias reservas sobre muchas de sus actividades!  A Monsanto se le acredita por haber participado en proyectos nefastos tales como la creación del agente naranja (sustancia con la que se experimentó en Puerto Rico) y la manipulación de la producción de la leche mediante la inyección de hormonas a sus vacas (cosa que ha representado un peligro para la salud de aquellos que la consumen).

Sin embargo, con el vuelo de la biotecnología, prácticamente Monsanto se ha convertido en el ícono de todo lo que es malvado de este ámbito. Como filósofo, siempre he sospechado de “demonizaciones”. ¿Por qué a Monsanto y no a otras compañías? ¿Qué ha hecho Monsanto que haya sido único entre todas las demás corporaciones para este tipo de trato? ¿Por qué la biotecnología desarrollada por este es tan malvada y no se resalta la “maldad” de otras compañías que también desarrollan biotecnología? Aunque uno no puede estar de acuerdo con el desarrollo del agente naranja y el sufrimiento de las vacas que tienen mastitis, ¿por qué señalar a Monsanto en particular? Todas las demás grandes corporaciones han hecho cosas de la misma o de mucha mayor gravedad. Por ejemplo, Exxon, una corporación más grande y mucho más poderosa que Monsanto, es particularmente peligroso debido a su campaña para promover la idea de que el cambio climático es de origen natural y no humano. ¿Por qué hay más animosidad a Monsanto que a Exxon? Lo que resta al filósofo en todo caso es contemplar a la izquierda y, confundido, rascarse la cabeza.

Vandana Shiva
(Foto cortesía de Elke Wetzig)

Pero vamos más allá de todo este asunto. Mucha de la hostilidad contra los transgénicos proviene de Vandana Shiva, una persona controversial que se ha convertido a su vez en un ícono de la biodiversidad y de la lucha contra las semillas transgénicas. En este punto quisiera resaltar que, aunque usualmente se le ha presentado como una física (¡y ella así lo ha permitido!), en realidad su bachillerato es en física, pero sus estudios graduados fueron en filosofía de las ciencias, mi campo (véase su grado en maestría y doctorado).

A pesar de que uno no deja de preocuparse de que ella ha sido muy eficiente en eludir las preguntas en torno a si ella ha llevado a cabo trabajos en física cuántica (¡a ella también se le ha presentado al público con ese alegato!) y pretender que ha escrito más de trescientos artículos académicos cuando en realidad podemos encontrar mucho menos que eso y solo alrededor de cuatro en PubMed, ella es, sin lugar a dudas, una persona hostil a las ciencias naturales en general, hasta el punto de rechazar por completo las investigaciones en revistas arbitradas de prestigio (véase, por ejemplo, este artículo). De hecho, ella misma se ha opuesto a los mejores postulados de la Ilustración con tal de tratar de desacreditar a las ciencias naturales en general (véase su libro Science, Hegemony and Violence: A Requiem for Modernity), ya que enlaza a las ciencias con la violencia. Ella hace este alegato sumamente fuerte contra los ideales de la Ilustración y contra las ciencias naturales cuando las enlaza con el aumento de violencia en el mundo, aun cuando la evidencia apunta precisamente a lo opuesto.

En el libro, Los mejores ángeles de nuestra naturaleza, el científico Steven Pinker muestra cómo el nivel de violencia se ha reducido paulatinamente en la historia de la humanidad y cómo la reducción más dramática ocurrió precisamente con la época de la Ilustración y los avances de las ciencias en general (En ese sentido descarto la mayoría de las críticas a Pinker como carentes de fundamento. Las demás críticas indican que Pinker puede reevaluar sus datos, pero esencialmente no refutan en lo absoluto su caso).

Es este tipo de uso de las ciencias que ha llevado a la llamada Revolución Verde, a la que Shiva y los antitransgénicos en general siempre se han opuesto. Las razones para ello son muchas. El uso de pesticidas es una, otra la extensión de terreno que hace falta para el cultivo y otras factores más. Sin embargo, a nivel global, esta Revolución Verde ha sido sumamente importante. Aun cuando se requiere mayor cantidad de terreno cultivable, los métodos convencionales actuales han aumentado exponencialmente el nivel de producción de alimentos para tratar de satisfacer a la humanidad. Estamos de acuerdo con Vandana Shiva de que aun con toda la Revolución Verde, todavía hay 800 millones de personas alrededor del mundo que sufren de desnutrición y hambre. El problema es que si no se hubiera llevado a cabo la Revolución Verde, estarían muriendo de hambre cerca de dos mil millones de personas (Lacadena 2002, 422).

Otra razón que se suele esgrimirse para oponerse a la Revolución Verde es que es un remedio que no resuelve los problemas del saqueo por corporaciones capitalistas, la lucha de clases y el abismo entre los ricos y los pobres. Sin embargo, esto es una falacia. La Revolución Verde se dirige exclusivamente a la disponibilidad de alimentos a nivel mundial. ¿Por qué uno debería oponerse a eso si la tecnología o la metodología no viene acompañada de una revolución en cuanto a distribución de riquezas? ¿Tenemos que oponernos al uso de teléfonos móviles porque no han resuelto el problema de la pobreza en el mundo?

Tal vez el siguiente ejemplo haga la falacia más transparente. Recientemente, se dio a conocer una nueva tecnología que va a permitir a los paralíticos caminar. La tecnología contiene patentes, será desarrollada corporativamente, algunas personas se lucrarán de ella, y, este es un punto importante, no va a resolver el problema del capitalismo. Sin embargo, ¿son estos argumentos lo suficiente como para rechazar esta tecnología que mejorará considerablemente el nivel de vida de miles de personas alrededor del mundo? Sería absurdo argumentar en contra de este valioso invento. Toda industria por la que nosotros vivimos y persistimos tienen todos o la mayoría de estos elementos. ¿Por qué no vale este razonamiento para la Revolución Verde o el uso de organismos genéticamente modificados?

No hay argumento sensato para rechazar por completo la Revolución Verde y hay muchas razones para mejorarlo. Por ejemplo, en vez de utiilizar insecticidas, podemos modificar genéticamente ciertos organismos para no emplear su uso.
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Monsanto, algodones y suicidios

Sin embargo, la hostilidad mayor de Shiva contra Monsanto tiene que ver con el nivel de suicidios en la población rural india debido a la introducción de algodón Bt. Este es un tipo de algodón genéticamente modificado con el propósito de producir un insecticida que resiste ciertos tipos de insectos que arruinan las fincas de algodón. Literalmente esto se hace insertando material genético de la bacteria Bacillus thuringiensis para la producción del insecticida en el algodón mismo.

Algunos han visto en esto un enorme acto de “perversión de la naturaleza”, algo inmoral. ¡Se creó una “Frankenplanta”! Sin embargo, contrario a lo que el público suele intuir, la transferencia de material genético de virus o bacterias a diferentes organismos también ocurre en la naturaleza. Sin la transferencia mutua de material genético entre las bacterias primitivas hace millones de años atrás, hoy no estaríamos aquí para contarlo. También ocurrían transferencias genéticas naturales millones de años después cuando evolucionaron organismos multicelulares. Ejemplo de ello es que en nuestro código genético es que los seres humanos y otros simios contenemos en nuestro ADN material genético proveniente de un ancestro del virus HIV (el virus del SIDA).

Por hoy, India se ha convertido en el exportador más importante de algodones a nivel mundial. Los agricultores se han acostumbrado a comprar semillas a Monsanto para la venta de sus algodones a la vez que compran sus insecticidas para evitar la destrucción de sus cosechas por insectos. Hoy día, gracias a que se ha modificado el código genético de las semillas de algodón, a pesar de su costo mayor, muchas veces no tienen que comprar el insecticida, por lo que resulta ser en general un ahorro neto para los agricultores. Esto ha llevado a una reducción considerable del uso de pesticidas que contaminan el suelo y al medio ambiente y se ha reducido el riesgo a la salud de los agricultores indios (véase esta referencia, esta y esta). Todos estos factores han hecho que el algodón Bt se vuelva sumamente popular en India, hasta el punto de que su venta ha crecido exponencialmente a través de los años. Ahora bien, como argumentaré en un artículo futuro, es cierto que algunos insectos han evolucionado una resistencia a este insecticida generado por el algodón, especialmente en China (véase este artículo y este), pero este problema también seguiría aun sin transgénicos. Simplemente, la batalla entre insectos e insecticidas es una realidad evolutiva que jamás dejará de existir. Sin embargo, tomando ciertas medidas de precaución, la producción del algodón Bt puede ser muy eficiente y puede generar ganancias para los agricultores, aun con cierta resistencia por parte de algunos insectos.

Por otro lado, existe un alegato, especialmente en el documental Seeds of Death, de que la compra de estas semillas inició una gran oleada de suicidios en India. Este es un mantra que repite una y otra vez Vandana Shiva y organizaciones tales como la Center for Human Rights and Global Justice. Sin embargo, aparentemente la realidad es distinta. Todos los estudios científicos en torno a este tema revelan que los suicidios se hallan desvinculados completamente de la introducción del algodón Bt. Según dichos estudios, la tasa de suicidios comenzó considerablemente antes de la introducción del algodón transgénico en India y no varió después.

 Suicidios en India

Esta información ha sido corroborada por instituciones científicas prestigiosas tales como la International Food Research Institute, Otros estudios parecen indicar que el nivel de suicidios de agricultores está descendiendo (véase también este artículo).

Si este es el caso, entonces, ¿por qué se están suicidando tantos agricultores? Aunque no existe consenso en torno a las causas, parece que la respuesta son las instituciones bancarias indias junto a fuentes informales de crédito. Los bancos en sí no están regulados de manera coherente al respecto y prevalece la usura por parte de prestamistas informales (Panagariya 2004, 153; véase también este artículo reciente al respecto, este también, este y este).

En la región Vidharba de Mahashtra, varios científicos entrevistaron a ciertos parientes de agricultores indios que se suicidaron y en un artículo arbitrado se hizo una lista de las razones dadas por ellos para los suicidios: deuda, problemas ambientales, bajas ganancias de producción, alcoholismo, adicción a drogas, pérdida de fe en el gobierno, el estrés familiar, las pérdidas agrícolas, los incrementos en precios para el cultivo, la pobre irrigación y el uso de fertilizantes químicos que degradaban la tierra. Parece que no hubo un solo factor causante, sino varios factores, entre los que también aparece el uso de transgénicos (como causa del aumento de costo de la siembra). Sin embargo, como ya se ha señalado, esto no tiene sentido a la luz de los estudios ya mencionados (incluyendo a este y este). Además, el estudio reconoce que esta fue solo una pequeña muestra local y que hacen falta estudios más abarcadores y complejos. Se hace la salvedad de que el estudio solo recoge la impresión que tienen los parientes sobre las causas de los suicidios de sus seres queridos, no necesariamente las verdaderas causas. Finalmente, también este estudio sugiere que el incremento en el costo de siembra (aun con los transgénicos) no es la razón principal de los suicidios. Las razones de mayor peso son: la deuda, las adicciones, los problemas ambientales, el bajo nivel de ganancias de producción, el estrés familiar, la apatía política y la pobre irrigación.

 Todo parece indicar que los factores del suicidio son múltiples, pero parece que el factor de la deuda con los bancos y los prestamistas informales llevan la delantera en cuanto a sus causas. ¿Significa esto un rotundo triunfo del algodón Bt?  Aquí hay que tener cuidado. En este artículo se llama la atención al hecho de que ciertos estudios parecen estar prejuiciados a favor de este algodón algunos están ligados a Monsanto. Aun con este hecho, el autor de este mismo artículo (Glenn Davis Stone) procede a señalar que los estudios que están en contra de esta biotecnología son mucho más problemáticos y muestran un prejuicio mucho más marcado. Específicamente cuestiona las actividades de varios grupos antitransgénicos y de líderes de este movimiento tales como Vandana Shiva. Según este artículo, Shiva y compañía no proveen estudios sustanciales a revistas científicas arbitradas para mostrar evidencia de lo que afirman (incluyendo la supuesta tasa de suicidios y su vinculación a transgénicos), sino que buscan legitimación por otras vías.

En este mismo artículo, aun previniendo los prejuicios, Stone afirma que con la siembra de algodón transgénico se evidencia un aumento de las ganancias de 18% comparado con el algodón tradicional y un descenso del uso de insecticidas por un 54.7%. El estudio también sugiere una profundización del tema dada la complejidad de la diversidad de sectores étnicos y económicos en la India. También el estudio desmiente que la siembra de transgénicos sea la causa principal de los suicidios entre agricultores indios.

Mi pregunta a los sectores de izquierda de mi patria es la siguiente: en caso de que esta impresión sea efectivamente la correcta, como todo parece indicar … ¡¿por qué RAYETES oponerse en principio a la siembra de algodón transgénico?!

En la segunda parte de este artículo hablaré del arroz dorado …

Bibliografía

Lacadena, Juan-Ramón. 2002. Genética y bioética. Madrid: Universidad Pontificia Comillas / Desclée de Brower.

Panagariya, Arvind. 2008. India: The Emerging Giant. Oxford: Oxford University Press.

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Continuación de primera parte de la serie

Antes de entrar a mis argumentos a favor de los transgénicos y por qué varios sectores de la izquierda política están rotundamente equivocados al respecto, quisiera atacar un argumento que siempre se me presenta, específicamente en contra de las ciencias. 

Como empezaré a argumentar en mi próximo artículo, mi juicio a favor de los transgénicos son de índole ética y científica. Aquellos que se oponen también sostienen que su punto de vista descansa en ambas consideraciones. Sin embargo, cuando empiezo a hablar de artículos publicados por revistas arbitradas, se me señala que las ciencias se han equivocado antes y que la posición mayoritaria de las ciencias ha estado errada antes.

Aunque esta posición es un non-sequitur (“la ciencia ha estado equivocada antes ergo tiene que estar equivocada con el tema de los alimentos transgénicos”), puedo entender en parte la objeción. No obstante, quiero que estén conscientes de que este es el mismo tipo de falacia sostiene a sectores de la derecha política y económica que argumentan que no existe el problema del calentamiento global.

Objetivamente hablando, aquí se presenta un problema de selectividad. Sectores de la derecha pueden escoger la evidencia que les convenga y rechazar el resto diciendo “la ciencia ha estado equivocada antes”, mientras que sectores de la izquierda hace lo mismo, pero en relación con otros temas (incluyendo el de los trangénicos). 

Aquí quisiera elaborar un poco en el tema de por qué las ciencias han fallado antes y siguen fallando actualmente y, aun así, es mejor seguir su directriz factual. Simultáneamente, con base en la discusión, quisiera proponer la siguiente consigna: “¡No a la ciencia a conveniencia!

Los teólogos de Salamanca y Cristóbal Colón

Fuera del llamado “suceso de Galileo” (frecuentemente mal comprendido), no hay otro ícono más poderoso en cuanto a la llamada “rivalidad” entre las ciencias y la religión que la confrontación que tuvo Cristóbal Colón con los teólogos de Salamanca.

De acuerdo con el relato conocidísimo, los académicos de Salamanca sostenían que la Tierra era plana, por lo que era imposible un viaje de Europa a Asia, debido a que el Océano Atlántico terminaba en “un borde” en el que posiblemente caerían los barcos. Supuestamente los teólogos de Salamanca se basaron en las Sagradas Escrituras y en algunos teólogos en la Antigüedad y el Medioevo tales como San Agustín y Santo Tomás de Aquino para sostener su punto de vista retrógrada. Por otro lado, estaba Cristóbal Colón, de pensamiento ilustrado y humanista del Renacimiento, que en claro reto a la religión, insistía utilizar sus habilidades como navegante para probar que la Tierra era redonda. Los teólogos insistían que la Tierra no podía ser redonda, porque entonces se caerían aquellas personas que viven en el hemisferio sur de la esfera terrestre. Colón convenció a los Reyes Católicos de su expedición y el resto es “historia”… 

… ¿O lo es? Cuando los historiadores profesionales escuchan este relato, no pueden evitar sonreír. Todos los detalles de este relato son falsos. Es más, casi todo ello proviene de una obra de ficción escrita por Washington Irving titulada, Una historia de la vida y los viajes de Cristóbal Colón. Como bien saben los historiadores a saciedad, durante el Medioevo ninguna persona instuida pensaba que la Tierra era plana, esto incluye a Agustín de Hipona y Tomás de Aquino, quienes manifiestamente partían de la premisa de que la Tierra era redonda. De hecho, para muchos de los que hemos leído La divina comedia de Dante, podemos percatarnos de que el distinguido poeta supone que la Tierra es redonda (así como las esferas del cielo y del infierno). Tenemos escritos y artefactos tanto medievales como renacentistas que dan cuenta claramente de que entre los educados existía un fuerte consenso de que la Tierra era redonda. Lo demás, es pura fantasía (Leer más al respecto en esta referencia, esta, esta y esta.) He aquí algunas evidencias de que los medievales y renacentistas pensaban que la Tierra era redonda:

Representación de la esfera terrestre según Crates de Malos
Representación de la esfera terrestre según Crates de Malos (2do. siglo d.C.)

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Ilustración de la obra _Sobre la esfera terrestre_
Ilustración de Sobre la esfera terrestre. La imagen procede de un manuscrito de 1550, pero el texto original se escribió por Johannes de Sacrobosco en 1250. Este libro sirvió como introducción al curso de astronomía en ciertas universidades medievales.

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El "Erdapfel" creado por Martin Benhaim
Representación tridimensional de la Tierra esférica creada en 1492 por Martin Behaim. Este globo terráqueo no se basó en ideas relacionadas remotamente con Cristóbal Colón (quien todavía no había regresado de América a Europa). Más bien, esta idea se basaba en las ideas del Papa Sixto IV. ¡Sí! ¡Aun los papas favorecían las ciencias!

 

Si los teólogos de la Universidad de Salamanca no tenían problema alguno con la redondez de la Tierra. ¿Entonces en qué consistía su problema con Colón? 

El hoy afamado marino sí sostenía que podía llegar de Europa a Asia vía el Océano Atlántico … pero usando trucos matemáticos (hoy diríamos pseudocientíficos) para mostrar que la Tierra era mucho más pequeña que lo que suponían los filósofos naturales (los científicos) de la época. Los filosofos y los teólogos de Salamanca no estuvieron de acuerdo en lo absoluto, porque ellos tenían los datos más fiables, que podían sacarse utilizado la geometría de la época (en aquel entonces mejorada considerablemente por la trigonometría) tal y como han mostrado un sinnúmero de pensadores desde el filósofo Eratóstenes de Cirene (276-195 a.C.), el primero en inferir la circunsferencia de la Tierra.

Si este es el caso, por qué los pensadores de Salamanca objetaron a Colón, en vez de promover su “experimento” para mostrar el verdadero tamaño de la Tierra? En primer lugar, esta pregunta parte de la premisa de que el experimento de Colón era de puro interés “investigativo”. En realidad Colón era un marino que buscaba fama y fortuna. La concepción de Colón como un “humanista renacentista” es pura fantasía. En segundo lugar, en una Europa que estaba devastada por la peste bubónica, combinada con el recién establecimiento de la alianza entre unos reinos en crecimiento (Castilla y Aragón), la empresa de un viaje como el que tenía pensado Colón era sumamente oneroso para “España”. 

Es más, según los mismos cálculos científicos de los sabios de Salamanca, la esfera terrestre era demasiado grande para que persistiera un viaje tan largo como el que pensaba Colón. ¿Tendría Colón suficientes provisiones para emprender un viaje tan largo? El navegante, por otro lado, intentaba convencer a los reyes y a los estudiosos de que su matemática fatula y pseudocientífica era fiable.

Sin embargo, ocurrió algo inesperado ….  ¡Se toparon con un nuevo continente entre Europa y Asia! Ninguno de los dos bandos conocía este detalle. Es más, Colón murió sin haber descubierto a América, ya que pensaba que había llegado a Asia. El crédito del descubrimiento se lo debe llevar Américo Vespucci, cartógrafo italiano que observó las discrepancias entre Asia y el nuevo continente. Por esa y otras razones, hoy América se llama “América”. Tampoco olvidemos que los nativos se asentaron en estas tierras antes que Colón y que los primeros europeos en “descubrir” a América aparentemente fueron los vikingos.

¿Podemos culpar a los sabios de Salamanca por su objeción a Colón? ¡Claro que no! Al contrario, ellos siguieron el mejor conocimiento (la mejor ciencia) de su época y, objetivamente hablando, tenían la razón. Sin embargo, su ciencia falló, no por ocultar información inconveniente, sino por no tener todas las variables disponibles a su disposición. ¡Que más da!
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Un superhéroe que no es ni de DC ni de Marvel (¡Supermán le envidiaría por haber salvado literalmente al mundo!)

Si ustedes no han tenido la oportunidad de ver la serie Cosmos (con Neil DeGrasse Tyson), les invito a que lo hagan. Para mí, esta ha sido una serie hermosa que despierta mi sentido de lo numinoso. Sin embargo, quisiera enfatizarme en el séptimo episodio titulado “The Clean Room“, que trata de un superhéroe (¡me gusta describirlo así!) llamado Clair C. Patterson. No voy a revelar todos los detalles de su historia, sino lo que es pertinente a nuestro tema (para el resto, ¡vean el episodio!)  

Patterson, fue el primero en averiguar la edad aproximada del planeta Tierra (4.5 mil millones de años). Sin embargo, su acto heróico consistió en denunciar el contenido de plomo en la gasolina. ¿Quiénes fueron sus archienemigos durante su campaña? Robert E. Kehoe y su empleador, la Ethyl Corporation. Durante el proceso, este héroe nunca utilizó puños, no tenía la capacidad de volar, no tenía las habilidades de Batman, ni podía trepar paredes como el Hombre Araña. Sin embargo, utilizó su inteligencia para combatir a grandes enemigos. ¡Olvídense de Lex Luthor! La Ethyl Corporation y otras corporaciones eran sumamente poderosas en el momento, lo suficiente para cabildear en el Congreso de Estados Unidos a su favor y denegar investigaciones que se hicieran en contra de sus intereses. Sin embargo, Patterson nunca se rindió al respecto, siempre continuó con su campaña. Gracias a él, ya no estamos tan afectados adversamente por la presencia de plomo en la atmósfera. 

La pregunta que hay que hacerse es, ¿cómo es posible que el público en general, incluyendo el Congreso, creyera que el plomo no era tóxico? Para sorpresa de muchos, la toxicidad del plomo era bien conocida en la antigüedad, especialmente por los romanos, quienes desarrollaron los sistemas de acueductos (utilizando la plomería, utilizando el plomo). Como ya he indicado, hubo mucho cabildeo por parte de las grandes corporaciones contra Patterson, también hubo mucha propaganda que intentaba convencer al público de que, gracias al plomo, había avances tecnológicos importantes. ¡Se quería demostrar que el plomo era bueno para los juguetes infantiles! (Vean todo al respecto en Cosmos)

Sin embargo, nada de esto era suficiente. La corporación tuvo que recurrir a una autoridad científica. Sin ella, fracasaba su convencimiento público. El rol científico le tocó a Robert E. Kehoe. Este argumentaba en este artículo (y en muchos otros) que la cantidad de plomo en el ambiente y en los océanos era natural y no era producto humano (¿suena familiar?). Las corporaciones petroleras, que no querían invertir en refinar el petróleo, también argumentaron que la cantidad de plomo en el ambiente era natural (¿suena familiar?). Es más, si se les obligaba a invertir en refinerías de petróleo, se caía la economía petrolera (¿suena familiar?).

Kehoe publicó su artículo en varias revistas arbitradas y de reputación. Si sus conclusiones eran falsas, ¿nadie se dio cuenta? Kehoe era un científico de muy buena reputación durante los años cincuenta y sus credenciales fueron lo suficiente como para persuadir a muchos de que sus conclusiones eran sólidas. Tanto fue así que muchos tomaron sus artículos como la “palabra final” en cuanto al tema. ¡Nadie le retó!  Durante muchos años, este fue un gran fallo de las ciencias.

Patterson fue el que le puso punto final a esta tendencia. Llamó la atención a la concentración de plomo en el océano, en la nieve de los polos del planeta y en el aire. Mediante cálculos estadísticos mostró cómo el ser humano (y no la naturaleza) estaba provocando este tipo de contaminación tóxica en el ambiente. Gracias a su persistencia y a que las corporaciones no pudieron negar la interpretación inequívoca de sus datos, Estados Unidos y otros países del mundo empezaron a requerir el refinamiento del petróleo. Estos estudios de Patterson se publicaron en varias revistas arbitradas que retaban a Kehoe, y venció. …  ¡No hay nada ni nadie que sea sagrado en la ciencia!

No solo esto redujo considerablemente la cantidad de plomo en el ambiente y en las aguas, sino que la salud de la gente (especialmente en las ciudades) mejoró considerablemente.

La lucha de Patterson no fue fácil. Los fondos de sus investigaciones en torno a la edad de la Tierra provinieron precisamente de las mismas industrias que intentaban desmentirle. Hubo intentos de soborno. Le trataron de “hacer la vida imposible” para testificar ante el Congreso de los Estados Unidos. Sin embargo, varias agencias del gobierno federal de Estados Unidos (las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, la Marina de los Estados Unidos, la Comisión de Energía Atómica, el Servicio Público de la Salud y la Fundación Nacional de la Ciencia) apoyaron a Patterson.

Quiero enfatizar este último punto porque, como dije en mi artículo previo, mucha gente se imagina a la FDA (Food and Drug Administration) como una ultraesclava servil de las grandes corporaciones … especialmente bajo la premisa de que el gobierno existe sola y exclusivamente para legitimar y privilegiar al capital. Una vista mucho más cuidadosa de la historia (como en el caso de Patterson) muestra que este punto de vista no es estrictamente correcto, aun cuando sí es acertado en muchos otros casos (no ignoro en absoluto la fabulosa obra de G. William Domhoff, Who Rules America?). Tal juicio no tiene en cuenta el rol que tienen ciertos puntos cruciales de la vida política que no son reducibles meramente al interés económico de las grandes corporaciones, especialmente los grados de sensibilidad a su población local y el grado de reglamentación vigente (aun después de la época reaganiana/hatcheriana de desregulación indiscriminada neoliberal).
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Otros héroes …

La campaña agresiva que se montó para evitar que los clorofluorocarbonos se sacaran del mercado debido al aumento del tamaño de la capa de ozono ha sido generalmente exitosa (especialmente tras el Protocolo de Montreal y la Ley del Aire Limpio en Estados Unidos). Esto ha llegado al punto de detener su incremento. Este fue uno de los más grandes triunfos del movimiento ambiental a nivel mundial. Hubo muchos héroes que merecen crédito por ello, pero la mayoría son desconocidos por el público.

Ahora, nos queda el problema más importante de nuestra generación, el del cambio climático o calentamiento global. En un momento dado, el gobierno federal estadounidense intentó falsear la información al respecto, específicamente bajo la administración de George Bush Jr., en el que distorsionó un informe del James Hansen, quien intentaba dar a conocer la urgencia de actuar ante la grave amenaza que implica la emisión sustancial de gases que causan el efecto de hibernadero (particularmente la emisión de bióxido de carbono). De hecho, esa administración de Bush hizo grandes esfuerzos para suprimir el problema del cambio climático. Su argumento principal era que “no hay suficientes estudios”, “no hay suficiente información”, etc. Los informes alarmantes sobre el calentamiento global eran sistemáticamente alterados por personas que no tenían ningún tipo de autoridad en el tema (e.g. Phil Cooney, cabildero de la industria del petróleo y que admitió públicamente haber defraudado al público … véase la información al respecto aquí y aquí). Véase también que FOX News (of all people!) también reportó este serio problema.

James Hansen y muchísimos otros científicos son los héroes que nos están advirtiendo de lo que viene si no hacemos algo al respecto. Cerca de 95% de los científicos (un fuertísimo consenso) está de acuerdo en que el cambio climático es causado por los seres humanos. Muchos de los que argumentan lo contrario (cuya mayoría trabaja para industrias cuyos beneficios se afectarían) han sido sistemáticamente desmentidos por la mayoría científica en revistas arbitradas. Para efecto de los científicos (como Patterson) no hay debate al respecto. 

Prácticamente todas las organizaciones científicas de autoridad y prestigio corroboran esta convicción:

  • American Association for the Advancement on Science (véase su documentación aquí)
  • Intergovernmental Panel on Climate Change (véase su documentación aquí)
  • National Academy of Sciences and the Royal Society (véase su documentación aquí)
  • Las Naciones Unidas (véase su página cibernética sobre el tema aquí).
  • NASA (véase su página sobre el tema aquí)
  • Met Office (véase su página sobre el tema aquí)
  • etc.,  etc.,  etc.,  etc.,  etc.,  etc., etc.

Muy a pesar de los grandes intereses, toda la evidencia parece apuntar a una sola dirección. Los seres humanos estamos causando el cambio climático por calentamiento global.

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¿Mi punto …?

Definitivamente no hay lugar a dudas de que en la izquierda hay una preocupación genuina por el tema del cambio climático … ¡y con mucha razón! Recomiendo encarecidamente el libro de Naomi Klein, This Changes Everything. Es más, promuevo la participación activa en el ámbito político y económico para la reducción de los problemas ambientales de este siglo. La mayoría de estos son seres humanos de bien quienes, con heroicidad y dedicación, pueden vencer a los grandes intereses económicos para salvar a los seres vivos del planeta. 

Sin embargo, hay otras áreas en que vemos casi el mismo grado de consenso que encontramos en el caso del cambio climático … esta vez, es en cuanto a que en general las ciencias están a favor de los alimentos transgénicos. ¡¡¡¿POR QUÉ CARRAYOS NO LES HACEMOS CASO?!!! 

Una vez más sé que las ciencias fallan mucho. Puede ser que este consenso sea errado, así como el consenso del cambio climático puede ser errado. El problema es que la evidencia señala que los transgénicos en general parecen ser beneficiosos a la humanidad. Puede ser que nos falten variables a considerar (como en el caso de los sabios de Salamanca en el Renacimiento) o que haya intereses corporativos de por medio (como ocurrió en el caso de Robert Kehoe y compañía). Sin embargo, en el caso de este último se hace cada vez más improbable debido a un incremento notable de discusión y debate de diversas hipótesis y teorías al respecto dentro de la comunidad científica. Es más, al igual que el cambio climático, hay estudios a saciedad en torno a los alimentos transgénicos.

Tal vez el problema se halle en que el cambio climático entra en claro conflicto con intereses corporativos (por eso la izquierda lo favorece), pero los alimentos transgénicos no (por eso la izquierda lo rechaza). Esta es solo una “pequeña” sospecha de mi parte. Hasta donde he podido ver, creo que el rechazo a los alimentos transgénicos es casi todo puramente ideológico y raya en lo irracional y en lo pseudocientífico (¡Admito una vez más que puedo estar equivocado!).

Además de recordar que se cae en argumento circular si se afirma que todo producto corporativo es malo para la humanidad (aserción que ni el mismo Karl Marx respaldaría), quisiera subrayar lo importante que es promover el pensamiento claro y mostrar la evidencia debidamente cualificada en el debate público sobre este tema. Si no lo hacemos, terminamos cometiendo graves barbaridades como esta … 

Greenpeace Stunt in Peru - Associated Press
(Foto de Associated Press)

Les aseguro que Greenpeace no fue mi organización “héroe” cuando vi eso (véase lo que tuvo que decir al respecto), pero tampoco lo fue cuando hizo esto a plantaciones de arroz dorado. … De este alimento y otros hablaré en mi próximo artículo.

Hasta entonces, mediten sobre el siguiente dicho del filósofo Bertrand Russell:

No dudo que, aunque haya que esperar cambios progresivos en la física, las doctrinas actuales probablemente están más cerca de la verdad que cualquier otra teoría rival formulada. La ciencia no acierta nunca del todo, pero raras veces está totalmente equivocada y, en general, tiene más posibilidades de acertar que las teorías no científicas. Por consiguiente, es racional aceptarla provisionalmente.

— Bertrand Russell, My Philosophical Development

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Una experiencia inusual

Recuerdo la primera vez que fui a un conocido supermercado de suplementos y de alimentos orgánicos en Hato Rey, cerca de Plaza las Américas. Me sentía un poco intimidado (¡sí, soy así a veces!). Era un ambiente muy inusual para mí, ya que no sabía exactamente qué comprar. Sin embargo, ya había decidido “definitivamente” que tenía que cambiar mi dieta (para los que me conocen, saben que soy obeso). Usualmente soy muy olvidadizo y no recuerdo “las primeras veces” que hago algo, pero nunca me olvidaré de esta “primera vez”. Una de las cosas que vi y que me impresionaron fue la carátula de este libro en un anaquel de venta cerca de una de los cajeros.

Kevin Trudeau - Natural Cures

¿Quiénes son “they”? Según pude captar de las insinuaciones del libro, “they” no eran otra cosa que los supremos intereses farmacéuticos en contubernio con el gobierno federal estadounidense. ¿Y por qué no quieren que conozcamos estas curas? Porque si la gente supiera que estas curas funcionan, colapsa toda la industria farmacéutica y de la medicina. El gobierno federal está sujeto a los grandes intereses, por lo tanto, quiere detener la diseminación de esta valiosa información.

Compré el libro ese mismo día.  Empecé a leerlo en casa, para luego levantar mi ceja y fruncir el ceño varias veces. ¿Abandonar el microondas? ¿Por qué? ¿Por la radiación? Eso no tiene mucho sentido. A primera vista parece que sí, pero ante lo poco que sabía del tema no me parecía plausible. Aun con mi escepticismo, quise mantener mi mente abierta a cosas nuevas y seguí leyendo; a fin de cuentas, no me consideraba exactamente una autoridad en el tema.

Cerré el libro, me acosté mirando al techo. Aunque ciertamente yo no era médico, las recetas que proponía no me parecían ser “curas” a muchas de las enfermedades (por lo que pude ver en las páginas “a vuelo de pájaro”). Al menos estaba consciente de una cosa en aquel momento, que las enfermedades iatrogénicas parecían haberse disparado en aquella época. Naturalmente, pensé que si la medicina tradicional era tan “mala”, estas alternativas eran buenas. Todavía en esta época tenía en mi mente el rastro de la mala impresión que Ivan Illich, con su libro Némesis médica, me había dejado contra la industria de la medicina en general (hasta el punto de adoptar actitudes que ahora veo como irracionales).
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Cuando la alternativa tiende a ser más fraudulenta … 

Sin embargo, me di cuenta de que la tesis “la medicina tradicional es mala, por ende la alternativa tiene que ser buena” es simplemente un non-sequitur. Después de ser vacunado, de haber tenido dos hermanos (una hermana y un hermano), ambos con Lawrence Moon Biedl y con diabetes y que fueron tratados con insulina según las dosis prescritas por un médico tradicional, tenía que cuestionar la supuesta “maldad” de los médicos y de las farmacéuticas. En muchos momentos de mi vida, también he utilizado medicina tradicional con éxito. Si este es el caso, entonces la medicina tradicional no puede ser tan mala, aun cuando fuera manejada por avaros miembros de la burguesía. Es más, hasta algunos naturópatas recomiendan que se siga con la medicina tradicional aun cuando la suya “la complementa”.

A la tercera vez que vi la portada del libro de Kevin Trudeau me dije, “¡Creo que he visto a este individuo antes!”

Sí, lo había visto en comerciales en Cable a las 2:00am o 3:00am. Me dio curiosidad y busqué información acerca de él. Resulta que Trudeau es un timador profesional. Hoy está en la cárcel cumpliendo una sentencia de diez años por engañar a los consumidores en cuanto a sus productos para rebajar, cosa que él mismo admitió. Según el tribunal que lo sentenció, él fue timador desde que tenía 25 años y que por ello fue encarcelado varias veces (aquí hay más información sobre él).

¡Eureka! Todo empezó a caer en su sitio. Al fin y al cabo, es la única contestación a mi pregunta de cómo era posible que llamaran televidentes a los anuncios de Trudeau si estos fueron grabados cuando no estaban en el aire.

Fue así como descubrí no solo que bastante de la medicina alternativa operaba exactamente con los mismos anuncios engañosos que equiparaban a muchos de los anuncios de drogas legales de los productos farmacéuticos. Es más, cuando investigué más a fondo, vi que era un territorio medicinalmente mucho más inseguro que la medicina tradicional. Por ejemplo, después de largos años de investigación tuve que concluir más allá de toda duda que los productos homeopáticos son todos fraudulentos (en esto me considero seguidor de James Randi) y que el ingerir vitaminas en mayor dosis que la normal suele tener efectos adversos al organismo. Productos asociados a estos fraudes usualmente llevaban el aviso “The FDA has not evaluated the claims made by the manufacturer”.

¿Por qué no evaluaría la Food and Drugs Administration (FDA) estos productos? ¡Sorpresa! Era exactamente lo contrario de lo que alegaba Trudeau en su libro. Él insinuaba que la FDA era una sierva de las farmacéuticas. Al contrario, la FDA deseaba regular. Es más quería regular mejor la medicina alternativa, pero no podían ¡Están por la libre! ¡Están más por la libre que los productos farmacéuticos! Esto se debe a que sus productores también tienen mollero en Washington D.C. Así mismo nos lo revela el comediante John Oliver quien también menciona al famoso Dr. Oz, otro partidario de la medicina alternativa y de suplementos vitamínicos:

[youtube WA0wKeokWUU]

Es más, descubrí que para que funcione la venta de muchos de estos llamados “remedios”, parte de su mercadeo consiste en meterle miedo al público en torno a las “malvadas” intenciones de agencias reguladoras como la FDA, quienes se encuentran “aliadas” a las farmacéuticas y los grandes intereses.

Sin embargo, llegué al punto de tener problemas con este reclamo. Más bien parece que el patrón general de la industria que no desea ser regulada es la de prevenir a la FDA de regular eficientemente muchos de los productos que entran al mercado. Esto es cierto de la industria de la medicina alternativa y de ciertos medicamentos de las farmacéuticas cuyos productos terminan a la venta en el mercado. Como el mismo John Oliver critica en su programa, el cabildeo de la industria de suplementos y de la medicina alternativa lleva a legislación desde Washington o a agencias del gobierno federal para evitar la regulación eficiente de estos productos. Generalmente no es que la FDA no quiere regular, es que ciertos intereses externos le han impedido la regulación, aun si así desea hacerlo. Y sí, reconozco que también hay elementos de la FDA que también se inclinan a la desregulación, pero la inclinación mayor de la agencia es a la de regulación.

A veces esta cizaña del miedo del mercadeo de la medicina alternativa llega hasta el punto de la formulación de teorías conspiracionistas fundadas y, muy especialmente, infundadas en torno a la insdustria farmacéutica o ciertas ramas de la medicina tales como la psiquiatría. Aunque no soy muy amigo de este campo de la medicina (por razones más o menos ligadas a unos pocos argumentos de Jerry Coyne), me pareció que ciertas noticias procedentes del mundo de la medicina alternativa llegaron al punto de la más crasa irresponsabilidad. Por ejemplo, en cuanto al lamentable incidente en que James Holmes tiroteó en un teatro que presentaba la película The Dark Knight Rises, Natural News irresponsablemente afirmaba e insinuaba (¡las dos cosas!) que la culpa del incidente era la industria farmacéutica, la psiquiatría y de la industria del cine (véase esta noticia y esta también).

Otros han sembrado dudas en la mente de muchos de que las vacunas causan autismo u otras enfermedades en los niños, aun cuando virtualmente todos los estudios en revistas arbitradas han establecido un fuerte consenso de que ellas no son las causantes de los males a los que se les atribuyen. Un estudio particular analizó una base de datos que incluyó información de la administración de vacunas a 1.36 millones de niños y no se ha encontrado ningún vínculo entre las vacunas y el autismo. Cuando se apela a la FDA como instancia que ha estudiado, analizado y garantizado que estas vacunas son las mejores medidas para el uso público, usualmente se le atemoriza al público diciendo que la FDA está comprada y que es corrupta por la industria farmacéutica. Sin embargo, tales argumentos han garantizado la reaparición de epidemias de sarampión en los Estados Unidos. África ha sido una de las primeras víctimas de este tipo de propaganda, especialmente cuando muchos de sus gobiernos y distintos misioneros cristianos fundamentalistas y musulmanes reaccionarios desalientan el uso de las vacunas (véase este artículo de UNICEF).
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¿Y los transgénicos…?

¿Y qué tiene que ver esto con los transgénicos u organismos genéticamente modificados?

En que encuentro bastante de este tipo de atemorización en sectores de la izquierda puertorriqueña que, en vez de aclarar, oscurecen la conversación y el debate acerca de estos. No es solo la derecha reaccionaria de Estados Unidos y de Puerto Rico las que impiden la investigación científica sobre teorías claramente establecidas como altamente probables (y hasta el punto de considerarse como correspondientes a los hechos) tales como la teoría de la evolución por selección natural y la teoría del cambio climático. También la izquierda en el mundo ha impedido otros tipos de investigación científica perfectamente legítimos y la izquierda puertorriqueña parece estar adoptando mucha de la retórica de miedo que se ve en grupos en Europa y en Estados Unidos.

En mi próximo artículo hablaré más sobre este asunto, pero he aquí un adelanto: Aunque mi mente está abierta y seguirá abierta a la posibilidad de que los transgénicos sean malos a la larga y que sean una genuina amenaza para la humanidad, una de las razones (no la única) por la que me he alejado de grupos que están en contra de los transgénicos es porque muchos (no todos) de los ideólogos anti-GMO son virtualmente los mismos que los que apoyan los mismos negocios fraudulentos que he mencionado arriba.

¿No me creen?

Tomen por ejemplo lo que dice el Institute for Responsible Technology sobre los transgénicos. ¿Y quiénes son los miembros de este instituto? Sorprendentemente se compone de una sola persona: Jeffrey Smith.  Entre otras cosas, apareció dos veces en el programa del Doctor Oz … SÍ, al mismísimo médico que fue investigado por el Congreso de los Estados Unidos por dar consejos fraudulentos al público (lea al respecto aquí y aquí está el estudio original al respecto). Smith también carece de expertise en el campo de los transgénicos, no es científico, no practica la agricultura, no tiene ningunas credenciales de ninguna universidad. Los voluntarios que trabajan para el susodicho instituto son todos para propagandizar su contenido, parece que ninguno de ellos es científico (en el tercer párrafo de su “About Us” de su página cibernética no menciona a científicos).

¿Y se quiere utilizar la información que provee este individuo para protestar por la experimentación transgénica en Puerto Rico?

Y esta es solo la punta del témpano de hielo …

[Nota: Cosas que no estoy diciendo — No estoy diciendo que todo el mundo que participa de la medicina alternativa quiere cometer fraude o que todo lo que propone es puro fraude. Efectivamente hay plantas medicinales que sí funcionan y que forman parte del mercado de la medicina alternativa. Sin embargo, una parte sustancial de ella sí lo es, mucho más fraudulento que en el caso de las farmacéuticas. Tampoco quiero decir que muchos naturópatas o proponentes de algunas medicinas alternativas quieran cometer fraude. Al contrario, creo que la mayoría son personas honestas que no creen (y a veces rehúsan creer contra toda evidencia) que su práctica está plagada de falsa información y que no está validada por experimentos rigurosos de las ciencias. Eso será tema para otros artículos en el futuro. Por ahora, en los próximos artículos me centraré en la propaganda contra los transgénicos y lo que la ciencia rigurosa tiene que decir al respecto.

Tampoco quiero decir que no se visiten estos lugares de productos naturales o que no se coma nada orgánico (a pesar de que los estudios más recientes a nivel científico demuestran que no hay diferencia nutricional alguna entre los productos orgánicos y los no-orgánicos). Yo mismo a veces visito a algunos restaurantes vegetarianos que venden productos orgánicos y patrocino a algunos de ellos.

Lo que sí me da lástima es ver a personas en la izquierda a quien respeto muchísimo caer en una retórica de miedo, especialmente por argumentos infundados a nivel científico y que se basan en mala información. Lo triste de todo es que cuando visito otros lugares en que se venden productos naturales, sigo viendo que algunos de los libros de Trudeau todavía están a la venta …]

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